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I
En un lugar en el que todo el mundo vivía las cosas de diferente forma que el resto de
la gente, no iba a ser menos con la navidad.
En ese paraje la navidad era muy especial, ya que para todos llegaba algo de ilusión
que durante el resto del año no tenían, y se llenaba desde la primera tienda hasta la
ultima de luces, muñecos de nieve y ángeles hechos por los niños con toda su inocencia
para ver esa sonrisa de sus padres.
Las tiendas del recinto no abrían, ya que todos querían celebrar la víspera de la
navidad, y así tener tiempo para pasarlo con sus seres queridos y no preocuparse de
nada. Para ellos estas fechas eran especiales porque todo podía pasar, pero sobre todo
cosas buenas.
En una de las casas de ese sitio vivían una mujer, su marido, sus dos hijos y los
abuelos. Todos juntos preparaban la casa para la gran esperada noche en la que se
reunirían a disfrutar de las fiestas, pero allí sucederá algo especial que nadie se
espera.
En las demás casas harían algo parecido, celebrando la Navidad solos o acompañados
de su familia.
II
―¡Miranda! ¡¿Quieres hacer el favor de dejar ya el ordenador y venir a ayudarme?!
Pili era la que se encargaba de casi todos los preparativos en su casa; era la
comandante de la cocina y se volvía loca desde el día 23, cuando empezaban las
vacaciones.
―Mamá, que ya te he dicho que yo no sé enrollar esos canapés tan raros.
Su hija, que cumpliría la mayoría de edad el día de Año Nuevo, prefería entretener a
los primos pequeños que sólo veía en Nochebuena y Nochevieja; no es que fuese muy
ducha en la cocina.
―Bueno, ¿qué más da? Son para comerlos, no para adorarlos como al niño. Anda, sigue
tú que tengo que llamar a la abuela por si ha recogido ya a Marcos del aeropuerto y…
¿Qué era lo otro que te tenía que decir? ¡Ah, sí! Que le pongas un mensaje a tu padre,
que lleva dos horas para comprar los petardos con tu hermano.
―Sí… ―asintió Miranda ya cansada. Su madre era demasiado pesada―. No sé por qué
tanto agobio, mamá, si la cena es mañana.
―Porque tiene que estar todo estupendo. El año pasado la tita Carmen nos restregó a
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