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Javier Castro Bugarín
3 de febrero de 2016
respecto: "Ahora mismo creo que es muy pronto para hacer conclusiones muy firmes. Mi
impresión es que esto (una salida de la crisis con mayor integración) se produjo en otros
contextos en los que no se cuestionaban los pilares básicos de la Unión. [...] Creo que en
el nuevo contexto no es más claro que la Unión haya salido más fortalecida. Es verdad que
de la crisis de la Eurozona hemos salido más fortalecidos teóricamente, pero ahora
estamos hablando de la propia fragmentación política de la Unión. Lo que está claro es
que esta crisis sí que es de época, y no está claro cómo va a salir la Unión Europea. Desde
luego que no va a ser la misma Unión Europea."
Respecto a la situación económica, las valoraciones son a su vez dispares. Eduardo
Garzón, por ejemplo, afirma que "la gestión de la llamada crisis del euro ha evidenciado
que no existe un interés común en la zona euro, sino que cada país o región de países
tiene intereses diferentes -a menudo opuestos- a la de otros países u otras regiones. En el
imaginario colectivo nunca ha estado tan presente la idea del enfrentamiento económico y
político entre los países del sur y del norte." Una idea que, ciertamente, se contrapone a la
del economista y profesor, Carlos Rodríguez Braun: "Creo que sí ha salido fortalecida la
UE en términos políticos, económicos, burocráticos y de recorte de libertades. Las únicas
divisiones económicas y sociales relevantes en Europa son las creadas por las propias
autoridades, cuya fortaleza, en líneas generales, no ha disminuido, para desgracia de sus
súbditos."
Por último, en lo que respecta a Alemania, Angeliki Dimitriadi se muestra pesimista
respecto al futuro inmediato: "Si la situación se deteriora y Schengen cae, existe el peligro
de que la población (alemana) empiece a replantearse si verdaderamente vale la pena
intentar salvar al proyecto europeo y si Alemania tiene un papel que jugar en él. No creo
que exista la posibilidad de una Alemania europea en este escenario. Más bien, será una
Europa alemana o una Europa (muy diferente a la que conocemos ahora) sin Alemania".
Una situación motivada por una crisis de refugiados que, según la investigadora, se ha
agravado por el comportamiento del resto de Estados miembro: "Si la política (migratoria)
alemana cambia y se impone una barrera será porque los socios de la Unión Europea no
han querido ayudar, no porque Alemania lo haya querido".
En cualquier caso, el futuro inmediato al respecto de la Unión Europea es muy incierto. La
buena situación económica, favorecida por la coyuntura internacional y la caída de los
precios del petróleo, puede no ser suficiente para sostener una integración política
fragmentada por varios frentes: Norte-Sur (paralelismo entre acreedores y deudores de la
deuda), europeístas y eurófobos (con el Brexit a la cabeza) y Oeste-Este (países afines a la
acogida de refugiados y detractores). Las cartas que se jueguen en los próximos meses al
respecto de la crisis migratoria serán clave, sobre todo el papel de Alemania, ya no tanto
en su gestión en dicha crisis sino por su rol de liderazgo al frente de la Unión Europea.
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