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Título: Microsoft Word - la parroquia de soncillo
Autor: santi

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LA PARROQUIA DE
SONCILLO
Y SU APORTE ESPIRITUAL
GENERA UNAS RELACIONES DE AMOR A DIOS
Y DE HERMANDAD

SAN COSME Y SAN DAMIÁN SON SUS
PATRONOS

DEDICATORIA
A mis feligreses, a mi madre, que también lo fue y, a muchos
amigos, en cuya Iglesia he escrito algún recuerdo. A ellos y a
San Cosme y San Damián están dedicadas estas páginas.

PROLOGO DE UNA CONCIENCIA CRISTIANA
Tal vez esté de más decirlo, pero quizá sea bueno y necesario recordarlo.
Es sencillamente el hecho sociológico-religioso de una gran parte de la
sociedad, de un pueblo, en concreto del nuestro, que participa de esta
vivencia religiosa. Constituye parte de su vida y, si así no fuera, sentiría el
vacío y la frustración en su persona. Y es que el ser humano es
profundamente religioso. Pero desde la venida de Nuestro Señor Jesucristo

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y desde nuestra fe en El, esta religiosidad, alcanza su plenitud absoluta. Se
encarna en la Parroquia que constituye la misma prolongación de su
persona divina.
Como es comprensible me refiero fundamentalmente a los feligreses.
Son ellos los destinatarios del escrito. Para ellos puede tener cierto interés
ya que su vida sumada y participada en el conjunto es como el eslabón de
la misma cadena.
Si bien es cierto podemos hablar de la misma comunidad con sus
perfiles, actividades y metas específicas de cada una. Al pueblo por el
lugar de su nacimiento y a la parroquia por el otro nacimiento espiritual en
ella. Al pueblo con las preocupaciones de aquí abajo, en la construcción de
la ciudad terrena (según San Agustín) y la parroquia con la sublimación de
esta ciudad, asumiendo estas preocupaciones terrenales, hasta llegar a la
ciudad celestial.
A la parroquia se le conoce también como una comunidad cristiana. A
ella se accede por la fe y el Bautismo. La fe en la palabra y en la persona de
Nuestro Señor Jesucristo que murió, resucitó y ascendió al Cielo. Que pasó
por la tierra haciendo el bien e instituyó la Iglesia en su persona. Y ahora
con la inserción de nuestro bautismo en Él y, por ello, en su Iglesia,
trabajamos para hacer ambas comunidades más felices, con la confianza de
alcanzar la unidad en su destino: el más allá de esta vida terrena y caduca,
transformada, gracias a Él, en espiritual y eterna. Y es que la fe en Cristo
crea una relación que transforma y, además, nos pone en paz con Dios y
con los hermanos.
Para ser nuestro Salvador asumió todo lo nuestro y a cambio nos dio el
poder ser hijos de Dios. Y lo realiza con este acto tan sencillo y sublime
como es el sacramento del Bautismo. Es el nuevo nacimiento a la vida
recreada que nos regala nuestro Señor Jesucristo. No le vemos con los
ojos de la cara pero su presencia espiritual, es real. Y así se hace nuestro
acompañante en el trayecto de esta vida cristiana en el tiempo que hemos
de transitar en la tierra.
Nuestros antepasados le hicieron su casa material, La IGLESIA. En ella
ha querido morar y desde ella estar presente y ser el vecino cualificado del
pueblo al que se le puede confiar los íntimos secretos de su vida. Sabemos
que El nos escucha y nos invita a que fuésemos a Él en nuestras
necesidades: “venid a mí los que estáis cansados y agobiados que yo os
aliviaré” (Mt 11, 28).
Él es la referencia de nuestro obrar en cristiano. Su palabra es luz y
norma que comprende la dimensión terrenal y espiritual de la persona.
Presenta su mensaje de vida para vivir aquí y al mismo tiempo genera la
esperanza de un destino eterno. Capaz de descubrirle con relativa facilidad
porque todos estamos marcados con un sentido de trascendencia: llamados
a vivir después de esta vida, conforme a la promesa de su palabra: "me voy

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a prepararos sitio para que donde yo estoy estéis también vosotros" (Jn. 14,
1-6).
La comunidad cristiana vive esta promesa en la parroquia pero no como
una burbuja que se encierra en sí misma, sino como un poco de levadura
que hace fermentar unas relaciones nuevas en la masa de la comunidad del
pueblo. Conforme a su fe en la palabra revelada, debe esforzarse por hacer
una comunidad más humana, más fraternal y más justa. En definitiva, un
pueblo mejor. Dicho con otras palabras y pasando de la intención y del
deseo a los hechos: "por sus frutos les conoceréis" (Mt 7, 16). Deben ser:
de verdad, de vida, de justicia, de amor, de paz y como miembros de una
familia: de fraternidad.
Una comunidad que vive estos compromisos establece entre sus
miembros los fundamentos más favorables para que de ahí surjan unas
relaciones de convivencia, amistad y prosperidad en el pueblo. Goethe,
pensador y escritor alemán, decía: "todas las épocas, en las que la fe
predomina, son épocas de gloria que elevan las almas y producen
ubérrimos frutos para el presente y el porvenir. Por el contrario las épocas
en las que ha prevalecido la incredulidad, no dejan en pos de sí más que un
resplandor pasajero de superficialidades".
Decir, por tanto, Soncillo, no es simplemente un nombre cualquiera ni la
pretensión de una arrogancia, es evocar inmediatamente una comunidad
parroquial, representada en la Iglesia material, como elemento constitutivo
del pueblo. Hasta el extremo de que un pueblo que careciese de Iglesia,
cabalmente, no se le conoce como tal. Por lo menos hasta la fecha de hoy.
Este edificio ha sido determinante en la vida del pueblo: un bien espiritual.
Casi todas las generaciones han puesto sus manos en él con el deseo de
conservarlo y hacerle más hermoso. Incluso su misma situación material
resulta ser el sitio más indicado, emblemático y, llamativo, no como signo
de ostentación sino como acceso fácil, visible del mejor servicio que pueda
prestar: como la casa de todos. Y como no, lo mejor porque es de todos. Es
el lugar que facilita el encuentro; por eso suele quedar en el centro del
pueblo y toda la población alrededor de la Iglesia.
El pueblo se entiende mejor desde la parroquia. Refuerza su identidad y
se articula mejor. Le revitaliza y le da consistencia porque sus vecinos
viven la vida espiritual que completa la persona humana, en su doble
vertiente de ciudadano de la tierra y del cielo. Esta es su propia razón de
ser y, naturalmente, de vivir. Otra cosa es, que la falta de su vivencia de fe
le impida obrar y conseguir los frutos espirituales y terrenos que nacen de
la misma raíz de aquella palabra que saliera de la boca de nuestro Señor
Jesucristo.
Esta vida espiritual se alimenta en la oración, en la participación de la
santa misa del domingo, día del Señor. En ella se pide perdón a Dios y al
hermano. Se pide también gracia y ayuda para ser mejores.

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Aprovechándome de esta raíz cristiana y de la fuerza interior que
conlleva en el creyente, quiero ver en ella un plus que ofrece luz,
confianza, serenidad, equilibrio, paz, alegría, convivencia. Mejor calidad de
vida. No es ninguna exageración ya que la Iglesia, a sus miembros, a sus
participantes, les hace con estas características.
Tal vez esta convivencia, dada la condición humana, tenga que surgir de
la misma diversidad de las personas; más difícil, pero siempre es posible y,
más enriquecedora. El creyente tiene como norma recibida del Maestro:
"el amor y el respeto a los demás como a nosotros mismos” (Mc 12, 2834). Amar a Dios y amar al prójimo como una forma de actuación. La
única forma para el creyente. El amor resume los mandamientos y es tan
eficaz, si es verdadero, dice San Agustín, que donde manda el amor sobran
las leyes. Con estas palabras matiza que debemos movernos como
ciudadanos de este mundo y como ciudadanos de una tierra nueva donde
reine la justicia y la verdad.
El no creyente, sin embargo, conducido por su fidelidad a unas leyes
naturales, impresas por el mismo Creador, Dios, siente también en su
conciencia el mismo deseo de bien y convivencia y, por ello, el mismo
respeto necesario para convivir con todos; su origen ético converge en parte
con el mismo amor cristiano. Por supuesto más difícil de descubrir esta
trayectoria al no encontrarse avalada por la falta de una proyección
trascendente.

LOS MANDAMIENTOS: NORMAS DE FELICIDAD
Y es que en el fondo de cada persona hay una fibra misteriosa que le
hace a cada uno ser como es y, sin ninguna distinción, todo el mundo
abriga en su misma persona el deseo de ser feliz. No en vano somos el
reflejo y la imagen de Dios. Quiere que seamos felices en esta vida y
después. Por nuestra parte se requiere la respuesta noble y justa para
conseguirlo. Para ello este deseo se encuentra regulado por unas normas
que conocemos con el nombre de los mandamientos y que dirigen esos
comportamientos nobles y justos. Normas que están escritas en nuestra
misma conciencia y, se conocen, como la ley natural que Dios ha impreso
en el alma de cada hombre. Iluminan nuestra vida a la hora de actuar. Nos
resultan necesarias e imprescindibles para seguir el camino indicado, ya
que somos un cúmulo de deseos que bullen en nuestra vida, necesitamos de
una orientación. ¡Qué bien conocía el apóstol S. Pablo nuestra situación!:
“Hago lo que no quiero y dejo de hacer lo que quiero” (Rom 7, 18-25). Y
es que la relación directa entre los mandamientos y la felicidad resulta
bastante clara.
Y por si esto fuese poco, es capaz de hacernos distinguir entre el bien y
el mal, lo malo y lo bueno, lo que se debe hacer y evitar. Nos acusa al hacer
el mal y sentimos el beneplácito de la práctica del bien.

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A su vez, estas mismas normas sagradas se enraízan y se pulen en la
misma revelación divina. Y en el polo opuesto se degradan con una
educación laicista y atea.
Ya no es válida esa expresión del todo vale, del todo es igual, por más
que esté de moda, y que alguien revestido de poder pueda legislar
semejante desvarío moral.
Quien piense y, obre así, y se deje orientar por este relativismo de falsos
principios y valores, está muy lejos de ser feliz. Está asumiendo unas
consecuencias graves porque la felicidad verdadera no procede del vicio
ni del desorden. Es algo elemental. El catón de la dicha. Solo una moral
que se basa en la ley de Dios, lleva la impronta de ser feliz, de la alegría y
del bien, porque está enganchada en su mismo fundamento, en Dios que es
amor. Qué bien lo entendía el mismo Montesquieu, nada sospechoso de
iglesia, "un pueblo que no quiere hombres de fe, va a los hombres de ley...
hasta que llega a los hombres sin fe y sin ley.
Nos negamos a que esto pueda suceder en nuestra comunidad cristiana y,
naturalmente, está abierta al entendimiento entre todos, al respeto mutuo y
a la práctica de las obras de misericordia. Esta comunidad cristiana es
consciente de que debe ser solidaria, que debe sumar ideas, deseos de bien
en todos y para todos. Que los individualismos son malos. Para ello
establece el principio: "de que también, a mí me importan los demás". Me
importa mi pueblo, me importa su progreso, me importa y nos importa a
todos, ser felices, aquí en este mundo y, en el otro. ME IMPORTA MI
PARROQUIA, porque en ella descubro claves y caminos que me conducen
a la verdadera casa, que nos aguarda y que, un día transcurrido el tiempo de
cada uno, arribaremos a la CASA DEL CIELO.

SONCILLO EL LUGAR DE ACOGIDA
Después de este prologo que marca el contexto de su línea preferente de
ayuda y de mejora en las relaciones morales y religiosas de los habitantes
del pueblo en las que de una manera muy directa contribuye con su
formación, pasamos a comentar de una manera concreta la actividad de la
parroquia en su dimensión religiosa, pero no, sin antes, ubicar este lugar.
Tal vez alguna persona distinta de este pueblo o de sus alrededores tenga
la ocasión de entrar en la página. Sin otra consideración, la segunda parte
de su titulo le resulta totalmente desconocido para él, posiblemente no le
dice nada y pierde su interés. De ahí que se facilite la identificación del
lugar en que se encuentra. Esto es lo que se pretende aclarar.
Es comprensible este dato porque el pueblo no es demasiado grande y
correlativamente se puede decir lo mismo de la parroquia. Pues bien, hecha
esta observación, se intenta satisfacer la buena curiosidad del posible
lector.

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Estos son los datos geográficos de su ubicación: Es una localidad del
norte de la provincia de Burgos en su parte más septentrional y casi a lomo
de caballo del famoso puerto del Escudo limitando por la parte norte con la
provincia de Cantabria. Su valle en el que se encuentra se llama
“Valdebezana” además del pueblo de Soncillo comprende otros veintidós y
dos juntas vecinales. Se le conoce como la capitalidad del valle. Es su
centro y dispone de casi todos los servicios más elementales y necesarios.
Y entre todos: LA PARROQUIA, objeto de la presente página.
Si bien es cierto carece de relevancia. No hay algo característico, salvo
algunas ferias de bastante importancia y, no hace muchos años, la buena
patata que sus tierras producían. Hoy se ha dejado de sembrar. Había dos
entidades: Popasi y Seyco que recibían todo el producto de los labradores.
En el pueblo se encontraban los almacenes. A la vez requería la suficiente
mano de obra para la selección, envasado y etiquetado del producto. La
tarea se prolongaba durante varios meses. Hecha esta labor se procedía a la
exportación. El producto era inmejorable para siembra. Venían de Valencia
a comprarla e, igual de buena, para comer. A título de curiosidad recuerdo
haber oído de alguna persona mayor esta sentencia: “La patata de este
terreno solo necesita tres veces el agua. Lo primero para nacer. Lo segundo
para crecer y lo tercero para el puchero.”
Referente a su antigüedad tenemos que ascender, como mínimo, más de
1100 años en el tiempo. Nos ofrece el dato histórico el P. Pérez de Urbel en
el mapa “el condado de Castilla” en el año 884. En él ya figura el pueblo de
Soncillo. Y lo mismo consta en el mapa de Castilla, en el siglo IX de la
Historia de Menéndez Pidal.
En la actualidad, como todos los pueblos rurales, se está despoblando, la
media de edad de los que viven en él es muy alta. El fracaso de la patata
fue la puntilla de su pérdida de habitantes, juntamente con los bajos precios
del ganado, que constituía la otra fuente de riqueza.
Ahora dejamos el pueblo y, con su permiso, nos vamos a la parroquia, una
parte constituyente de SONCILLO.

TOMA DE POSESION DE LA PARROQUIA
Mi recuerdo de ese día, a pesar del tiempo trascurrido sigue siendo
presente y actual. Los acontecimientos importantes difícilmente se marchan
de la memoria. Y aquel día para mi, era un acontecimiento grande y quiero
recordarle como si hubiera sido ayer.
Fue una tarde de llegada y de entrada en el pueblo, de saludo y de
encuentro con una comunidad nueva. A la hora convenida parte de la
feligresía se encontraba a la puerta de la Iglesia y después de los saludos
normales entrábamos en ella para celebrar la santa misa, fundamento y
base de aquel inicio pastoral de mi toma de posesión. Aquel
gratísimo reacuerdo no se me olvida, se podía palpar su contento y

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aprecio. Y ya transcurridos unos años me resulta muy gratificante recordar
de nuevo aquellas palabras de bienvenida con las que me dirigía a Vds. a la
vez que me ofrecía estar dispuesto a su servicio.
Tuve la suerte de encontrar ese folio ya descolorido y poco menos que
ilegible donde tenia apuntadas mis mejores intenciones y deseos y que
ahora con motivo de esta introducción y con mucho agrado vuelvo a
transcribir. Decía así:
“...El primer sentimiento que debo expresaros al abrir mi mente, mi
corazón y mi lengua es el de gratitud. Ante todo a Dios por enviarme a esta
parroquia y después a vosotros, amigos todos: sacerdotes y fieles que me
rodeáis con vuestra presencia y vuestra fe cristiana porque no es a mi
persona particular a quien se dirige principalmente vuestro afecto sino al
sacerdote que os envía la Iglesia.
En segundo termino un saludo afectuoso para todos los feligreses de la
parroquia. Saludo que deseo le hagáis extensivo a todas aquellas personas
que por circunstancias especiales no están entre nosotros. De manera
reiterativa y cariñosa a los enfermos y ancianos.
El Señor ha querido y ha dispuesto por medio de mi superior que yo fuera
vuestro sacerdote. A El doy gracias. Dada la proximidad de mi parroquia
anterior muchos de vosotros ya me conocéis. Mas de una vez hemos
comentado algún acontecimiento social con repercusión en la zona o
simplemente con el trato afectuoso de nuestra cercanía en la zona. De
alguna forma hemos sido paisanos. Esto me causa una grata alegría y una
viva satisfacción.
La figura del sacerdote en la comunidades cristianas siempre ha
despertado demasiada expectación y es comprensible que así sea, pues tras
de esa envoltura humana lleva escondida la acción de Dios y no es raro
tampoco que se pregunten o se hayan preguntado: ¿cómo es? ¿Qué nos
dirá? ¿Qué hará...?
Comenzare diciendo que no hago promesas ahora. Solo el ofrecimiento
de mi persona, tal y como soy. Marcado con la gracia y la llamada del
Señor. Esas preguntas que Ustedes puedan formularse las contesto con las
palabras del Apóstol san Pablo:
- El sacerdote es tomado de entre los hombres y puesto a su servicio con
sus cualidades e imperfecciones humanas a favor de los hermanos. Para
llevar vuestras cosas a Dios y ser puente entre El y los hombres. El tomó lo
nuestro para darnos a cambio algo suyo, su divinidad. Después de su
Ascensión a los cielos se sirvió del sacerdocio ministerial para suplir su
naturaleza humana siendo el mismo Cristo el que a través del sacerdote
dispensase los ministerios sagrados. En definitiva seguiría dándonos algo
de su divinidad. Prolongando el misterio de su reino en el mundo. San
Pablo nos recuerda que el sacerdote es ministro de Cristo y dispensador de
los misterios de Dios.

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Es instituido para las cosas que miran a Dios. Que el hombre mire a Dios
debe ser nuestra constante preocupación. Es aquí donde estriba el
fundamento de la liberación del hombre tan atado por sus preocupaciones,
tan herido muchas veces por su infidelidad, tan agobiado por tantos
PROBLEMAS DE LA VIDA, TAN ACOSADO POR ESE DESEO DE
CUMPLIR LOS MANDAMIENTOS Y SU DIFICULTAD DE
REALIZARLO, TAN LLENO DE ANSIAS DE INMORTALIDAD
FRENADAS POR LA CADUCIDAD DE LAS COSAS TERRENAS.
No creo en tantos humanismos que liberan al hombre y que hoy están tan
de moda. Precisamente nuestro tiempo tan abierto a esos contenidos de
liberación sufre mas que nunca la ausencia de su felicidad porque se ha
olvidado de mirar a Dios.
Estaré siempre dispuesto a predicar su palabra, a presidir la Eucaristía,
administrar los sacramentos, a fomentar la vida del espíritu, a defender la
justicia. Diría San Pablo:”haciéndome todo para todos. Enemigo de nadie.
Amigo de todos.”
Esa y no es otra, la acción que debo realizar, a la que me debo por
completo y a la que procurare ser fiel con la gracia de Dios.
Pongo mis deseos en la madre del primer sacerdote, la Virgen Maria,
también nuestra madre. Ella que es abogada y refugio de los que la invocan
y ruega por nosotros pecadores.
Después de mi ofrecimiento como sacerdote permitidme que os pida
algo: os pido que tratéis de ver al sacerdote a la luz de vuestra fe cristiana
ya que de lo contrario puede confundirse con un funcionario mas. Es
necesario que vuestra fe descubra en el sacerdote la acción de Dios.
Ministro de Cristo.
Os pido también vuestras oraciones para que unidas a las mías formemos
esa comunidad querida, la familia de los hijos de Dios, implantada y
representada por la Iglesia.
Pretendo que esta sea mi acción a realizar, a la que me debo por
completo y a la que procurare se fiel con la gracia de Dios. Pongo mis
deseos en la madre , la Virgen Maria. Ella que es abogada y refugio de los
que la invocan.
Os pido también un recuerdo espiritual para D. Francisco, que en paz
descanse, durante años vuestro sacerdote y lo mismo para D. Gregorio que
ha suplido este intervalo de tiempo hasta mi venida y que seguiremos con
el mejor entendimiento de cooperación en la tarea pastoral.
Gracias a todos y que Dios os siga bendiciendo.

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SAN COSME Y SAN DAMIAN PATRONOS DE LA PARROQUIA

Quisiéramos ver la parroquia como una comunidad que pretende vivir el
mensaje cristiano con alegría y con fidelidad, pero desde la comprensión de
sus limitaciones y dolencias, nuestra vista se queda algo más imperfecta.
No quita sin embargo que nuestros ojos y nuestra mente estén puestos en lo
mejor. De ahí que busque y tenga cerca unos intercesores de carne y de
hueso, que también pasaron por esta vida y supieron de sus impotencias, de
sus privaciones, de sus dolores. Del daño que les hacía el sol, el frío, el
dolor del error, del sufrimiento y de la muerte.
Estos intercesores son San Cosme y San Damián, ni que decir tiene, que
el pueblo nace con ellos. No se conoce ni un solo pueblo que teniendo su
parroquia carezca de sus santos patronos. Este común sentir y obrar revela
mucho. Revela que el pueblo camina con ellos. Se goza, se alegra, se
honra, y como no, en las circunstancias adversas de la vida en ellos pone su
esperanza. Protectores y protegidos se reclaman mutuamente. El combate
de la vida se lo exige. Sin ellos tendría demasiado riesgo nuestro camino, y
es que ellos fueron los primeros que desde su experiencia terrena, se
santificaron en la lidia y ganaron en la lucha.
A nosotros, ahora en el camino, lejos de la meta, nos alientan. Por aquí
pasaron y nos precedieron con estos condicionantes. Ahora ya liberados y
ciudadanos del reino celestial se convierten en nuestros mejores ejemplos e
intercesores. Desde esta nueva situación se acercan a nosotros como padres
y hermanos con el mejor deseo de enseñarnos y protegernos. Es lógico que
así sea porque estando ya, junto a Dios, lo están también junto a nosotros.
Digamos algo de lo que ellos fueron como personas humanas y como
santos.

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Algunos datos de sus vidas: médicos y mártires
Nos pillan demasiado lejos pero ha sido tanta la fe y devoción de las
comunidades cristianas que desde un principio se acercaron a ellos, por lo
que hicieron posible su cercanía y pervivencia en el tiempo, desde su
origen. Poco sabemos del lugar de nacimiento. Para unos fue en la ciudad
de Egea en Cilicia (Asia Menor) Otros en el mismo lugar pero de Arabia y
algún otro en la ciudad de Siria. El tiempo de su martirio está mejor
precisado, en el siglo IV y en tiempos del emperador Diocleciano. La
tradición nos les presenta como hermanos de sangre. Sus nombres
significaban, respectivamente, "adornado y soñador". Eran llamados
Anárguiros, sin dinero. Ejercían la medicina sin cobrar. Su madre Teodora
les educó en la virtud.
De profesión médicos, hoy naturistas, entonces curanderos. El ejercicio
de esta profesión fue tan fructífera que alcanzaron mucho prestigio entre la
gente de su tiempo. No obstante como en ellos no existía la separación
entre FE-VIDA aprovechaban la oportunidad para hablar de Dios y del
evangelio a cuantos enfermos atendían. Todo ello hizo que sus
conciudadanos aceptasen la buena noticia en medio de un ambiente pagano
y ellos se confirmaran en la fe que enseñaban. Prueba de ello es que el
gobernador de Nisia, servidor de aquel desalmado emperador, Diocleciano,
se enteró de la difusión del evangelio y de la religión prohibida por el
imperio que hacían ambos hermanos y decidió acabar con esto.
Llamándoles les invitó, no solo a dejar de propagar la fe del Señor Jesús,
sino a abandonarla ellos mismos. Al ver que se reafirmaban más en el amor
por Cristo les mandó que les echasen al mar y que les quemasen
sucesivamente. Pero de ambos suplicios salieron sanos y salvos.
Murieron decapitados por ser cristianos dando así testimonio con su
vida martirizada de lo que habían predicado y confesado tantas veces con
sus palabras.
En su honor surgieron muchas iglesias y la fe en ellos era manifiesta. Su
culto se expandió con rapidez desde Roma hasta el resto de occidente.
En la plegaria más antigua de la liturgia figuran sus nombres. De sus
vidas nos quedamos simplemente con estos datos. Sin embrago varias
leyendas han llegado hasta nosotros, de algunas personas, que les quisieron
tanto, que al escribirlas dejaron tanto aprecio y cariño que les envolvieron
en una especie de aureola de dioses. No estamos de acuerdo con estas
leyendas, ya que de ser así resultaba fácil ser santo. Es todo lo contrario.
Hemos visto su final.
Cuánto nos hubiera gustado saber el motivo por el que nuestros
antepasados los eligieron. Lo desconocemos, creemos intuir sin embargo,
que estaría relacionado con la guarda de la salud. Tal vez alguna epidemia
o enfermedad que asola al pueblo recién nacido y les deja al descubierto su
impotencia. En esta situación se deciden por ellos, como las personas más

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indicadas para la elección de su patronazgo. Mejor que ellos ninguno, pues
sabían bien lo de curar, dada su profesión. Y de su fe habían aprendido el
mandato del Señor: "curad a los enfermos" (Lc. 10, 9).
Estaban agraciados con uno de los carismas más apreciados por todos.
San Gregorio de Tours habla del valor taumatúrgico de estos santos. Por
tanto su elección no les resultaba dudosa. Creemos entender que este curar
a los enfermos comprendía también la guarda de la salud del alma ya que
también ésta y, de distinta manera, puede enfermar. ¡Vaya si la tenían en
cuenta! Igualmente conocían el consejo del Señor: "¿De qué le vale al
hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?" (Mt. 16, 26). Muchos
años han transcurrido desde entonces y los presentes nos encontramos en
esta misma línea de aprecio por la guarda de la salud del cuerpo y del
alma. Por eso se me antoja, desde la fe, renovar esta confianza y seguridad
en el ejercicio de su profesión.
Dieciocho siglos más tarde seguimos esperándoles para recibirles, por si
vienen por los caminos de la Maza, Quintanares, por el arroyo de la
Gándara, con el hatillo a cuestas de orégano, manzanilla, carrasquilla,
espliego, tila... Esta tierra es muy dadivosa de plantas medicinales. Ahora
desde su nuevo estado de gloria ya no necesitan tanto de estos medios
materiales a emplear cuánto el deseo de ejercer su patronazgo. Y es que
todos, unos más que otros necesitamos su ayuda. Se dice de ellos que era
tan grande su carisma de curación que algunos milagros resultaban
espectaculares.
Ojalá esta situación imaginativa nacida de nuestra fe nos ayude a
descubrirles ya que ellos nos acompañan, como samaritanos, en nuestro
camino de la vida. Ojalá experimentemos su presencia y su compañía en
nuestro caminar y, a la vez, seamos testigos de sus dádivas.
Muchas formas en nuestra vida se nos presentan para ser buenos testigos
de ellos. Resalto entre todas: nuestro agradecimiento. Son nuestros
intercesores ante Dios, nuestros padres que cuidan espiritual y
corporalmente de sus hijos. En definitiva de su parroquia y de sus fieles.
Constantemente a ellos nos encomendamos.

La fiesta de san Cosme y san Damián: Santa Misa
No podía faltar, como es comprensible, el recuerdo de la celebración de
la fiesta religiosa de los patronos de la parroquia y, naturalmente del
pueblo. Tiene dos aspectos bien diferenciados: el religioso, celebrado en la
Iglesia con la Santa Misa de una forma muy solemne y el profano o lúdico
de diversión. Su poder de convocatoria es muy grande. Parte de esta
semana, el pueblo nos evoca los mejores tiempos de él cuando su población
podía alcanzar más de 800 personas.
En el calendario litúrgico de la Iglesia figura el día 26 de septiembre.
Dada la falta de personal de los pueblos, éste no es una excepción, como

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consecuencia de la emigración está desplazada la fiesta religiosa al
domingo siguiente de su fecha. Y cuando así no fuere se traslada al último
domingo del mes. Creemos que fue una decisión muy acertada y querida,
dando de esta manera la posibilidad a todos los hijos del pueblo ausentes y
amigos unirse en este día tan señalado.
Las otras celebraciones profanas comienzan unos días antes. Su inicio se
advierte con el volteo de las campanas. Las personas comienzan a
sintonizar con estos días y a disfrutar de espectáculos que resultan muy
gratificantes. Una sardinada abundante y bien asada en medio de la plaza
empieza a calentar los ánimos y constituye la puerta de entrada de la fiesta
El grueso de éstas le constituyen los conjuntos musicales.
En primer lugar y ciñéndome a la fiesta religiosa a las doce horas del
domingo comienzan a sonar de nuevo las cuatro campanas anunciando que
el acto más solemne e importante se va a celebrar media hora más tarde. En
ese intervalo se preparan el grupo de personas que van a portar sobre sus
hombros las andas con las imágenes de los patronos. Y otras dispuestas a
cooperar en otras acciones para que la procesión se haga con toda dignidad.
La cruz alzada abre la procesión. Después de ésta le sigue el pendón o
estandarte. El mástil como es comprensible le lleva una persona asistido
por otro que le ayuda con el manejo de los vientos. Ahí está la destreza de
esta persona liberándole de la mayor parte de su peso. Si el viento es fuerte,
si no fuese por él debiera de salir el pendón casi plegado. Después de las
imágenes va el preste que preside la procesión acompañado de otros
sacerdotes. Los asistentes se van incorporando, formándose un grupo
compacto. Durante la procesión se entona algún canto a la Virgen y se reza
algún misterio del Rosario.
Finalizada la procesión y, ya en la Iglesia, comienza la celebración de la
Santa Misa, muy solemne, con un canto especial. Se viene realizando desde
hace varios años. Generalmente es una coral. En algún año ha corrido a
cargo de la Tuna. Siempre algún grupo de cantores. Este año han sido
solamente tres profesionales los que han actuado.

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Finalizado el canto de entrada, un laico o laica, Marisa, lo viene
haciendo, lee el VOTO DE LA PARROQUIA en los términos siguientes:
Renovación de la promesa de la parroquia
Bienvenidos todos a celebrar la fiesta de nuestros santos patronos Cosme y
Damián. Es un día grande y señalado para el pueblo. Fueron nuestros
antepasados quienes los eligieron y los encomendaron el cuidado de sus vidas y de
sus cosas. A cambio ellos se comprometieron a serles fieles con su fe y su
obediencia y lo confirmaron con su promesa de voto y confianza. Y esto, por lo
menos, sucede desde hace once siglos. Los historiadores hablan de la existencia
de este pueblo en el siglo noveno.
Es de suponer que transcurrieran unos años hasta el nacimiento de una
comunidad cristiana con su pequeña parroquia en la que se juntan para rezar.
Pues bien, desde entonces hasta hoy la cadena de feligreses de este pueblo y del
siglo XXI, de una manera ininterrumpida con nuestros antecesores, somos
nosotros quienes seguimos cogiendo el testigo, renovando aquel voto, aquel deseo
de su mediación y de su ayuda. Nos llena de satisfacción el saber que desde
entonces nuestro pueblo tiene dos vecinos más. Cualificados e importantes, pues
ellos ya saben de la tierra y del cielo. Cubrieron la etapa que nosotros ahora
estamos realizando. Siguen siendo nuestro ejemplo y el reclamo a lo que por
naturaleza somos, dada nuestra alma inmortal. Estamos grabados con el sello
transcendente de vida eterna. Entonces nuestros antepasados los necesitaron y
ahora los presentes les seguimos necesitando.
No se quedaron estancados al principio del siglo IV cuando un juez, llamado
Lisias, una especie de bestia y de hombre, ordenó que les quitaran la vida por el
único delito de creer en Cristo. Todo lo contrario accedieron, a través de su
martirio, a la vida eterna, a la participación de la misma vida de Dios. Es aquí

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donde se encuentra la raíz de su mediación. El poder de su ayuda y la fuerza de
su llamada. Viven junto a Dios.
Su fecha y su fiesta tienen una connotación especial y es que a todos nos
alcanza. Lo mejor de nuestro pueblo aflora en este día. El sentido festivo de la
vida, la participación en la alegría, la comunicación de novedades que afectan a
todos. Tantos recuerdos de toda clase...Incluso hasta la reconciliación por el
olvido de algunas diferencias.
Su fecha y su fiesta debe ser un aldabonazo a nuestra conciencia para
recordarles como padres y protectores que nos recuerdan su destino del que un día
hemos de alcanzar. Hemos de ser felices en plenitud con ellos en el Cielo porque
esperamos un día estar junto a Dios.
Pero hasta entonces os necesitamos. Estamos en camino y somos demasiado
limitados e imperfectos. La vida se nos puede presentar dura y cuesta arriba.
Vosotros que supisteis de este caminar en el tiempo. Que ejercisteis como médicos
del cuerpo y del alma: Estad a nuestro lado. Suplid lo que a nosotros nos falta.
Dada vuestra profesión de médicos me permito una licencia en la forma de
hablar para expresar hoy gráficamente vuestra cercanía. Quisiéramos veros venir
por los caminos que conducen al pueblo desde los términos de Carrales,
Quintanares o la Maza con el hatillo a cuestas de hierbas medicinales para curar
las enfermedades, pues esta comarca es muy dadivosa en estas plantas.
Ahora desde vuestro estado de gloria no necesitáis de algo material para
ejercer vuestro poder. Superáis a las mismas medicinas y a las hierbas
medicinales. Simplemente exigís nuestra fe y confianza.
Continúa la Misa solemne y la homilía que corre a cargo de un sacerdote
de fuera o un religioso. Han predicado los dominicos de Montesclaros , los
Carmelitas de Reinosa y algunos compañeros sacerdotes.
La presentación de ofrendas la hacen los feligreses de la Parroquia. Una
de este acto lo constituye la presentación de la reliquia de los santos
patronos. No falta nunca la bandejita de hierbas medicinales en recuerdo de
su profesión de médicos, entonces conocidos como curanderos.
Al final de la Santa Misa, los que quieren, tienen la oportunidad de
venerar sus reliquias: unos con un gesto de aprecio y otros besar la
sagrada reliquia de los mártires. Dos feligresas, a continuación entregan
una ramita de romero.
Este año, el mismo día de la fiesta, a continuación de la Santa Misa,
hemos gozado del grupo de danzas de Burgos. Un acto muy oportuno para
cerrar la mañana. Pasaron por todo los bares de la Villa cantando unas
canciones y finalizada esta actuación, la comida con familiares e invitados.
Antes de terminar hago referencia a la fiesta profana, pues ésta cuando se
celebra con dignidad y se vive la alegría con mesura es algo que también lo
quiere Dios. La constituyen los más variados espectáculos. Los conjuntos
musicales de baile no faltan nunca.

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A la atención de la comisión de festejos quiero hacerles llegar con mi
mejor consideración y todo el aprecio, dado el sacrificio que les supone la
organización y el desarrollo de las fiestas en su conjunto de verbenas y
diversiones populares; de una queja de poca importancia que he recogido
de muchas personas y que se relaciona con los horarios nocturnos de
algunos espectáculos abiertos a todos y muy del gusto de todos. Referente a
esas horas que se realizan, muy intempestivas, están privando a muchos
niños, ancianos, enfermos que no pueden ver y quisieran verlos.
Naturalmente ellos lo sienten. Apelan a que estos actos se hagan a horas
más tempranas. Intuyo que sus organizadores tienen la suficiente capacidad
imaginativa en participaciones y la mejor voluntad para que lo que es de
agrado común se situé en la mejor franja horaria. Todos quedarían muy
satisfechos.
Aviso a navegantes: entiéndase esta palabra, dicha con mucho cariño a
todos los jóvenes que preparan los programas de fiestas. Y es que el mal se
propaga como el fuego. Queridos jóvenes de Soncillo nos caigáis en el
despropósito y aberración de otros que suprimen totalmente lo de la fiesta
religiosa. No figura en el programa y máxime cuando llevan sus nombres.
Están vacíos de contenido religioso. No deben ser solo una excusa para la
verbena y la diversión popular. Ni tampoco la hora de lamentaciones sino
de ideas claras para no caer en semejantes absurdos. ¡Si levantaran la
cabeza sus antepasados lo primero que oirían sería su falta de vergüenza! Y
la traición a una tradición sacrosanta metida en los genes heredados de sus
antepasados.
El pueblo nació con la fiesta y la alegría de tener unos patronos santos
que interceden por él. Así se ha celebrado durante muchos siglos. Pero
¿quiénes son estos señores o jóvenes que pretenden torcer el curso de la
sana y autentica tradición? Podían, naturalmente, hacer la suya pero
apoyarse y usar el nombre de su pueblo para hacer algo diferente es
netamente sectario. ¡Cuanta insensatez en aras de una educación de
moda...!

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Su recuerdo y su presencia en una estampa
Estas contemplado su estampa de anverso y reverso

En el reverso de la estampa que la parroquia ha publicado, se encuentra
la oración de súplica del necesitado. ¡Vaya si también lo somos nosotros!
Sé que algunos la rezáis y, otros incluso, la habéis aprendido de memoria.
Está muy bien pero quisiera advertiros que el milagro de los santos se
realiza en su compañía con nosotros. Recibimos la fuerza necesaria para
luchar y la luz para dar sentido al sufrimiento y al gozo. Tal vez protestes
de no haber sido escuchado porque no alcanzaste aquella petición material.
Te equivocas. Ellos nos oyen siempre, pero hay otras cosas más
importantes que las que nosotros pensamos en orden a una proyección
menos visible pero muy real y necesaria que anhelamos y debiéramos
descubrir. Porque ya en esperanza es nuestro destino eterno y ellos están
siendo el soporte de lo de aquí abajo y lo de allá arriba. Y cuidan de lo
mejor para nosotros. Solo se requiere una condición para que la oración sea
eficaz: “que pida lo que conviene”. Es la advertencia que nos hacen los
santos desde su posición privilegiada ante Dios por su cercanía y que
naturalmente nos sirva de provecho y de bien. Tal vez, un ejemplo te sirve
de ayuda. Es el caso de un niño que le pide a la madre un cuchillo para
jugar. La madre se lo niega.
Desde esta comprensión nuestros razonamientos pierden su parte
negativa a la vez que descubrimos otras luces y un nuevo sentido. Y es que
la oración se nos presenta tan segura que, a pesar de que físicamente
pueden caerse muchas cosas en nosotros, lo importante es que ante esas
situaciones adversas nosotros nos mantengamos de pie. La vida continúa y
es lucha. No estamos solos. Nuestros patronos siguen acompañándonos
para afrontar la contradicción y la adversidad.

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Pienso que puede ser el mejor resumen de la página. De una manera
sencilla, simple con sus imágenes y con sus peticiones nos descubran y
despierten nuestra fe y confianza en ellos. Siguen siendo nuestros padres y
protectores al igual que cuando nuestros antepasados a ellos invocaron y se
acogieron. Reitero lo de la mutua compañía. De parte de ellos conocedores
de nuestras propias situaciones. Muchas de alegría por acontecimientos
favorables y otras tantas de alguna pena. Bien saben ellos cuales... Ábrete a
los santos y siente su presencia.
La razón es bien clara: si están junto a Dios lo están junto a nosotros;
ofreciéndonos su mano protectora y su luz para caminar debidamente por
esta vida. Sí, muchas veces, nada fácil, demasiado complicada. Solos y en
medio de tanta adversidad pudiéramos perdernos.
Si puede servirte; ahí la tienes. A tu disposición.
Ojalá que cuando la tengas en tus manos, la contemples con tu mirada
de fe y confianza; despierten en ti el deseo de caminar junto a ellos para
que, conducidos por su ejemplo en este caminar de la vida sea “menos valle
de lagrimas”.
Ahora no podemos por menos de alabarlos, bendecirlos y glorificarlos
dando gracias a Dios porque ya son nuestros intercesores, los buenos
samaritanos y lo hacemos de la mejor manera que sabemos:
IMITÁNDOLOS. Y así cuando nuestra vida se termine en el cuerpo y en el
tiempo nos hagan acreedores de la vida con mayúscula y por toda la
eternidad.

LA PARROQUIA Y SU MISION PASTORAL
Su doble acepción
También pudiéramos hablar de LA IGLESIA de San Cosme y San
Damián. Y es que además con mucha frecuencia en nuestras
conversaciones ordinarias así nos expresamos. Como es comprensible se
trata de dos palabras diferentes pero que se engloban mutuamente y es
precisamente porque la palabra “Iglesia” goza de otras acepciones: la de
una comunidad de fieles católicos, asamblea y, para los más formados: la
Iglesia es Cristo que sigue viviendo a través del tiempo haciéndose
contemporáneo a cada uno de nosotros. También se la conoce como el
cuerpo místico, espiritual cuya cabeza es el mismo Jesucristo. Según los
teólogos su misión se extiende al cuerpo jurídico, ético, estatal, cultural
siempre que esté en juego el fin sobrenatural del hombre y los principios de
la moral. A ella pertenecen todos los que reciben el bautismo, se confiesan
católicos y no se han separado de ella ni por propia voluntad ni por delitos
graves.

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La otra acepción de Iglesia es EL LUGAR de reunión de los fieles
cristianos. El edificio material que se conoce también como el templo
sagrado.
La PARROQUIA en un contexto jurídico se define como una parte del
territorio diocesano que tiene Iglesia especial, pueblo y sacerdote al que se
le encomienda. Desde el siglo IV se conoce la costumbre de enviar los
Obispos un sacerdote fijo a un lugar determinado.
Sin embargo en términos coloquiales de las personas sencillas cuando
alguien desconocido del lugar pregunta por la parroquia se responde
inmediatamente apuntando a la Iglesia y viceversa.
Como podrás ver en el transcurso de la página se emplean
indistintamente. Pero una cosa queda muy clara y es que en ambas
acepciones los titulares, los patronos de la misma son San Cosme y San
Damián. Son en definitiva la misma realidad con dos nombres diferentes.
No en vano el titulo de la página se ha encabezado de esta manera.

El ejercicio de su misión
Nació con esta dedicación y así ha llegado hasta nosotros. Después de
varios siglos de vida parroquial sigue cumpliendo con el ejercicio de su
misión: hacer presente en ella al Dios verdadero y a su Hijo Jesucristo que
vino a ofrecernos su salvación y a enseñarnos el camino de nuestro propio
destino: la vida eterna, que hemos de compartir con nuestros santos
patronos y con tantas personas queridas. Cuantas veces se han podido
predicar en ella aquellas palabras del Maestro: Yo soy el camino, la verdad
y la vida (Jn 14, 6). Cuantas veces, muchas personas han encontrado en ella
la fuerza necesaria para vivir este camino del presente, de cada día, en
medio de peligros, de necesidades, sufrimientos y alegrías. Como no,
también de liberación y fuerza para seguir adelante. Sabiendo que El hace
el camino con nosotros.
Por supuesto que en cada momento de su historia sabe adaptarse a las
personas concretas a las que dirige el anuncio de la BUENA NOTICIA,
EL EVANGELIO. “Id, pues, enseñad a todas las gentes, bautizándolas en
el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar
todo cuanto yo os he mandado. Yo estaré con vosotros siempre hasta la
consumación del mundo” (Mt.28, 19).
Por nuestra parte se requiere una sola condición: la fidelidad a su
palabra. Como es comprensible, en el transcurso del tiempo se muda lo
accidental. Lo que es importante permanece. En todos los campos de la
vida, especialmente en la educación se están renovando constantemente. De
hecho no ha cambiado nunca el mensaje del amor de Cristo y de nuestro
amor a Él.
Lo mismo se puede decir del mensaje de las bienaventuranzas. Y como
no, del significado de la Cruz que dimana del mismo cumplimiento de

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nuestros compromisos cristianos. “Si alguien quiere ser mi discípulo que
tome su Cruz y me siga” (Lc.9, 23). La cruz del deber, del perdón, de la
generosidad...
Como es comprensible, esta misión se caracteriza fundamentalmente
por la celebración de la Eucaristía, la Santa Misa, todos los domingos del
año y días festivos a la que asisten los feligreses participando, algunos en
su celebración. Es el día del Señor, el día del agradecimiento. El día de la
Pascua vivida, actualizada y sobre todo anticipada y compartida en la
esperanza de nuestro destino inmortal, unido al de Cristo Salvador.
A nuestro alcance se encuentra esta participación. Todos los días de la
semana, a las once horas, en invierno y en la capilla de la Iglesia tenemos la
celebración de la Santa Misa. Hasta la fecha siempre he tenido la asistencia
de algunas personas que participan también diariamente en la celebración.
¡Qué grande es el que un pueblo pueda tener todavía esta oportunidad!

Otras actividades pastorales
Procede una sencilla reseña de las más características por dejar
constancia a la posteridad. Tampoco tienen nada de particular porque estas
actividades entran dentro de lo más normal, de lo que es la actividad
pastoral específica de la parroquia. No obstante, en el trascurso de la página
puedes ver casos muy concretos, comportamientos edificantes cristianos
que surgen de una fe madura, personal, comprometida. Es comprensible
este proceder cuando paralelamente debe vivir contextos laicos, descreídos
incluso hasta incomprensiones de los mismos feligreses. Por supuesto su
activad es menor. La Iglesia está pasando un período de abandono
religioso. Me estoy refiriendo a un contexto general, ante el ambiente en
que vivimos de un profundo laicismo, el ser un cristiano de verdad tiene
mucho mérito y, la satisfacción por otra parte, de una gran recompensa.
“Aquel que me confesare delante de los hombres yo le confesaré delante de
mi Padre celestial que está en el cielo” (Mat. 10,24-33).
Nos encontramos siempre en el punto de mira de muchas personas para
rebuscar algo en nosotros que pueda desdecir de nuestra propia dignidad.
Por otra parte, cualquier defecto que puedan apreciar en los cristianos o
sacerdotes ya se encargan bien de airearlo por todos los medios de
comunicación.
De una manera general la mejor actividad que debemos ofrecer es
nuestro testimonio de cada día con la vida honrada y cristiana.
Conviene matizar que la parroquia, a la que estoy refiriéndome, está
enclavada en un núcleo rural que ha sufrido el vacío de una profunda
emigración, pero también el bagaje cristiano de una sociedad que todavía
respira el contexto espiritual de sus antepasados. Como es comprensible,
en ella se administran los sacramentos de Bautismo, Comunión,
Confirmación, Penitencia y Matrimonio y todo el pequeño movimiento

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pastoral ordenado a la atención y al servicio de los feligreses en su vida
espiritual. Y que, naturalmente se centra en la celebración de la sagrada
Eucaristía del domingo.
Es muy reducido el número de niños, pero a pesar de su escasa
población, sin bautizar o de hacer su primera comunión, se cuentan con
algún solo dedo de la mano. Si bien es cierto, esto hace unos años, era
incomprensible. Con todo y hasta esta fecha, en mis parroquias, no existe
ninguno.
El servicio de entierros y funerales casi resulta al completo.
En principio y, en su acción social, está muy cerca de los más
necesitados. Su actividad caritativa la pone en práctica en la medida de sus
posibilidades: pobres y transeúntes que pasan por aquí no ven otra casa que
la que marca la torre de la Iglesia. Se preocupa también en la atención a los
enfermos, en el doble aspecto del cuerpo y del espíritu.
Desde la catequesis, especialmente, de preparación a las primeras
comuniones de los niños, pasando por el rezo del Santo Rosario en el mes
de mayo y octubre, fechas desde siempre alentadas y bendecidas por la
Iglesia ha sido una devoción muy querida y practicada por los feligreses.
En los años pasados su valoración y asistencia fue muy alta. Hoy esta
oración ha descendido fuertemente. Se hace en días muy señalados durante
el año.
Algunas novenas dedicadas a honrar y venerar a la Virgen María: La
Milagrosa, Inmaculada, el Carmen... De los fieles difuntos o del Sagrado
Corazón de Jesús.
Las fiestas de algunos santos: San Isidro Labrador con raigambre entre
las personas que viven del campo o estamos en los pueblos rurales. En años
pasados la fiesta se hacía con solemnidad. Corría a cargo de la hermandad
de labradores y ganaderos en la que participaban un buen número de
personas. Se hacía la procesión. En la actualidad ha quedado reducida a la
bendición de los campos.
Por supuesto que en el transcurso de la página, si lees algún trocito con
atención, se comentan otra clase de acciones relacionadas con la parroquia,
como es el capítulo de las cofradías. Y la proyección solidaria y caritativa
de la parroquia.

LA SEMANA SANTA
La semana santa ha gozado entre los feligreses de nuestras parroquias de
una veneración especial. Aquellas personas mayores, que aún nos quedan,
cada vez menos, la recuerdan con veneración y la viven con fe. Han sido
los testigos y transmisores de este acontecimiento glorioso de nuestra
salvación.
Los sacerdotes de cierta edad hemos sido quienes homos recogido el
fruto testimonial de este comportamiento comprometido y cristiano. ¡Qué

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gratificantes resultaban nuestras celebraciones siempre acompañados de un
grupo numeroso que participaban prontamente! El calificativo de “santa”
fácilmente podíamos comprender que no solo se refería a la persona de
Jesús que realiza aquellos actos tan grandes de nuestra salvación sino
también porque a los que participamos con fe en estos actos nos hacía un
poco más santos.
Comienza el domingo de Ramos y termina el sábado santo.
Conmemoración de la pasión, muerte y resurrección del Señor. Es el
domingo por antonomasia. El domingo de PASCUA.
Conviene recordar, siquiera someramente, que viene precedida de un
tiempo emblemático y profundamente religioso. También con unas
connotaciones bien conocidas y vividas por los cristianos como es el
tiempo de cuaresma. Tres palabras le constituyen: el ayuno, la oración y la
limosna y todo orientado a nuestra propia conversión. Su primer día es el
miércoles de ceniza. Se celebra con el rito de la imposición de un poco de
ceniza sobre nuestras cabezas a la vez que el sacerdote pronuncia una de las
dos fórmulas: a) acuérdate de que eres polvo y has de volver al polvo y b)
convertíos y creed en el evangelio. Las palabras de la primera formula si no
se entienden bien pueden dar lugar a equivocación, como la parte final de
la persona humana que termina en la nada, como nada es un poquito de
polvo, de ceniza... Nada más lejos de esta comprensión que pudiera darse
frívolamente. Es todo lo contrario. La pedagogía de la Iglesia como madre
y maestra nuestra nos enseña con este símbolo la parte trascendente de la
persona humana que se constituye de cuerpo y de alma. El ser humano
transciende a esta nada de la ceniza con su sentido de inmortalidad que le
ofrece su alma.
Hecha esta aclaración debemos descubrir nuestra autentica grandeza.
Hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios. “Hagamos al hombre a
nuestra imagen y semejanza” (gen. 1,26) Esta situación de nuestra realidad
se hace esperanza y a la vez compromiso serio de alcanzar ese destino que
es el mismo Dios. En boca de San Agustín: “nos hiciste para Ti e inquieto
está nuestro corazón hasta que descanse en TI.”
Este símbolo tan hermoso no tiene otro sentido que el de una advertencia
de lo que tenemos entre manos, que después de morir alcanzamos la
recompensa. Y ahora a tiempo estamos de estar junto a Dios. Mal
pudiéramos estar con Él en la meta, en el destino, si ahora, en este trozo de
la vida, no estamos con EL en el camino.

El triduo pascual
La Iglesia le ha denominado así a los tres días de la semana que le
constituyen: Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo. Sencillamente
obedece a su carácter espiritual, religioso y sacramental que durante estos
días los creyentes actualizamos los últimos pasos y acciones que el Señor

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hiciera en su vida. Lo constituye su obra redentora. Obra que después de su
Resurrección rompe los límites del tiempo y del espacio para hacerse
presente y coetáneo con sus signos sacramentales a todos los hombres de
todos los tiempos y lugares. Para nosotros han transcurrido 2013 años. Para
El es la contemporaneidad de su presencia que se prolonga en el tiempo.

Jueves santo
Aquel JUEVES SANTO PASADO, presidido por El, en el que instituye
la Sagrada Eucaristía mediante el milagro de la conversión de un poquito
de pan y de un poquito de vino en su cuerpo y en su sangre. Así
textualmente lo expresa y se lo entrega a sus apóstoles. Las palabras son
inconfundibles y dicen lo que realmente quiere que expresen: “Tomad y
comed, esto es mi cuerpo.” Y tomando un cáliz y dando gracias, se lo dio,
diciendo: Bebed de él todos, que “esta es mi sangre del Nuevo Testamento,
que será derramada por muchos para remisión de los pecados.” Mt. 26,2630
Es el misterio grandioso que solamente EL pudo hacerlo. Misterio con
el que en su vida ha venido familiarizándose con otros ejemplos de su
poder divino para que cuando llegara este momento pudiéramos más
fácilmente entenderlo. Te recuerdo el milagro de la multiplicación de los
panes y de los peces: “tomó los cinco suegras y los dos peces y, alzando los
ojos al cielo, bendijo y partió los panes y se los dio a los discípulos y éstos
a la muchedumbre... Mt. L4, 13-23.Y comieron unos cinco mil hombres sin
contar las mujeres y los niños. Y otra vez repitió el mismo milagro en otra
ocasión. Comieron 4.000 personas. Y de los pedazos que sobraron se
recogieron siete espuertas llenas. Mt 15,32-39
El Señor como verdadero maestro nos anticipa con estos antecedentes de
sus milagros. Y por si fuese poco nos deja el milagro de las bodas de Cana.
En aquella ocasión lo que falta es el vino. Estaba invitado a esa boda. Al
final faltó el vino. Interviene su madre y les dice a los servidores: Haced
lo que El os diga...Llenan unas tinajas de agua, se acerca a ellas, pronuncia
su bendición e inmediatamente aquel agua deja de serlo para convertirse en
el mejor vino de la mesa. Hasta el extremo de escuchar aquella monición
afectiva y cariñosa de parte de sus invitados diciéndole al responsable del
banquete que el mejor vino se brinda y se pone al principio de la comida y
el mas corriente para lo ultimo. Tu has hecho lo contrario. Y es que en
aquel momento aquellos invitados no sabían de que manera habia llegado
a la mesa. Era, sencillamente, el regalo de aquel invitado desconocido,
llamado Jesús de Nazaret, quien habia hecho el milagro. El prodigio de
aquella conversión del agua en vino. Y además mejor que el que habían
tomado anteriormente. Jo.2, 1-12.
Querido feligrés, considero que eres lo suficientemente inteligente para
obtener la conclusión y, que conducido, por el sentido práctico de tu vida

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coincidirás conmigo, que de igual manera, que hizo aquellos milagros en su
vida publica y sobre todo en el caso que nos ocupa con el milagro de la
multiplicación de los panes y de los peces quiso que este acontecimiento
fuese el presagio de otro alimento espiritual dirigido a alimentar nuestra
alma. Toma un poquito de pan a la vez que pronuncia: “ESTO ES MI
CUERPO” Se encuentra en la misma línea de su poder.
Quiso y pudo también que un poquito de vino en aquella boda en que
Jesús se encuentra convidado al darse cuenta de su falta no duda en
convertir un poquito de agua en el vino mejor que alegra el cuerpo a la vez
que es signo misterioso de su sangre sacramental. Con su milagro
soluciona el descrédito de aquella familia y anticipadamente nos está
refiriendo su proyecto eucarístico.
Llegado el momento sacramental toma la copa con el vino y pronuncia:
ESTA ES MI SANGRE.
HACED ESTO EN MEMORIA MIA
La Iglesia nos lo recuerda de una manera especial el DIA DE JUEVES
SANTO. La tarde en que Jesús se reúne con sus apóstoles casi la víspera de
su muerte para dejarnos su presencia entre nosotros convirtiendo un
poquito de pan y un poquito de vino en su cuerpo y en su sangre.

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Es un Sagrario grande donde se conserva el pan consagrado, el cuerpo
del Señor. Las velas, las flores, los adornos y tu presencia de rodillas
delante de Él profesas humildemente tu acto de fe. No te olvides de pedirle
en su presencia lo que le pidiera en su oración aquel apóstol Santo Tomás:
“Creo, Señor, aumenta mi fe”.
Queda el Santísimo expuesto hasta el día siguiente que se celebra la
Pasión del Señor.
Se establecen las vistas al Santísimo y muy libremente cada uno pasa por
la Iglesia.
No hace muchos años, los turnos de vela, se hacían incluso por la noche.
Ahora después de la” Hora Santa” se cierra la Iglesia hasta el día siguiente
que se abre.

Viernes santo: Celebración de la pasión y muerte del señor
Efectivamente es un día de dolor esperanzado. La misma palabra
“celebración” nos evoca gozo, alegría. Es un poco la doble comprensión de
la moneda con su cruz y con su cara. Y es que el grano de trigo del que el
Señor se sirve para hacernos inteligible el hecho de la muerte nos arroja
una dimensión de luz y de esperanza que nos allana en perspectiva nuestro
sentido del más allá.
El Señor muere en la Cruz .Tantas veces lo hemos oído que nos parece
como algo normal. Es uno de tantos hechos desgraciados que se producen
cada día en la historia humana. Pero no es así. Este acontecimiento tiene
unas connotaciones superiores en cuanto a su profundo significado; tal
cual, se parece a un grano de trigo del que el Señor tomó la comparación

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para enseñarnos, que efectivamente, también muere ese granito de trigo y
germina con su muerte una espiga. Así sucede con la muerte del Señor y,
por extensión la de todos los que estamos injertados en El y, que un día se
realizó, a través de el sacramento de nuestro bautismo. En palabras de San
Pablo se nos dice que la muerte del Señor y la nuestra se convierten en el
nuevo y definitivo nacimiento.
Este día comprende la celebración religiosa con sus lecturas y oficios
dentro de la Iglesia. Lo que conocemos como la palabra de Dios y su
liturgia. Y la parte de la tarde, noche que celebramos la PROCESIÓN DEL
SANTO ENTIERRO.
Salimos de la Iglesia con los pasos que la constituyen:
1º- La imagen de la Cruz de Cristo clavado y muerto en ella.
2º- El Cristo yacente.
3º- La imagen de la virgen dolorosa.
4º- Y un grupo considerable de los que participamos en la procesión.
Se da la vuelta a la plaza. En el trayecto, como es comprensible
cantamos y rezamos. Se hace con un profundo respeto. Normalmente
tenemos espectadores también a la vera de la calle. Su comportamiento es
bueno por su silencio.
Regresamos a la Iglesia y terminamos la procesión con el canto a la
Virgen de la salve popular.
La valoración que nos merece la Procesión es buena. El grupo que asiste
tomando parte como costaleros, previamente, se comprometen a llevar los
pasos. Y todos con la mejor fe e intención de que todo salga bien, se
convierte en un testimonio muy hermoso de nuestra fe en Jesucristo.
Este año ha descendido mucho su asistencia, Precisamente en el
momento de iniciar la procesión comenzaban a caer algunas gotas de agua.
El bien conocido “chirimiri” Lo suficiente para que mucha gente se
desanimara. La imagen del Cristo yacente salió protegida con un plástico
transparente.

Sábado santo con su vigilia pascual
Es una vigilia muy hermosa por su contenido y por todo su simbolismo.
San Agustín la denomina como la madre de todas las Vigilias. En ésta
encuentran todas las demás la razón de su ser, No podía ser de otra forma
ya que la celebración de la muerte y la resurrección del Señor son el
fundamento y el desarrollo de todas las restantes.
Nos reunimos para recordar y actualizar aquel acontecimiento grandioso
de su resurrección. Y sobre todo para centrar nuestra vida en la oración
esperanzada de nuestro caminar y del final de este camino de nuestra vida.
Nos conduce la lectura atenta de la palabra de Dios.

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Comenzamos con la bendición del fuego nuevo de donde brota la luz que
encenderá el cirio, símbolo de Cristo resucitado que disipa nuestras
tinieblas. Más tarde el pregón Pascual cantará las maravillas de esta noche
santa actualizando este acontecimiento en cada unos de nosotros. Feliz
culpa, nos dice: que mereció tal redentor.
Las lecturas que se nos ofrecen nos recuerdan las maravillas de la
creación. Y vio Dios que todo era bueno. Nuestros primeros padres también
lo eran. Pero llevados de ese ser como Dios y abusando de su libertad ante
la propuesta del diablo tentador acceden al mal moral por el camino de la
desobediencia. La amistad con Dios, su creador, la pierden y con esa
pérdida todo el sentido de su vida. La CREACION pura y limpia que ha
salido de las manos de Dios ha tomado un sentido diferente. Y lo que es
peor su capacidad transmisora de aquella nueva creación no pueden
realizarla. La han perdido y nos transmiten su situación de pecado y de
enfrentamiento ante su Creador.
Esta situación ante los planes de Dios queda resuelta con la encarnación
de su Hijo Jesucristo. Toma todo lo nuestro con el pecado y sus
consecuencias y al precio de su pasión y de su muerte restaura una nueva
situación que bien pudiéramos llamarla con el nombre de RECREACIÓN.
En la obra de Dios su segunda creación.
Esta situación por la gracia de Dios es ahora la nuestra. Nuestro
Bautismo, que es una parte muy importante de la Vigilia, lo ha hecho
posible. Nos ha borrado el pecado original y nos ha hecho Hijos de Dios.
Este rito con nuestro recuerdo y su profundo significado le repetimos todos
los años en la Iglesia pasando por la PILA BAUTISMAL, donde en ésta y,
muchos en otra, nos bautizamos expresando nuestro agradecimiento con un
beso que sale de lo hondo de nuestra alma.

Domingo de resurrección
Cambio de velo de la virgen
Saludos y alegría para todos en este día del Señor. Este fue el primer
domingo de la historia cristiana. Solo a él le cupo el gran honor de acoger
el gran acontecimiento más sublime en la historia de la humanidad. Aquel
profeta llamado Jesús al que los judíos le habían matado por odio y que
había pasado por la tierra haciendo el bien ha roto las paredes del sepulcro
y ha resucitado. Ya no está allí. Como testimonio clarificador y testigo,
soloqueda la tela del snto sudario con el que han envuelto su cadáver. Lo
han visto los apóstoles, incluso los centinelas que custodiaban su sepulcro.
Avisan a las autoridades religiosas de lo que ellos han presenciado y de lo
que son testigos: Decid“que estabais dormidos y los apóstoles se llevaron
su cuerpo.” San Agustín comenta el disparate y la mentira: “Si estabais
dormidos, ¿cómo lo visteis? “... Sus palabras mentirosas aumentan
considerablemente la verdad...

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El sepulcro está vacío lo confirman los Ángeles. ¿Por qué buscáis entre
los muertos al que vive? No está aquí ha resucitado (Luc.24, 5).
Desde hace 2013 años venimos recibiendo esta noticia que se desliza en
el tiempo segura y serena, y que al abrirse a ella por la fe nos parece que es
simultanea a nosotros. Como que el tiempo no corriera, afectando a este
hecho grandioso.
Esta pequeña comunidad cristiana al celebrar la Pascua lo simboliza y
actualiza de manera sencilla y real con la celebración de la santa misa y que
a su inicio con un poquito de agua bendita, procedente de la noche anterior,
el sacerdote asperja a la comunidad en recuerdo de su bautismo por el que
hemos renacido con el Señor resucitado. A continuación se procede al
cambio del velo de luto de la Virgen por el velo blanco de la alegría.
Puedes ver a una señora que lo está haciendo. A la vez que le presenta a
nuestra madre, la Virgen María, el compromiso de vivir ahora con El en la
tierra, para vivir después con El en el cielo.

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Felicidades a todos. Feliz pascua de resurrección
“Este es el día en que actuó el Señor”. ¿ A que actuación se refiere el
evangelio? Sencillamente a su resurrección. María Magdalena y los otros
discípulos son testigos oculares y directos del acontecimiento más
grandioso de la historia humana. Vieron su muerte en la Cruz, escucharon
sus ultimas palabras. Lloraron por su muerte. Ahora le ven vivo. Es el
mismo de antes. No ven alucinaciones. Ven la misma verdad.Y porsi acaso,
para rematar el acontecimiento, el Angel les advierte: “
¿por que buscáis entre los muertos al que vive?No esta. Ha resucitado.
Ya le han visto, le han contemplado, incluso el mismo Jesús resucitado le
invita al apóstol, Tomás, a que confirme con su misma evidencia la falta de
su fe. Es el mismo, el que antes hablaba con ellos, a quien habían
crucificado los verdugos, a quien habían enterrado en el sepulcro. Ahora
son ellos mismos, los testigos oculares directos de su resurrección palpada,
comprobada con el hecho evidente del mas grandioso acontecimiento y
esperanzador de la historia humana. Es el Angel de Dios el portador de la
gran noticia: “NO ESTA AQUÍ HA RESUCITADO” Venid y ved el sitio
donde fue puesto”. El lugar de su enterramiento estaba vacío y las vendas
mortuorias recogidas en lugar aparte. Que bien nos lo trasmite el apóstol y
evangelista S. Mt.28,1-20. Y por si fuese poco es el mismo ángel quien
recrimina a los apóstoles su falta de fe. ¿ por que buscáis entre los muertos
al que vive..? A esta evidencia física debemos añadir la fuerza moral de
aquellos apóstoles que entregaron su vida como confirmación de la gran
verdad que predicaron.
Este anuncio-mensaje del evangelio es la columna vertebral de la Iglesia.
Es su seguridad a la vez de ser la gran verdad que los creyentes cobijamos
en nuestra mente y en nuestro corazón y que nos sigue dando fuerzas para
afrontar algunas cruces que encontramos en el camino de nuestra vida.
Valga esta reiteración de la verdad absoluta...
Hace unos años los niños de la primera comunión eran los encargados
de felicitar las pascuas y de anunciar como los Ángeles la verdad suprema
de la historia. En su ausencia lo hace una monitora de la parroquia.
Como es comprensible en este campo de su acción de vida religiosa se
sigue extendiendo a otras actividades pastorales. En definitiva donde su
presencia y su hacer resulte necesaria para su evangelización. Así podemos
encontrarla en la practica de algunas novenas dedicadas a honrar y venerar
a la Virgen Maria: La Milagrosa, la Inmaculada, El Carmen... Bien de los
fieles difuntos o del Sagrado Corazón de Jesús. Naturalmente esta practica
religiosa queda siempre condicionada a la exigencia de la fe de los
creyentes.
Las Fiestas de algunos santos: S. Isidro labrador, patrono de los que
viven del campo o estamos en los pueblos rurales. En años pasados la fiesta
de este santo se hacía con gran solemnidad. Corría a cargo de la

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Hermandad de labradores y ganaderos en la que participaban un buen
numero de personas. Incluía su procesión. En la actualidad ha quedado
reducida a la bendición de los campos. Tienen lugar aparte.
Por supuesto que en el transcurso de la pagina aparecen otras tantas
clases de acciones relacionadas con la parroquia, como es el capitulo de las
cofradías y la misma proyección solidaria y caritativa de la Iglesia.
Esta es su razón de ser que allí donde haya una persona que pueda
servirle de luz y de ayuda debe encontrarse la Iglesia. En definitiva donde
su presencia sea necesaria o reclamada su ayuda.

DEJEMOS QUE HABLEN LAS PIEDRAS
A este mensaje del evangelio que acabamos de referir bien pronto se le
puso piedra. Bien pronto nuestros antepasados descubrieron la necesidad de
unos lugares que fueran el centro de reuniones y celebraciones. Y el dicho
de manos a la obra se hizo realidad. Llegó la construcción de las Iglesias.
Con este título y, de una manera simbólica, me estoy refiriendo al templo
sagrado, a la iglesia. Por eso en mi silencio, me limito a escuchar, porque
hay comunicaciones en la vida que sólo se requiere alertar nuestros
sentidos corporales y espirituales para recibir sus mensajes. Así, pues,
contemplar el edificio material de la iglesia es recibir simultáneamente la fe
de nuestros antepasados, y lo que para ellos suponía, la estancia de Jesús
resucitado; bajo la forma más sencilla y querida de todas, la del pan
consagrado, que deja de serlo; a cambio de ser el mismo Jesucristo.
Los creyentes de todos los tiempos así lo hemos descubierto. Que está
ahí para compartir con nosotros el camino de la vida. Es el fruto de aquel
deseo prolongado en el tiempo de los discípulos de Emaús. "Quédate con
nosotros porque atardece" (Lc 24, 29). ¿Quién era el más necesitado, el que
ofrecía o el acogido?... Alabemos la buena intención de sus acogedores,
fijémonos en su deseo y sobre todo en su generosidad. Pudiera ser que el
nacimiento de la iglesia tuviera, en este deseo, un pequeño antecedente. Lo
cierto es que surgió la casa de Dios y en ella se encuentra el Señor,
sacramentalmente presente.
Todavía es el día de hoy que muchas personas al pasar delante de una
Iglesia se hacen la señal de la cruz. Y es que no se puede despojar de su
carácter mistérico, de su sentido sacral, donde está y actúa Dios. Por eso
para los creyentes goza de un profundo respeto.
El Papa Juan Pablo II, cuando habla de la IGLESIA la denomina como la
“Teofanía de Dios” MANIFESTACIÓN DE DIOS.

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La primera Iglesia
Como es comprensible para realizar su misión necesita de un templo
sagrado. De una Iglesia. En ella se realizan sus actividades pastorales:
desde el anuncio de la Palabra de Dios hasta la administración de los
sacramentos. Además, es el lugar de encuentro de la comunidad cristiana
que se reúne el domingo para celebrar el día del Señor. Y como todo
encuentro, en el aspecto humano, es una comunicación de aquello más
importante que nos sucede. De nuestras alegrías, penas, y de todo lo que
normalmente se comparte y se habla en la vida.
Que sepamos hasta el día de hoy el pueblo ha tenido dos Iglesias. La
primera se pudiera datar a los pocos años del nacimiento del pueblo. Estaba
ubicada en la parte noroeste, la llamada zona alta, junto a la entrada del
cementerio. No queda nada de ella. El solar se ha limpiado y forma una
pequeña finca cerrada de pared, contigua al cementerio.
Madoz hace una descripción somera de ella diciendo que es una iglesia
muy antigua. Por eso creemos con bastante razón, que sería de estilo
románico al gusto de aquel entonces. Pues no se construían de otra manera
ya que era el único estilo que se conocía. Muestra de esta hechura son las
iglesias del valle: Bezana, Virtus, Montoto, Castrillo... por citar algunas.
Aunque ya desaparecida, desde hace 130 años nos detenemos
brevemente, con la ayuda del libro de fábrica para dejar constancia de una
pequeña reseña. El documento escrito es del año 1717 y nos aporta algún
dato para satisfacer ese deseo muy legítimo de conocer cómo pudo ser.
Estas eran sus características: La torre es una espadaña. Tiene tres
troneras. Para tres campanas, dos grandes y un esquilón. Dada la fecha de
su año, el que ahora ocupa la Iglesia nueva, podemos pensar que es el
mismo. Estaba ubicada delante del cementerio adentrándose un poquito en
él. Dentro, todavía, se puede ver una esquina sillar. Su orientación como es
preceptivo, en aquel entonces, mirando al este. Tiene un pórtico amplio.
Muy necesario en esta zona para poder recogerse antes y después de las
celebraciones. Posee dos cristaleras para las ventanas. Costaron 55 reales,
que cobra Martín Arabia, de Arroyo de Valdivieso. Algo que no he podido
comprobar es la forma del ábside si era semicircular o rectangular, esta
última de reminiscencia mozárabe. El pórtico estaba orientado hacia el sur.
El año 1717, Domingo García, vecino de las Torres, blanquea la
espadaña del campanario. Es una medida preventiva de desinfección.
Cualquier contagio de aquellas epidemias mortales podía causarles la
muerte. Se hacía con las paredes del cementerio y dada la proximidad de la
Iglesia y de la torre se consideraba necesario.
Un obrero para componer la esquina de la espadaña se le pagó 136 reales
por su trabajo.
Año 1764 se gastaron en componer la cruz de la Iglesia 8 reales. El año
1828 se llevan a cabo estas obras: Levantan todas las paredes de la iglesia

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para darle una dimensión de altura considerable y construyen bien el
tejado. Su coste fue de 1095 reales. Sigo pensando que a través de estas
características la Iglesia pudiera ser antigua, pequeña y marcada con su
aspecto románico
.

Cambios en el exterior e interior de la Iglesia

El dibujo que ves de la Iglesia le ha hecho el joven Alberto Saiz, de
Castrillo ajustándose a una serie de datos que figuran en el libro de fábrica
de la parroquia. Responde como es comprensible a su primera
construcción. La pureza de la obra. En el transcurso del tiempo, en este
caso, como en todo lo relacionado con los humanos, son muy pocas las
cosas que se libran de cambios y añadidos, hasta el extremo de que, en
muchas ocasiones, la primera obra que se hizo dista mucho de la que
posteriormente existe. No fue el caso que nos ocupa. Creemos pensar bien
de su construcción románica al estilo de las que se conservan a nuestro
alrededor.
Estos cambios se explican ya que responden a una serie de necesidades
nuevas de las personas en tiempos diferentes. Existen también perspectivas
distintas motivadas por el gusto de la época. La Iglesia no fue una
excepción que se librara de estos aires.
Transcurridos unos años el interior del templo va cambiando y es
comprensible que afectara también al exterior porque su capacidad interna
no era lo suficientemente grande para acoger aquellas obras que se hacían.
Estas obras fueron las capillas privadas. Documentación que está
recogida en los libros de la parroquia. En el transcurso de la página
hablamos de ellas.

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Otra obra considerable fue la construcción de una torre nueva. La vieja
pudo ser un récord de permanencia por su buena construcción, de varios
siglos y, sobre todo, por encontrarse en el lugar en que estaba. Azotada por
la dureza del cierzo y temperaturas muy extremas; pero le llegó su fin. La
torre de espadaña se cae. Y se procede a levantar otra de forma
cuadrangular.
Esto sucedió el año 1846. El solar de la torre se emplea para construir la
capilla privada de la familia Mazón. Anteriormente estaba situada en otro
lugar, propiedad de la familia Zarcortoral que lo vendió.
A cambio la construcción de la nueva torre corre a cargo de esta
familia.
La parroquia solamente paga el desescombro del lugar. Se hace constar
también en el libro de fábrica que con esta nueva remodelación ha quedado
la iglesia mejor. Ha ganado en amplitud e incluso en estética. Ha quedado
más hermosa, (sic). Ahora la torre está situada en la parte sudoeste de la
iglesia.
El mismo libro deja constancia de la composición de las mazas de tres
campanas. Dos grandes y un esquilón.
Su duración fue escasa, de solo 34 años, pues el año 1880 se construyó
la iglesia actual.
Existen otros conceptos de gastos por otras obras realizadas pero que he
omitido por considerarles poco relevantes.

La imagen de Santa María Reina

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Es una imagen de talla en piedra, de pie y con el niño Jesús en brazos. Ni
que decir tiene procede de la iglesia anterior y al portalillo le da un pose
especial. La parroquia con su nueva Iglesia deseó que figurara a la puerta
de entrada para enseñarnos con su simbolismo que Ella es también la
puerta del Cielo. Según los entendidos pudiera ser del siglo XVIII. Se
cataloga dentro del grupo: tipo humano. Se busca su naturalismo y se
expresan mejor los afectos de ternura y complacencia entre la madre y el
hijo. El niño sentado sobre el brazo izquierdo de la madre, mirándose
ambos con mutuo cariño. El vestido vistoso de la Virgen conjuga la
naturalidad con su elegancia, sobre todo al recogerse a un lado parte de su
manto.
Preside de una manera majestuosa la entrada a la Iglesia en su pequeño
portal. Esperamos que un día no muy lejano podamos restaurarla.
Es justo añadir la situación renovada y restaurada de esta hermosa puerta
de roble que estás viendo. Se trata de la puerta de la antigua Iglesia, que
dada la calidad de su madera hizo su misión entonces y ahora con la iglesia
nueva sigue haciendo su misma misión. La única diferencia es que ha
pasado por las manos de un entendido chapista, D. Jorge Álvarez. Ha
procedido a su limpieza hasta llegar al vivo del corazón del roble y la ha
dejado tal cual de limpia. Tenía varias capas de pintura. Una vez
adecentada y protegida con los antídotos correspondientes para combatir la
carcoma y toda clase de xilófagos le ha dado el tinte-barniz correspondiente
de madera de roble. Ha quedado muy hermosa.
Quiero resaltar un pequeño detalle. No tiene demasiada importancia pero
llama la atención. Al quedar limpia la madera se descubren varios símbolos
efectuados en ella. Se sirve de unas puntas con las que traza la antigua
iglesia con su espadaña, por cierto muy elemental si la comparamos con
otras parroquias de alrededor. Delante, lo que actualmente es el cementerio
y en la parte superior, la casa parroquial. En el plano delantero y a su nivel
la situación actual del pueblo: su plaza, el Ayuntamiento y lo que fuera en
su día, el hospital de la Villa. Todo el conjunto como una masa mas
compacta. Pienso que data del año de la construcción de la iglesia y del
sacerdote de entonces. Alguien se inclina a pensar que pudo ser la antigua
puerta de la Iglesia anterior.

El interior de la Iglesia y sus imágenes
Las Iglesias, como es comprensible, además de su capacidad para acoger a
los feligreses de una manera, lo más cómoda posible, disponía de unos
bancos para hombres y las bien conocidas Arquillas-Hacheras” (arcas
pequeñas con una balda superior donde se colocaban los hachones, velas
gruesas de varios centímetros de diámetro) en recuerdo de oración por el
eterno descanso de las personas fallecidas. Las personas de mediana edad

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posiblemente lo recuerden. Han existido hasta la década de los años sesenta
del siglo pasado.
Su interior, como todas las Iglesias, presenta distintas imágenes con sus
respectivos retablos de más o menos valor.
En este caso, su interior es muy sencillo y, todo lo que contiene es
relativamente actual. Sin embargo es extraordinaria su capacidad de
mejorarlo todo. ¡Qué grande fue su fe y qué ejemplo de vida cristiana nos
dan estos antepasados nuestros! Del altar mayor se dice que está inacabado.
Se mejora el año 1.802 con un coste económico de 847 reales. Con
inclusión de una corona para nuestra Señora del Carmen. Ítem del costo de
los gloriosos mártires y patronos y con la efigie del Santo Cristo que
remata el altar mayor, 250 reales.
Item, de dorar el tabernáculo e imagen de Nuestra Señora, 261 reales.
Item de pintar y dorar el retablo mayor, según se halla al presente, hecho
todo con la competente licencia de 1300 reales.
Todo esto nos lleva a pensar que el valor del retablo es escaso, incluso
las mismas imágenes de los patronos. Son las actuales pero a pesar de esta
carencia son muy dignas. Por supuesto que su talla es de madera noble.
Y de nuevo se vuelve a mejorar añadiéndole el último cuerpo del retablo
el año 1830 cuyo coste fue de 203 reales.
Dignifican también su interior con la construcción de una bóveda.
Naturalmente carece de ella. Y es que las iglesias románicas no la tienen.
Quedaba al descubierto la parte inferior del tejado lo que les parece poco
estético. Bastante feo. Se debía cubrir. Además se conseguía que el interior
del templo fuese menos frío. .
Efectivamente, con esta mejora de restauración y con la compra de estas
imágenes el interior de la Iglesia ganará bastante. Su importe total asciende
a 1097 reales y que desglosado fue así: La bóveda 847 reales y las
imágenes 250 reales.
Para estas obras, ya que se trata de un gasto considerable, se requería la
correspondiente licencia para realizarlo; se concedió.
Más adelante veremos que esta remodelación no va a satisfacer. Aspiran
a algo más. Y así va a suceder. Con la Iglesia nueva se compra otro retablo.
Además, del retablo tenía otros tres: el de Nuestra Señora del Rosario, el
de la Virgen del Carmen y el de la capilla privada. La mejor prueba de su
escaso valor es, que el del rosario se sustituyó por el actual. Lo mismo
sucedió con el altar mayor. Y el del Carmen solo queda su imagen de talla,
muy bien lograda, especialmente el niño Jesús que tiene en sus brazos es
muy hermoso. La acoge una hornacina grande. Al completo se encuentra
el de San Antonio. En aquella época se conocía con el nombre de San
Francisco de Asís.
La Iglesia actual conserva muy poco de la anterior. Lo que a todos nos
llama la atención de esta escasez. Es comprensible que si hubiera sido de
valor, hoy estaría figurando en ella.

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Las mejoras que se están llevando a cabo figuran en el siglo XIX. Mas
tarde y con la Iglesia nueva se irán sumando otras.
Reconocemos que la zona no es rica. De estudiante recuerdo las palabras
de un profesor que comentaba el valor de las Iglesias de algunas zonas de
Burgos y lo hacía con este dicho: En esos lugares se recogía mucho trigo y
mucho vino.

Objetos de culto de adoración y de veneración
Un relicario de plata para colocar y dar culto público a las reliquias de
los Santos Patronos, Cosme y Damián. Su coste fue de 80 reales el año
1856. Un copón de escaso valor.

El año 1851 se compra la cruz parroquial, de metal blanco, (se creía
plateada) en Madrid, de estilo semigótico, plateresco, puesta en la
parroquia su valor fue de 81 pesetas, 325 reales. Aparentemente resulta un
poco espectacular por el estilo de las cruces de aquella época. No tiene
valor. Pero aun con esta carencia resulta muy vistosa y hermosa,

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Un viril, se conoce como custodia, es de plata y del año 1838, su peso es
de 10 onzas y seis ochavas, sin la peana que es de metal amarillo. Su valor
fue de 286 maravedíes. Esta custodia resultaba demasiado pequeña para la
procesión del Santísimo, el día del Corpus Christi y otras funciones de la
iglesia en las que se necesita su uso. Dada esta limitación fue sustituida por
otra, donada por el Sr. Arzobispo de Burgos, pero con el compromiso de
entrega de la que tiene a otra parroquia más pobre. Así se hizo. La custodia
entregada a cambio, la parroquia la disfruta hasta el año 1924. Después se
prestó al colegio de niñas y allí permaneció hasta su cierre. Es una custodia
niquelada, sencilla, transparente. Carece de adornos. Muy indicada para el
servicio que presta. Por dejar de verse, dada su sencillez, solo magnifica el
servicio que tiene: de presentar de una manera clara la SAGRADA
FORMA QUE LLEVA.
La custodia que ves en la fotografía se compra el año citado y su coste
fue de 300 Ptas.

La pila Bautismal data del año 1820. Otra carencia que sorprende más,
cualquier parroquia por muy sencilla que sea tiene una pila de piedra y de
considerables dimensiones, por exigirlo el rito de bautismo por inmersión
hasta que llegado el siglo XIV desapareció esta norma. Hoy se administra
derramando un poco de agua sobre la cabeza del bautizando. Por otra parte
es un dato válido para conocer la antigüedad de las iglesias. Su vaso es
pequeño. De 0,50 cm. de diámetro, está tallada en una piedra de mármol
jaspeado y rosáceo. Creemos que la pila bautismal antigua, con el relieve
de unos arcos, hoy está sirviendo de base de la pila actual. ¿Tal vez pudo
ser del agua bendita, colocada a la entrada de la Iglesia, con la que
hacemos la señal de la cruz? o no, sencillamente la bautismal, durante
algún tiempo, porque la anterior pudo romperse. De una forma o de otra
tengo la impresión de que con esta pila, tanto el sacerdote como los
feligreses dejaban constancia de una buena pieza, incluso, de valor, como
así lo requería el sacramento del Bautismo. Su coste unido a otro arreglo
que se hizo en el coro ascendió a 375 reales.

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La pila del agua bendita de entrada a la iglesia es de las mismas
características, posiblemente de la iglesia nueva.
Como algo anecdótico, pero hasta ahí llegaba la necesidad de los
pueblos, de las parroquias, su extremada pobreza. Encontramos en el
inventario la compra de una caja mortuoria en el año 1895 para llevar al
cementerio a los difuntos pobres que carecen de medios económicos y no
pueden comprar su ataúd o mendigos transeúntes a los que les sorprende la
muerte en el pueblo.
Compra del palio en el año 1834. Su coste fue de 110 reales. Quiero
recordar haber oído a mis feligresas Florinda y Jesusa, que en paz estén,
que el palio se confeccionó en el monasterio de las religiosas clarisas de
Medina de Pomar. Y coincidió que en aquel año había una religiosa de
Soncillo, llamada Sor Rosario. Consultada se decidió la compra. ¡Que
coincidencia!, después de unos años, ya bastante deteriorado, el mismo
monasterio le recibe de nuevo para su restauración. El precio de su coste ha
corrido a cargo de D. Teresa Peña. Pienso que nuestra paisana religiosa
desde el cielo se alegra de esta labor de sus compañeras.
Año 1887 por restaurar una hermosa cruz parroquial 80 pesetas. Parece
ser que es la misma cruz de estilo semi gótico, plateresco que costó 81
pesetas el año 1851, que acabamos de referir, (también entonces el valor de
las cosas subía. La inflación era la sombra del progreso). En pocos años se
deteriora tanto que cuesta muy parecido el trabajo de su limpieza y su baño
de metal, que lo que costó de nueva.
Referente a tanta escasez de objetos sagrados de valor y antigüedad, un
religioso de esta zona, me comentaba que durante los años de la guerra de
la independencia, estos pueblos estuvieron sometidos a la dominación
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francesa. Los invasores no respetaron absolutamente nada y, por desgracia,
fue normal para ellos el atraco, el robo de todo lo que merecía la pena. En
otras parroquias de la comarca, así sucedió. En la documentación de la
parroquia no he visto referencia alguna en la que conste esta clase de
desmanes. Lo que quiere decir, aunque resulte llamativa su falta, es que no
había cosas de valor antes del siglo XIX.

Algunos datos del cementerio
Por estar situados, tanto la iglesia como el cementerio, en la cumbre de la
colina por la parte norte, sur y oeste necesita de unas paredes de contención
altas y fuertes para allanar y aguantar el terreno pendiente. Así se consigue
una superficie rasa por igual. Vemos lo que se hizo entonces porque hoy
tiene la misma configuración. El año 1717 se gastan 160 reales en el
paredón del cementerio al lado del cierzo. El año 1750 con motivo de la
visita pastoral del Sr. Arzobispo manda reparar la pared del cementerio que
cae por la parte del pórtico de la Iglesia.
Año 1759 se gastaron 160 reales en la construcción del paredón que se
hace en el cementerio al lado del cierzo.
El año 1764 costo 77 reales el hacer el paredón para subir al cementerio.
Pienso que se trata de la subida actual. Los anteriores accesos,
posiblemente estaban situados en la parte oeste, al lado de lo que fue la
casa parroquial.
El año 1834 se hace una obra mayor que consiste en recuperar la otra
mitad del cementerio. Su coste económico asciende a 600 reales. Así consta
en el libro de fábrica. De un pago de 15 obreros en el año 1836 para dar cal
a los dos campos-santos. No consta la cantidad. Cuantas transformaciones,
cambios y trabajos hasta llegar al de hoy. Se puede ver delante de los
nichos del pabellón de la caridad un trozo de pared de piedras sillares que
pudieron ser o bien los cimientos de la torre nueva de la Iglesia, la pared
antigua del cementerio, o que perteneciera a la Capilla de San Francisco de
Asís.
Finalmente algo que hoy no se hace, por no ser necesario, encalar con
relativa frecuencia, el suelo y las paredes del cementerio, como medida
preventiva de epidemias que hacían estragos en los pueblos. Era más fácil
prevenir estas enfermedades que curarlas. En una ocasión fueron 16
obreros los que en el año 1836 se contrataron para este trabajo. Su coste fue
de 120 reales.
El año 1894 se coloca un enrejado para cerrar el cementerio y su valor es
de 23, 50 pesetas. El que hoy tiene.
Es difícilmente comprensible la transformación y el coste económico que
ha supuesto ese trocito de terreno desde que empieza a urbanizarse dada la
situación de la Iglesia y el cementerio construidos en ese lugar.

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El cementerio y la Iglesia
Ambos lugares sagrados se encuentran íntimamente relacionados hasta el
extremo que casi se reclaman mutuamente. No existe el uno sin el otro. Su
situación es el lado más indicado que la iglesia pida. La razón es bien
sencilla, el pueblo creyente, quiere dejar a buen recaudo a sus difuntos, por
eso, cerca de la iglesia; ven en ella cierta seguridad para que les custodie y
afiance su vida eterna. Y es que saben que el cementerio es el dormitorio
en el que se aguarda el nuevo y definitivo despertar con sus mismos
cuerpos que anteriormente tuvieron.
Existían en él tres compartimentos diferentes para cubrir cada caso. El de
los adultos, el de los niños y en lugar aparte, pero dentro del mismo
cementerio, el lugar de los suicidas. Hoy este lugar ha desaparecido.
Gracias a Dios, para los niños, no es necesario. Ni tampoco para los
suicidas ya que esta distinción, aunque humanamente fuese explicable en
aquel tiempo, hoy desborda nuestra comprensión y, sobre todo, nuestra
sensibilidad cristiana, ya que la vemos muy fuera de lugar a la hora de
juzgar como castigo estas decisiones trágicas del difunto que sólo le
corresponden a Dios. Nosotros nos quedamos simplemente con su gran
misericordia, siempre dispuesto a acoger al pecador.

El depósito de cadáveres
Anteriormente en casi todos los cementerios de los pueblos con la
población que fuese, bien grande o pequeña, tenían este servicio,
normalmente estaba atendido por la Iglesia. No existían los cementerios
civiles en las poblaciones relativamente pequeñas.
Se encontraba dentro del cementerio. En nuestra parroquia estaba en el
lugar que hoy ocupan los nichos del pabellón de la fe. Era lo normal. Pero
su estado era ruinoso e inservible. Se pensó que se podía recuperar. En
aquellas fechas D. Alfonso era el alcalde de Valdebezana y decidimos
afirmativamente que se hiciera, pero fuera; dando así un poco más de
amplitud al campo santo. Como puedes ver el actual está a la derecha, de la
pared del cementerio. Quedaron colocadas las tomas de agua corriente y de
desagüe. Está construida de cemento la mesa de autopsias.
Hoy es algo que no sirve porque carece de los servicios más elementales.
La legislación civil existente de estos lugares es amplísima y requiere el
cumplimiento de una serie de normas y disposiciones que solo se dan en
aquellas localidades donde existe el juzgado de primera instancia. Hoy son
edificios muy completos en los que se encuentran toda clase de servicios y
todos los medios técnicos necesarios. Cuando sucede un caso de muerte,
en excepciones raras o anormales, se recoge el cadáver y se traslada a

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Villarcayo. El desarrollo del progreso alcanzó también a los cementerios en
las personas de los fallecidos.

LA PARROQUIA A TRAVES DE SU DOCUMENTACIÓN
Acabamos de ver una relación pequeña de objetos sagrados que nos ha
trasmitido la documentación escrita de la Iglesia. Es su archivo. A través de
él se nos ofrece la posibilidad de conocer muchos aspectos de la vida de los
pueblos y de las familias. Hasta el extremo de que en bastantes ocasiones
por motivos civiles se recurre a este archivo pidiendo información de
algunas personas sobre su edad o su relación con sus antepasados. El
archivo civil es relativamente reciente y carece de esta documentación. Las
primeras inscripciones se hacen a finales del siglo XIX.
Pero lo fundamental, lo estrictamente específico, de este archivo de la
Iglesia está relacionado directamente con su misión religiosa. En ella se
realizan sus actividades pastorales, desde el anuncio de la palabra de Dios
hasta la administración de los sacramentos. Lo resume bien el mandato del
Señor: “id, pues; enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo cuanto
yo os he mandado. Yo estaré con vosotros siempre hasta la consumación
del mundo” (Mt.28, 19).
Algunos sacramentos, hechos y noticias más propias de esta misión, las
recogen los libros sacramentales. Se llaman así porque registran los
sacramentos administrados a sus feligreses. Algún otro libro, como los de
fábrica y de matrícula recogen las actividades más profanas. El primero se
refiere a la contabilidad de la parroquia, con sus ingresos y gastos y el otro
es un censo de los habitantes. Ambos son parte de la memoria escrita de la
feligresía e indirectamente del pueblo. A través de estos datos el pueblo
puede conocerse un poco mejor.
El primer libro sacramental data del año 1585, se conservan de él solo
unas páginas unidas al libro siguiente y recoge las partidas de bautizados,
casados, confirmados y finados. Con toda seguridad podemos pensar que
hayan existido más pero el paso del tiempo, la calidad de sus hojas de
papel, la misma tinta, el medio ambiental de su conservación, la Iglesia...
no fueron los más indicados y tuvieron su fin. Se da el caso, cuando ha sido
mejor su medio ambiente, otras Iglesias les conservan con mucho más
antigüedad.

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El primer bautismo
La primera partida sacramental que se registra en el libro de
BAUTIZADOS

43

“En la villa de Soncillo a quince días del mes de junio de 1585 años
baptice yo P° García cura de la dicha villa a Santiago hijo de P° Díez de
Arriba y de Catalina López, su mujer fueron sus padrinos García Díez
beneficiado de la dicha villa y Justa Ruiz viuda. Y por verdad lo firmo de
mi nombre fecha ut supr."
P° García Díez,
Cura, rubricado
Igualmente copio del libro de MATRICULA de la parroquia un acta del
cumplimiento pascual del año 1587. Directamente se pretendía dejar
constancia del número de habitantes de la parroquia y de sus obligaciones
cumplidas.
"Digo yo, García Díez , cura de esta villa de Soncillo que en este año de
1587 años se confesaron y recibieron el Santísimo Sacramento de la
Eucaristía en este tiempo instituido por la santa madre iglesia, los
siguientes:
El gobernador, Mateo Meléndez, y Luis, su criado.
Pío Díez de la Placa y Marina López y María.
López, su mujer e hija y H. su criada.
Fran López y María Brizuela, su mujer y María, su criada.
Julia Ruiz, viuda y Juan de la Peña, su hijo, suegra y criada.
Juan Ibáñez y María su mujer y María su hija.
Francisco López y Casilda, su mujer.
Juan Sáiz y María Hernaiz, su mujer y Casilda, su hija.
Marina López viuda.
Pedro López y Ausana, su mujer.
Pedro Ibáñez y María López, su mujer.
Diego Sáiz y Marina López, su mujer y su hijo.
María González, viuda.
M. Sáiz y María, su hija y su hijo.
Pedro de la Peña y Águeda, su mujer y María su criada.
Juan de la Parte y Marina, su mujer.
Juana López, viuda.
Isabel Sáiz, viuda y María y Pedro, sus hijos.
Martín Ibáñez y María Sainz, su mujer.
Diego Gutiérrez y Juana López, su mujer y A. López, su suegra.
Andrés de Arriba y Catalina López y Juana y Catalina, sus hijos.
Pedro Fernández y María, su mujer.
Juana Díez y su cuñada y Catalina, su criada.
María Fernández, viuda. Pedro y Catalina, sus hijos.
Pedro Ruiz de la Serna y María Ruiz y Catalina, su suegra.
Martín de la Sierra y María Ruiz, su madre.
Juan Fdez. de la Fuente y María, su mujer, Lucía y Vicente, hijos.

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A todos los arriba contenidos yo el dicho cura doy fe que se les
administró el sagrado sacramento de la penitencia por mí y otros
sacerdotes por virtud de la vuestra y de mi licencia, lo cual me consta por
firmadas de los tales confesores y así también digo que todos recibieron en
la iglesia de esta villa como parroquianos de ella, santo sacramento de la
Eucaristía, como eran obligados y por bondad, lo firmo de mi nombre,
fecha a dos días del mes de abril del año arriba dicho.
A los siguientes, digo que no se los administró el sacramento de la
penitencia faltándoles edad y discreción para poder comulgar. (Se está
refiriendo a los niños).
Sebastián y Juan, hijos de María Fernández, viuda.
Pedro hijo de Juan Fernández de la Fuente.
Jerónimo y Pedro, hijos de Juan Ruiz.
Francisco y Juan, hijos de Francisco López.
Juan, hijo de Juan Ibáñez.
Sebastián, hijo de Juan Sáiz.
Francisco, hijo de María González, viuda.
Marina, hija de Diego Sáiz.
Domingo, Catalina y Juan, hijos de María Sáiz.
Catalina, hija de Juan Díez.
Catalina, hija de Isabel.
Casilda, hija de Martín Ibáñez y su hijo Francisco.
Diego y Juan, hijos de Julio de Arriba.
Juan, hijo de Pedro.
Por verdad lo firmo, fecha año supr. García Díez, cura, firmado"
El censo de la parroquia. ¿Era algo irrespetuoso?
El censo de la parroquia en el año indicado asciende a 94 feligreses. Se
entiende de las personas que por su edad están obligadas a cumplir con sus
deberes cristianos.
Considero oportuno apostillar a esta acta una pregunta ya que al reflejar
la vida privada y cristiana de sus feligreses alguien pudiera pensar de un
ejercicio atrevido y exagerado en la vida personal y muy particular de la
persona concreta. ¿Es irrespetuoso entrometerse en la intimidad espiritual
de las personas manifestando sus nombres? Digo esto al hilo de unas
declaraciones, que no hace muchos días, por motivos diferentes, ante un
caso similar, alguien lo criticaba con dureza, acusando a la iglesia de una
intromisión en su vida privada. Sorprende esta valoración, como mínimo,
por ser tendenciosa. ¿Es que la condición de cristiano avalada por unas
obras, obliga a andar a hurtadillas, ocultando lo que uno es y siente? Pues
no. Máxime si no ha habido prohibición del interesado.

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El cristiano no puede ser burbuja, solamente, debe de ser levadura,
también. Y como tal van por delante sus obras. Primero porque son un
signo de autenticidad y franqueza, cuando estas acciones responden a la
verdad. Otra cosa sería la ostentación o la mentira. Y segundo porque
aquella sociedad de la que hablamos, es profundamente cristiana, que gira
en torno a Dios y que respira por todos los poros de su cuerpo un contexto
religioso. Bien sea porque sus servicios no se limitan simplemente a la
iglesia sino a todo lo relacionado con la persona, en el doble aspecto
humano y espiritual.
Debe entenderse que la Iglesia en aquel momento hace de maestra, de
enfermera, de educadora..., supliendo otros servicios que nadie atendía más
que ella. Para aquellas personas este comportamiento de actas resultaba
comprensible.
Y abundando en lo mismo, procede manifestar el agravio comparativo
que se da en este aspecto, pero del signo contrario. El caso del ateo,
agnóstico o increyente. ¿Se molesta alguien cuando estas personas se
muestran así? O ¿se citan otros con sus nombres y apellidos? No, incluso
en algunos casos, se toma a gala. ¡Qué mal está esa doble vara de medir!
La fe cristiana con sus manifestaciones externas no es algo meramente
privado. ¿Por qué no manifestar el gozo y la alegría de sentirse hijos de
Dios en casa, en la calle y en unos escritos con unos comportamientos
propios e inherentes de la fe y de la vida cristiana? ¿Y por qué se pueden
molestar otros?
Resumiendo. Se puede concretar la religiosidad de la parroquia y el
número de los habitantes del pueblo. Queda manifiesta y, para muchos. con
su debida alegría y honra a su persona.
En el acta figura un personaje importante de la administración pública.
Es el gobernador, que a su vez administra justicia. (Entiéndase lo que hoy
son los partidos judiciales). Reside en el pueblo y se manifiesta como un
creyente practicante.
Desde otras comprensiones de la vida tiene también su servicio. En
cuanto al censo he observado oscilaciones grandes comparadas con años
posteriores. No parece demasiado normal, salvo que hubieran podido darse
aquellas epidemias tan generalizadas que asolaban los pueblos. Por ejemplo
la enfermedad de la peste hizo estragos en Castilla Vieja. Muchos lugares
perdieron la mitad de sus habitantes. Una de estas epidemias fue la de los
años 1597-1601.
Si alguien está interesado en la elaboración de su árbol genealógico, en
el acta puede encontrar sus raíces más antiguas. Anteriormente será difícil
que lo encuentre en otra parte.

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Las primeras confirmaciones
Se trata de un grupo de todo el arciprestazgo de Arreba. En aquellos años
este pueblo era el centro de la zona. Por algo algunos servicios religiosos
estaban centrados allí. El lugar de la confirmación es este pueblo. Copio lo
más importante del acta. Dice así:
"En cuatro de julio de 1592 y en el lugar de Arreba, en la Iglesia
parroquial del Señor San Juan administró el sacramento de la confirmación
Don Fray Thadeo, obispo de Irlanda y enviado por mandato de su señoría y
el de D. Cristóbal Bela, Arzobispo de Burgos. Fueron 17 los confirmados.
(Cita los nombres). Fueron sus padrinos Diego Fernández, cura beneficiado
en Bezana y Gonzalo Gutiérrez cura y beneficiado en San Cibrian, y por
verdad lo firma de mi nombre fecha ut supr., siendo yo García Díez, cura
de la villa de Soncillo.

Acta de Entierro de un sacerdote de la Parroquia
El entierro funeral de uno de los sacerdotes de la parroquia queda
reflejado en el libro sacramental. Su partida es sencilla. Datos principales.
Su estancia en la parroquia fue larga. Cuarenta y tres años. La inscripción
es edificante.
Dice la partida: "En veinte de diciembre de mil seiscientos y cuarenta y
siete años falleció el bachiller D. Felipe Diez, cura beneficiado que fue de
esta villa de Soncillo y recibió los santos sacramentos y se va cumpliendo.
De lo cual firmo, yo Justo Díaz, cura y capellán de dicha villa de Soncillo.
fecha ut supra". Firmado.
Estamos al principio de su documentación. A través de su archivo
podemos acercarnos a la vida de la parroquia y del pueblo. Es sencilla,
corta de recursos económicos y mucho más de la edad de las personas. Su
vivencia religiosa es muy grande. No se entendería la vida de estas
comunidades sin la comprensión de esta vertiente.
Se deja constancia del primer bautizado de la parroquia.
El primer censo de habitantes que se hace.
Desde entonces hasta hoy lo ha venido haciendo y, se puede decir con
toda verdad, que gracias a su archivo, hemos conocido también algunos
acontecimientos que sucedieron en el pueblo. Aunque el grueso de su
información responde al aspecto espiritual, consta alguna otra información
válida, aunque no sea más que indirectamente.

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SEPULTURAS Y CAPILLAS PRIVADAS
Los Enterramientos
Hasta el año 1.834 el enterramiento en el recinto sagrado de la iglesia era
relativamente frecuente. Existía un solo impedimento que para la mayor
parte de las personas sencillas les resultaba materialmente imposible. Había
que pagar. Tal vez alguien pudiera pensar que se cometía una injusticia de
trato por aquella desigualdad. Pues no. Que hubiera sido mejor lo contrario,
que el acceso fuese para todos, nadie lo duda. Pero aquellos tiempos eran
los que eran. Tiempos de penuria y necesidad. Quienes recibían este trato
dejaban una carga a sus deudos que debían de saldar. Gratuitamente no se
hacía. Se pagaba una cantidad determinada con la que se satisfacía el
mantenimiento de la iglesia, la conservación del cementerio y la ayuda a
los más necesitados.
Cuando de por medio existe algún prejuicio, cualquiera actuación de la
Iglesia siempre está en tela de juicio negativo. Se tiende a ver mal. Claro,
es que desde un cristal turbio la realidad no se ve nunca clara; pero no
depende de ella sino del cristal con que se mira.
Este comentario me da la oportunidad para decir que hoy, el suelo del
cementerio, es gratuito para todas aquellas personas que tienen alguna
relación con la parroquia o con el pueblo. Sólo se paga el servicio religioso
de la Iglesia.
No sucede así con los cementerios civiles. Deben pagar por la sepultura
y a los cinco años si no se sigue pagado se levantan los restos.
A partir de la fecha señalada, su ocupación estaba muy restringida.
Primaba la salubridad de las personas y en casos muy concretos existía
alguna excepción, al tratarse de alguien muy destacado, bien por sus
virtudes, sus méritos, sus triunfos, su ciencia, y como denominador común
siempre por el testimonio cristiano de su vida en defensa de la Iglesia.
Referente a estos enterramientos dentro del recinto sagrado procede,
naturalmente, dejar constancia y apelo en lo sucesivo a tu buena
observación. Posiblemente, más de una vez, habéis entrado en una Iglesia
antigua y si te fijaste en su suelo, le viste de piedra, formando unas líneas
geométricas. Unas más anchas, otras más cortas. Alguna en forma de cruz,
según la función que tiene cada piedra para formar el hueco que debe
recibir el ataúd del difunto. Las piedras de cobertura estaban perforadas con
un pequeño orificio en el que se enganchaba una varilla de hierro cuya
misión permitía poder mover y levantar las piedras en el momento
indicado. Las otras piedras laterales constituyen el marco de la tumba.

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Iglesia de Cubillos del Rojo

Para construir estos pequeños nichos subterráneos se necesitaba la
destreza de un buen cantero; pues no sólo debían de cumplir su misión con
dignidad sino también debían presentarse de tal manera que el suelo de la
iglesia fuese llano, sin bultos, guardando bien sus líneas. En definitiva que
ofrecieran una buena visión estética a las personas que lo vieran.
Normalmente la duración de estas sepulturas era temporal. El tiempo
permitido que la ley establecía para el levantamiento de los restos. Podía
ser prorrogable por algún tiempo más, siempre y cuando los deudos
pagaran el suelo. Así sucede con la sepultura de Isidro Sáiz de la Peña, que
el año 1623 paga 600 maravedíes en concepto de atrasos de tres años y
siguen pagando por ella hasta el año 1780.
También las sepulturas del cementerio estaban gravadas con una
pequeña carga. Transcribo este concepto que copio del libro de cuentas de
la parroquia, correspondiente a los años 30 del siglo XIX. Hechas las
cuentas de dos años fueron 14 sepulturas de párvulos y 12 sepulturas de
adultos. Le supuso a la parroquia unos ingresos de 357 reales. El precio de
las sepulturas de adultos era superior a la de los niños. Aproximadamente el
doble. Es comprensible dada la ocupación del terreno.

Las Capillas privadas
Estas Capillas están adosadas al cuerpo de la Iglesia, guardando a ser
posible su estética. Tanto con el conjunto exterior del edificio como de su
interior. Su comunicación con este recinto se establece siempre por el
interior de la Iglesia. En algunos lugares coincide con la parte opuesta a la
situación de la sacristía, haciendo juego con el conjunto del edificio. Era el
caso de una de las capillas de la Iglesia. Otras veces era el pórtico el más
indicado que hacía de referencia.
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La finalidad fundamental de estas capillas era la de constituirse en una
sepultura privada para toda la familia y, por supuesto, lugar de oración a la
que dotaban de retablos y de imágenes.
Para su construcción necesitaban de la licencia debida del Sr. Arzobispo,
previo informe del párroco. Su construcción y mantenimiento era a costa de
su patrono. El paso del piso de la Iglesia estaba grabado con un canon que
se debía saldar religiosamente todos los años.
En la parroquia hay documentación de tres capillas privadas. Lo mismo
que de las sepulturas del interior de la Iglesia.

Capellanía de D. Juan Gallo
Con motivo de la visita pastoral a la parroquia del Sr. Arzobispo se
revisa esta capellanía y se hace constar en los términos que siguen:
"D. Juan Gallo de la Peña fundó en dicha Iglesia sobre una casa sita en la
calle del Ave María de la villa de Madrid una capellanía colativa con el
compromiso de tres misas rezadas cada semana y dos cantadas en el
discurso del año. La una, coincidiendo con la fiesta de S. Juan Bautista y la
otra, el día de la Concepción o su octava”.
Unas y otras se deben decir en dicha Iglesia de la que fue capellán hasta
12 de febrero pasado del presente año D. Bernabé Sanz de la Peña, capellán
en el Real Monasterio de las Huelgas, cerca de la ciudad de Burgos, por
alargo y dejación del susodicho, entró en posesión de dicha capellanía y lo
es al presente, D. Pedro López, clérigo de menores ordenes y habiendo
inquirido su merced acerca del cumplimiento de las misas que se han
debido decir desde la última visita hasta el día 12 de febrero en que se hizo
alargo de dicha capellanía el referido D. Bernabé Sanz de la Peña con
declaración del licenciado D. Francisco Rojo de Quevedo, vicario y cura
beneficiado en dicha Iglesia haber dicho todas las correspondientes hasta el
año de 1719 inclusive.
El año 1718 consta en el libro de fábrica su primera dotación que
asciende a 88 reales de la capellanía que fundó D. Juan gallo de la Peña,
residente que fue en la villa de Madrid.
En el año 1742 surgen los primeros problemas acerca de la dotación. No
se hace cargo de 4 ducados de deuda el fundador, por no haber concluido el
pleito que sobre dicha cobranza hay, y estar mandado cesar por los señores
provisores.
Año 1758 se paga el paso del piso de la capellanía: "haciendo el cargo
de 22 reales que se han cobrado del piso de dicha capellanía fundada en
esta villa".
Año 1760 no se le hace cargo del piso que debe pagar la capellanía
fundada por D. Juan Gallo de la Peña por estar mandado retener la renta de
ella, para reparar la casa sobre la que está fundada dicha capellanía. El año
1761 marca el final de un periodo en el que la capellanía ha cumplido sus
50


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