BerliÌn, cara y cruz Reportaje.pdf

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Javier Castro Bugarín
3 de febrero de 2016
A la hora de construir la unión monetaria, no se estimó oportuno ni necesario avanzar
paralelamente en una unión fiscal, bancaria ni política. Solo esto explica cómo Grecia,
cuyo déficit público entre 1992 y 2008 fue de media de un 8% en relación con su PIB,
pudo adherirse a la unión monetaria sin problema. En los principios de Maastricht,
frecuentemente desestimados y violados por los Estados miembro, se establecía una
regulación fiscal mediante la cual no podría superarse el 3% del déficit ni tener una deuda
pública mayor del 60% del PIB. De este modo, desde su entrada en la unión monetaria en
2001, y cuando todavía no se había desencadenado el desastre del año 2010, Grecia
nunca ha cumplido con los criterios de convergencia comunitarios. No ha sido el único
país en no hacerlo. Italia, por ejemplo, solo cumplió 9 veces con el objetivo de déficit
entre 1992 y 2014, y solo en 2007 consiguió rebajar su deuda pública por debajo del
100% de su PIB (un 99,70%).
2010: La crisis se traslada a Europa
Tras una recesión generalizada en el conjunto de la Eurozona, en 2009 parecían
vislumbrarse los primeros "brotes verdes" de recuperación en la unión. Muchos
gobiernos pusieron en
marcha políticas
expansivas y de
estimulación de la
demanda interna, entre
ellos el ejecutivo de
José Luis Rodríguez
Zapatero en España,
para así reactivar sus
economías.
No
obstante, a principios
del año 2010, el nuevo
gobierno socialista de
Papandreu en Grecia
Grecia
Portugal
Irlanda
España
Italia
Prima de Riesgo 2010-2015
7000
5250
3500
1750
0
Enero 2010
Agosto 2011
Julio 2012
Febrero 2014 Diciembre 2015
destapó una serie de cifras
relativas al déficit público ocultadas por los ejecutivos anteriores de Nueva Democracia.
En ese momento, la deuda pública helena se incrementó un 25% con relación al PIB, la
confianza de los mercados cayó en picado y Grecia comenzaría una larga agonía
económica y social que ha perdurado hasta el día de hoy.
Muchos lo consideraron como una "vuelta a la realidad", acusando al país mediterráneo
de haber vivido por encima de sus posibilidades durante mucho tiempo. El efecto
dominó se propagó, la deuda se disparó en la Eurozona y Alemania entró en escena.
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