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A su vez, estas mismas normas sagradas se enraízan y se pulen en la
misma revelación divina. Y en el polo opuesto se degradan con una
educación laicista y atea.
Ya no es válida esa expresión del todo vale, del todo es igual, por más
que esté de moda, y que alguien revestido de poder pueda legislar
semejante desvarío moral.
Quien piense y, obre así, y se deje orientar por este relativismo de falsos
principios y valores, está muy lejos de ser feliz. Está asumiendo unas
consecuencias graves porque la felicidad verdadera no procede del vicio
ni del desorden. Es algo elemental. El catón de la dicha. Solo una moral
que se basa en la ley de Dios, lleva la impronta de ser feliz, de la alegría y
del bien, porque está enganchada en su mismo fundamento, en Dios que es
amor. Qué bien lo entendía el mismo Montesquieu, nada sospechoso de
iglesia, "un pueblo que no quiere hombres de fe, va a los hombres de ley...
hasta que llega a los hombres sin fe y sin ley.
Nos negamos a que esto pueda suceder en nuestra comunidad cristiana y,
naturalmente, está abierta al entendimiento entre todos, al respeto mutuo y
a la práctica de las obras de misericordia. Esta comunidad cristiana es
consciente de que debe ser solidaria, que debe sumar ideas, deseos de bien
en todos y para todos. Que los individualismos son malos. Para ello
establece el principio: "de que también, a mí me importan los demás". Me
importa mi pueblo, me importa su progreso, me importa y nos importa a
todos, ser felices, aquí en este mundo y, en el otro. ME IMPORTA MI
PARROQUIA, porque en ella descubro claves y caminos que me conducen
a la verdadera casa, que nos aguarda y que, un día transcurrido el tiempo de
cada uno, arribaremos a la CASA DEL CIELO.
SONCILLO EL LUGAR DE ACOGIDA
Después de este prologo que marca el contexto de su línea preferente de
ayuda y de mejora en las relaciones morales y religiosas de los habitantes
del pueblo en las que de una manera muy directa contribuye con su
formación, pasamos a comentar de una manera concreta la actividad de la
parroquia en su dimensión religiosa, pero no, sin antes, ubicar este lugar.
Tal vez alguna persona distinta de este pueblo o de sus alrededores tenga
la ocasión de entrar en la página. Sin otra consideración, la segunda parte
de su titulo le resulta totalmente desconocido para él, posiblemente no le
dice nada y pierde su interés. De ahí que se facilite la identificación del
lugar en que se encuentra. Esto es lo que se pretende aclarar.
Es comprensible este dato porque el pueblo no es demasiado grande y
correlativamente se puede decir lo mismo de la parroquia. Pues bien, hecha
esta observación, se intenta satisfacer la buena curiosidad del posible
lector.
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