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Cavilando en el porqué, me quedé dormida. Sin embargo, esa noche me desperté
varias veces, siempre con la sensación de que la mañana nunca llegaría. La sirena de
una ambulancia sonó a lo lejos, alta en el cielo.
A la mañana siguiente, en la ciudad había un gran revuelo.
La verdadera madre de Makoto había aparecido de pronto con la intención de
llevárselo, por las buenas o por las malas. La situación fue crispándose hasta el punto
que la verdadera madre de Makoto apuñaló al padre y huyó en el coche a toda
velocidad, llevándose consigo al niño, para poco después caer por un precipicio.
Makoto, arrastrado contra su voluntad a aquel suicidio, falleció con su verdadera
madre.
El padre, en cambio, se salvó.

Lo que más me sorprendió fue que, a pesar de la muerte de Makoto, igual que
cuando su bisabuelo falleció, la vida del resto de los miembros de la familia no
cambió ni un ápice.
Suscitó un gran escándalo, dio mucho de que hablar, y la noticia se difundió por
todo el país. Destacaban el aspecto angelical y trsitón de Makoto; su familia se
convirtió en la más famosa de Japón, y describían al padre como el tipo más infame
del país.
Durante un tiempo sólo se habló de aquel suceso, pero luego regresó la calma, en
la tienda siguieron vendiéndose los dulces y la familia se reanudó.
Obviamente, la espantosa desgracia dejó su impronta en los rostros de los
miembros de la familia.
El padre de Makoto había recibido una puñalada en el estómago y durante una
temporada sólo pudo caminar despacio, encorvado hacia adelante, igual que un
anciano, y el resto de la familia, cada vez que me veía, se echaba a llorar. Hasta la
asistenta lloraba. La madre me pedía que le diera un abrazo cuando me encontraba
con ella, mientras que la hermana y el hermano de Makoto enmudecían.
Aun así, la tienda de lujo que regentaban en el centro de la ciudad siguió
funcionando sin un solo contratiempo.
<<Ah! Eso es lo que significa perdurar>>, pensé yo.
No era sólo algo estable o sólido.
Era como un río, que siempre está ahí que lo engulle todo y avanza como si nada
ocurriera.