Una navidad diferente.pdf

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Conforme avanzaban, la mujer sentía el calor del recibimiento sumado al del hogar,
tan único en cada casa y familia. Un copo perdido consiguió llegar a su destino junto a
una boca de incendios.
Se situaron frente a la puerta. Dentro se escuchaba el murmullo, roto por voces
exaltadas de risas y el vino previo. Una música de fondo sonaba tímida tras la puerta,
o puede que dentro de sus mentes ansiosas. Carmen espiró emocionada y llamó con
dos toques seguidos al timbre. Se escucharon unos pasos apresurados. No tardó en
abrirse la puerta por las manos de Pili, que ya mostraba una sonrisa de oreja a oreja
que logró acentuarse más. Las cuñadas se abrazaron y la navidad enalteció su sentido.
Por esa noche harían las paces como si de verdad el mal nunca hubiese existido.
Las mujeres se separaron y Pili miró a la acompañante de Carmen. Era una niña
desaliñada que sin embargo deslumbraba, tal como Marcos le había dicho por teléfono.
Evaluó de nuevo la situación, el intento de sorpresa al decir que Marcos no vendría… y
que así era. Al parecer el chico había preferido quedarse con un amigo, cumpliendo su
promesa de no venir al suspender. Como caridad acorde a la pureza de esa época y su
nieve, Marcos le había regalado su billete de avión a aquella chica.
Un billete que incluía algo más. Mucho más.
Pili sonrió y decidió obviar lo extraño de la situación, y decidida invitó a la niña a
pasar. Esta fue tímida en un principio, pero se animó tras observar a Carmen
adentrarse. Pili le preguntó por su nombre, ampliando su expresión de alegría al
escucharlo, comentando que se iba a llevar una sorpresa con cierto miembro nuevo de
la familia. La puerta se cerró con un sonido suave.
La nieve comenzó a caer, esta vez de un modo más pausado. En un lugar, en el que
todo el mundo vive las cosas de diferente forma que el resto de la gente.
Y no iba a ser menos con la Navidad.
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