Berlín, cara y cruz Reportaje.pdf


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Javier Castro Bugarín
3 de febrero de 2016

Bajos (50). Esta cifra representa un 0,26% de lo pactado en el mes de Septiembre, y solo
un 0,04% de los 1.014.836 solicitantes de asilo llegados por mar a territorio comunitario a
lo largo de 2015.
Respecto a la solicitud de asilo, Dimitriadi también señala una serie de motivos que
dificultan sobremanera la dispersión de refugiados: "El problema de reubicación ha sido
desde el principio problemático en su diseño. [...] (Respecto a la petición de asilo de los
refugiados) Nadie quiere hacerlo, porque: a) No saben si serán elegidos para la
reubicación, b) No saben qué país les acogerá, c) No saben cuánto tiempo estarán allí,
pero son conscientes de que deberán permanecer en Grecia, que no tiene ningún
mecanismo sobre el terreno para atenderlos... En otras palabras, para muchos es mucho
más rápido seguir hacia el destino de su elección y pedir asilo allí."

Un liderazgo descafeinado
Alemania se ha visto desde un primer momento desbordada por la afluencia de
refugiados, con cerca de un millón de solicitudes de asilo recibidas en 2015. Es el destino
favorito junto con Suecia, siendo este último el país que más esfuerzo económico realizó
el año pasado con respecto a los
refugiados, un 0,5% en relación
con su PIB, según un informe del
FMI. Sin embargo, la actitud de
los nórdicos parece haber
cambiado. En los últimos días, y
t ra s a n u n c i a r s e e l p a s a d o
noviembre el cese en sus
políticas de puertas abiertas,
Suecia está barajando la
expulsión de entre 60.000 y
80.000 refugiados de su país.
La actitud alemana respecto a la
crisis migratoria no ha encontrado respuesta afable en el resto de Estados miembro, que
delegan toda responsabilidad en la superpotencia económica. Esto ha causado un
recrudecimiento y una fuerte oposición entre los democristianos a los que pertenece la
propia Angela Merkel. Tanto la opinión pública como el núcleo duro del Bundestag piden
a la canciller que adopte medidas cuánto antes, presionada especialmente por Baviera, el
Lander económicamente más poderoso del país y que comparte frontera con Austria. De
hecho, un parlamentario bávaro llegó a mandar un autobús lleno de refugiados a Berlín
en señal de protesta. Los inmigrantes, que habían llegado a Alemania tras semanas de
peligrosa travesía, no daban crédito a lo que estaban viviendo en esos momentos.

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