resumenlibro toma un cafe contigo mismo.pdf

Vista previa de texto
Toma un café contigo mismo
Walter Dresel
Analicemos en profundidad los hechos, en su contexto
real: quienes estamos sufriendo somos nosotros, quienes
debemos buscar las soluciones somos nosotros. Entonces,
¿quién tiene el derecho de juzgar nuestras actitudes o
nuestros sentimientos? La respuesta es clara y concluyente:
nadie, salvo aquellas personas a las que les otorguemos el
poder de emitir juicios de valor sobre nuestra actitud.
La esperanza o la desesperanza: nuestra
elección
La desesperación se instala cuando nuestra
autoestima es profundamente dañada y cuando tenemos la
íntima convicción de que la herida que hemos sufrido es
mortal y que no somos ni seremos capaces de recuperarnos.
Como toda apreciación, ésta puede ser tan subjetiva que no
nos permita visualizar que sí tenemos opciones, y que cada
ser humano es mucho más de lo que le sucede diariamente.
Tenemos que ejercer el derecho a realizar nuestro duelo por
la pérdida que hemos experimentado: es un permiso que
debemos otorgarnos.
Si escapamos de la pérdida, en lugar de sumergirnos en
ella, solo estaremos prolongando la desesperanza.
¿SOMOS REALMENTE
VÍCTIMAS?
Siempre nos compete una cuota de responsabilidad en las
cosas que nos pasan, y es bueno ser consciente de ello.
Obviamente, no nos gusta tener que admitir este hecho,
pero solo si nos sentimos parte indisoluble del problema y
no asumimos el rol de víctimas, estaremos en condiciones
de elaborar de modo adecuado el sentimiento de pérdida
que nos embarga y mirar con optimismo hacia el futuro.
Ser responsable implica, en primer lugar, que indudablemente
hemos sido parte activa de muchas de las cosas que nos
pasan, y que somos quienes construimos nuestro presente
y nuestro futuro, puesto que el pasado forma ya parte de
nuestra historia personal.
Si somos capaces de una alta autoestima, nuestra conducta
va a apoyar el autoconcepto positivo que poseemos.
Desde el mismo momento en que tomamos los conflictos
como “propios” ya nos estamos orientando hacia su solución.
Las emociones negativas
Las heridas, así como dejan cicatrices, también estimulan
la rebeldía y la convicción de que somos capaces de
sobrellevar la adversidad.
¿Me merezco la forma en que estoy viviendo?
Si comenzamos a sentir que representar el papel de víctima
se ha convertido en un estilo de vida para nosotros, debemos
visualizar con urgencia qué emociones negativas nos están
desgastando en lo interno, para no terminar seriamente
lastimados por el inadecuado manejo de estos sentimientos.
La ira
Los seres humanos nos sentimos indefensos cuando algo
amenaza nuestra propia imagen. Si nos sentimos como
víctimas, observemos si estamos permitiendo que la rabia
controle nuestra vida.
Preguntémonos con libertad si realmente estamos enojados;
y cuando respondamos por la afirmativa, reconoceremos
cómo los resentimientos siembran semillas de odio en
nuestra alma y un impulso de venganza en nuestra manera
de pensar.
Una vez que hayamos reconocido con sinceridad nuestro
enojo, este comenzará lentamente a disolverse.
Ir al Indice
Resumen elaborado por Carlos Aguirre. Carlos.Aguirre@incae.edu
2
