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género en su aparición7, 14.
La cifosis de Scheuermann es una deformidad estructural de la columna torácica o toracolumbar, que
aparece justo antes de la pubertad, tras la osificación de los platillos vertebrales11, y empeora durante el
crecimiento en la etapa adolescente hasta alcanzar la madurez esquelética. La deformidad puede ser
por lo tanto progresiva y hacerse sintomática durante el crecimiento8, 14.
El paciente suele acudir a la consulta generalmente hacia el final de la etapa juvenil, entre los 8 y 12
años. Aquellos que se presentan entre los 12-16 años acuden generalmente ya con deformidades más
rígidas y graves. Los adolescentes con la forma clásica tipo i de la enfermedad de Scheuermann
generalmente refieren dolor alrededor del ápex de la cifosis, pero a menudo acuden por motivos
estéticos o por un supuesto trastorno del hábito postural. Padres y médicos generalistas en ocasiones
atribuyen la aparición de la deformidad a las malas posturas, lo que resulta en un retraso en el
diagnóstico y en el tratamiento3, 5, 12, 14. En los adultos, el síntoma principal suele ser el dolor5, 10.
Los pacientes con cifosis de Scheuermann presentan una hipercifosis torácica angular bien definida, que
generalmente asocia la presencia de hiperlordosis cervical y lumbar de carácter compensatorio. Este
incremento en la lordosis cervical y lumbar es el resultado de la búsqueda del equilibrio por parte de la
columna, lo que desemboca finalmente en el desarrollo de un equilibrio sagital negativo (Figura 1).
Además, estas curvas compensadoras en ocasiones son también fuente de dolor7, 8, 10, 12, 14. La
hiperlordosis lumbar produce un incremento añadido de estrés sobre la pars interarticularis, lo que
podría explicar el incremento en la incidencia de espondilolisis, hasta el 11%, que presentan estos
pacientes, y representa además una causa añadida de dolor lumbar. El cuello y la cabeza adoptan una
posición anterior con aspecto de protrusión hacia delante («deformidad en cuello de ganso»), y los
hombros en ocasiones también adoptan la misma protrusión anterior. Esta postura tan característica
conlleva trastornos de origen estético e insatisfacción con la propia imagen corporal por parte del
paciente7. La flexión del tronco acentúa la deformidad, y le confiere una apariencia de joroba angular y
aguda sobre la región torácica o toracolumbar (Figura 1). La deformidad es relativamente fija, y no
corrige con la hiperextensión de la columna8, 14. Otros hallazgos en la exploración son la presencia de
contractura de los músculos pectorales, isquiotibiales y flexores de la cadera3, 8, 10, 14. Cerca de un
tercio de los pacientes presentan también escoliosis leve o moderada3, 6, 7, 8, 12, 13, 14, 18.

Figura 1. Fotografías clínicas lateral de pie (A), y lateral en flexión lumbar (B), de un paciente varón con
enfermedad de Scheuermann, que demuestran la presencia de una cifosis torácica grave, que produce
una gibosidad angular.
Es frecuente la presencia de «dolor», y este puede verse agravado por la bipedestación, la sedestación
o el trabajo físico8, 12, 14. En un estudio con 103 pacientes, Sorensen refiere la presencia de dolor como
el síntoma principal en cerca del 50% de los pacientes4. Otros autores refieren la presencia de dolor
entre el 20 y el 60% de los pacientes5. Aquellos adultos con enfermedad de Scheuermann progresiva
que alcanzan la edad adulta sin tratamiento pueden llegar a referir la presencia de dolor incapacitante,
especialmente si la deformidad es importante14. El dolor es generalmente de localización paravertebral
justo caudal al ápex de la cifosis5 o incluso afectar las zonas hiperlordóticas por encima y por debajo de
la deformidad10, 12. La presencia de dolor en la región lumbosacra ha de hacer sospechar la asociación
de espondilolisis/espondilolistesis8, 10.
La presencia de «síntomas neurológicos» no es un hallazgo común en pacientes con enfermedad de
Scheuermann, pero pueden presentarse en forma de dolor radicular con debilidad progresiva de
miembros inferiores, hasta paraparesia espástica5, 10, 14, 15. Ha sido descrita la presencia de clínica
neurológica secundaria a la aparición de herniación discal torácica, quistes durales, o por mecanismo de
tracción y compresión medular en el ápex de la cifosis en casos de deformidad grave5, 7, 8, 26, 27, siendo
aquellos pacientes con cifosis cortas y agudas los considerados de mayor riesgo para la aparición de
complicaciones neurológicas7. En un estudio publicado por Lonstein et al., demostraron que entre
aquellos pacientes en los que aparecieron síntomas neurológicos, la cifosis media era de 95°28. Sin
embargo, Ryan and Taylor publicaron una cifosis media de 54° en 3 pacientes con compresión medular
aguda en el ápex de la cifosis29. Kapetanos et al. describieron el caso de un niño de 14 años que debutó
con paraparesia espástica debido a la presencia de una hernia discal en el ápex de la hipercifosis
torácica26. Se han descrito al menos otros 20 casos más de compromiso medular secundario a la
aparición de una protrusión discal en pacientes con enfermedad de Scheuermann.
Los «síntomas de origen cardiopulmonar» son infrecuentes en pacientes con enfermedad de
Scheuermann5, 10. Sorensen llegó a afirmar que las deformidades torácicas secundarias a la hipercifosis
no producen impacto alguno sobre las funciones cardiopulmonares4. Sin embargo, Murray et al.
documentaron una disminución significativa de la capacidad pulmonar total y vital forzada en casos de
cifosis superiores a 85° con ápex de la deformidad en la región torácica alta13.
La «enfermedad de Scheuermann tipo ii» es mucho menos frecuente. En estos casos la deformidad se
encuentra en la columna lumbar o toracolumbar, y los pacientes refieren generalmente un mayor dolor y
una mayor restricción para la realización de tareas físicas en comparación con los pacientes con
enfermedad tipo i. La deformidad estética toracolumbar no es tan evidente por la localización más caudal
del ápex de la cifosis5, 12, 15. Sin embargo, la hipercifosis toracolumbar presenta un mayor riesgo de

http://www.elsevier.es/es-revista-revista-espanola-cirugia-orto…onceptos-actuales-sobre-enfermedad-scheuermann-90157188

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