Metron en Protagoras y Heraclito(1).pdf

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Conclusiones
Dijo Aristóteles que el ser se dice de muchas maneras. Es lícito permitirse la
posibilidad de concebir una interpretación, tal vez osada, mas sin duda distinta,
del metron en estos dos sabios de la Antigüedad. También es lícito sospechar de
sus intérpretes antiguos: ¿pudo Platón estar motivado por intereses personales o
teológicos o propios del estamento político al que pertenecía, para hacer una
interpretación, si no tendenciosa, por lo menos injusta y apresurada de Protágoras?
¿Pudo Heráclito haber contribuido a ser interpretado superfi-cialmente durante
generaciones a causa de su lenguaje críptico y oscuro?
Sin duda es lícito: hay argumentos que justifican explorar estas posibilidades.
Lo que se ha escrito hasta ahora sobre estos dos pensadores no es ni debe ser la
última palabra. De ser así se caería en un inaceptable dogmatismo académico.
Si el ser se dice de muchas maneras, no es descabellado pensar que Protágoras
quiso decir que en el hombre es donde se asienta el ser de todas las cosas, que el
hombre es la morada ontológica de todas las cosas.
Si el ser se dice de muchas maneras, no es un producto inaceptable de la
fantasía intelectual ver en Heráclito dos aspectos del metron: el que crea y el que
aniquila, los metra que dan origen (γέλεζης) y los metra que dan término (θζορά),
los metra que abren y los metra que concluyen. ¿Acaso no son esos los dos pilares
ontológicos de lo real, originación y disolución, nacimiento y muerte, principio y
fin, aquello que el esoterismo más arcaico descubrió en los dioscuros, Cautes y
Cautopate, Cástor y Pólux, los gemelos representados uno a la izquierda con una
antorcha hacia arriba y uno a la derecha con una antorcha hacia abajo?
