BerliÌn, cara y cruz Reportaje.pdf

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Javier Castro Bugarín
3 de febrero de 2016
Conclusiones
A lo largo de estas páginas, hemos podido ver cómo Alemania ha presentado una doble
cara en la historia reciente de la crisis europea. Partiendo de una posición inmovilista y
unilateral, de mayor consenso y posterior recrudecimiento con el tercer rescate a Grecia,
hoy Berlín puede presumir de gozar de un bienestar financiero considerable, ampliando,
eso sí, su distancia respecto a otras economías de la Eurozona. Un liderazgo en lo
económico traducido en otro liderazgo en la gestión de una crisis, la migratoria, a la que
nadie ha querido sumarse en esfuerzos. El consenso que logró fraguar Merkel en lo
financiero no lo ha encontrado en lo político, algo que ha favorecido la animadversión
hacia la canciller y hacia todas las políticas en favor de los refugiados. De hecho, un
estudio reciente del instituto Insa para la revista Focus, revela que un 40% de los
alemanes encuestados considera que Merkel, antaño popularísima, debería dimitir por la
crisis de los refugiados, que no ha hecho sino aumentar la presencia y el apoyo hacia
formaciones de extrema derecha en multitud de países de la Unión Europea.
En este sentido, hay una pregunta que deberíamos hacernos: ¿Y ahora, qué? ¿Hacia qué
Europa avanzamos? ¿Qué desafíos tenemos por delante? ¿Cuál es el futuro papel de
Alemania, con o sin Merkel, en la Unión? ¿En qué ha podido cambiar el proyecto
comunitario con estas dos crisis?
Las lecturas y opiniones al respecto son diversas. José Ignacio Torreblanca, politólogo y
director de la ECFR de Madrid, considera que "en términos técnicos, no hay menos
integración hoy en 2015 de la que había en 2008, sino todo lo contrario. Todas las
medidas tomadas para salvar la crisis del euro, desde el punto de vista técnico, legal y de
arquitectura institucional, significan que ha habido más integración, esto es indudable.
Otra cosa es que políticamente pueda haber aumentado la insatisfacción, o la desafección,
etcétera. Pero yo creo que técnicamente hay hoy mucha más integración que en 2008 y se
han hecho cosas que no se soñaban."
En la misma línea se muestra Rafael Calduch: "La propia historia de la Unión Europea
demuestra que, cada crisis que ha tenido que enfrentar, ha terminado fortaleciendo la
integración europea, nunca lo contrario. Cada crisis que ha tenido que enfrentar, fuese
económica, fuese política; la integración europea siempre la ha enfrentado con éxito,
siguiendo dos criterios fundamentales: el primero, más integración, y no menos, y
segundo, más países. Y eso se está haciendo en esta crisis. Ha entrado Croacia, por
ejemplo."
Por su parte, Borja Lasheras, quien también ha recordado las tensiones internas y
territoriales que se han dado y se seguirán dando en los Balcanes, territorio por el que los
refugiados emprenden su entrada hacia Europa, se muestra algo más escéptico al
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