Char.pdf


Vista previa del archivo PDF char.pdf


Página 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12

Vista previa de texto


infinito. ¡Qué espectáculo el de esa noche! Cuando el mensaje llegó a Char,
se desmayó aparatosamente, pegándose en la cabeza con el respaldo de
una silla y sangrando profusamente. Cuando despertó ya era de día y, a
pesar del dolor profundo, se sintió sumamente feliz. Nos escribimos por
los medios tradicionales para comprobar si el mensaje recibido era el
mismo que se había enviado. No podíamos pedirle más al mundo, en ese
momento. No teníamos cara.
Y así fuimos perfeccionando la comunicación, y nos pasábamos horas
enteras conversando de un punto a otro del país, llenando el cielo de
brillantes líneas imaginarias que así como iban, volvían. ¡Qué momentos
para estar vivo! Había noches en que hablábamos tanto que al otro día,
con el sol pegando en lo alto, se podían apreciar los rastros, la huella, por
decirlo de algún modo, de nuestras interacciones. Franjas gruesas y
transparentes que se negaban a desaparecer. Horificios en el cielo. Y nos
dábamos cuenta, y quizás el resto no, pues nadie decía mucho, tal vez
porque ya se estaba perdiendo ese hábito de mirar al exterior. Uff, pasaron
tantas cosas que me podría extender varias horas más contándotelas,
pero, ya te das cuenta, está empezando a aclarar y el canal va a
desaparecer. Ya hace un rato te escucho solo como un susurro, y no estoy
tan seguro de si estas últimas palabras te han llegado correctamente. Esta
noche, quizás, te cuento el resto de la historia.
Que tengas un buen día.

12