Antopoceno, capitaloceno... Generando relaciones de parentesco Donna Haraway AmigaRara .pdf

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NOTAS
1[N.T.]
Donna Haraway es Profesora Emérita Distinguida del programa de Historia de la Conciencia en la Universidad de California. Nuestros más sinceros agradecimientos a Donna Haraway
por la gentileza y generosidad de permitir la traducción de este
artículo al español para la Revista Latinoamericana de Estudios
Críticos Animales, así como apoyar a Amiga Rara en la publicación de este fanzine.
2Intra-acción es un concepto de Karen Barad (2007). Continúo
usando inter-acción a fin de permanecer legible para el público
que aún no comprende los cambios radicales que el análisis de
Barad exige, pero también, probablemente, hago eso en razón de
mis hábitos lingüísticos promiscuos.
3[N.T.] Aquí la autora se refiere al debate en torno a las designaciones Antropoceno, Capitaloceno, etc.
Donde la autora usa “assemblage” traducimos por “ensamblaje”.
4[N.T.]
5 [N.C.]
earth siempre en minúscula en el original.
6 Cf.
Moore (2015). Muchos de los ensayos de Moore pueden ser
encontrados en: <https://jasonwmoore.wordpress.com/>
7Agradezco
a Scott Gilbert por señalar, durante el seminario
Ethnos y otras interacciones en la Universidad de Aarhus en octubre de 2014, que el Antropoceno (y el Plantacionoceno) debe
ser considerado un evento-límite, como la frontera K-Pg, y no una
época. Ver nota siguiente.
8En una conversación grabada para Ethnos, en la Universidad
de Aarhus, en octubre de 2014, los participantes colectivamente generaron el nombre Plantationocene para la transformación
devastadora de granjas, pastos y bosques a escala humana en
plantaciones extractivas y cerradas, basadas en trabajo esclavo
y otras formas de trabajo explotadoras, alienantes y, habitualmente, deslocalizadoras. La conversación transcrita fue publicada como “Anthropologists Are Talking About the Anthropocene”,
en Ethnos [N.T. la publicación apareció en 2016, ver Ethnos: Journal of Anthropology, v. 81, n. 3).
Los estudiosos saben desde hace tiempo que el sistema de
siembra basado en el trabajo esclavo fue el modelo y motor de
los sistemas de producción basados en máquinas devoradoras
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de carbono, que son frecuentemente citados como punto de inflexión para el Antropoceno. Nutridos, aún en las circunstancias
más adversas, los jardines esclavos no sólo suministraron comida humana fundamental, sino también refugios para una biodiversidad de plantas, animales, hongos y tipos de suelos. Los jardines de esclavos son un mundo poco explorado, especialmente
en comparación con jardines botánicos imperiales, en términos
de dispersión y propagación de una miríada de seres.
Mover esa generación semiótica material alrededor del mundo, para la acumulación de capital y de ganancias –el rápido desplazamiento y reformulación de germoplasma, genomas, cortes,
y todos los otros nombres y formas de pedazos de organismos y
plantas, animales y personas desarraigadas–, es una operación
que define el Plantacionoceno, el Capitaloceno y el Antropoceno
tomados en conjunto. El Plantacionoceno prosigue con creciente
ferocidad en la producción global de carne industrializada, en el
agronegocio de la monocultura, y en la sustitución de bosques
multiespecies, que sostienen tanto a los humanos como a los
no humanos, por culturas que producen, por ejemplo, aceite de
palma. Los participantes del seminario Ethnos incluían a Noboru
Ishikawa (Antropología, Centro de Estudios del Sudeste Asiático,
Universidad de Kyoto); Anna Tsing (Antropología, Universidad de
California, Santa Cruz); Donna Haraway (Historia de la Conciencia, Universidad de California, Santa Cruz); Scott F. Gilbert (Biología, Swarthmore); Nils Bubandt (Departamento de Cultura y Sociedad, Universidad de Aarhus); y Kenneth Olwig (Arquitectura e
Paisajismo, Universidad de Suecia de Ciencias de la Agricultura).
Gilbert adoptó el término Plantationocene para argumentos-clave en su coda para la segunda edición del libro ampliamente utilizado Ecological Developmental Biology (ver GILBERT;
EPEL, 2015).
9A finales de 2014, en comunicaciones personales vía correo
electrónico, Jason Moore y Alf Hornborg me comentaron que
Malm había propuesto el término Capitaloceno en un seminario en Lund, Suecia, en 2009, cuando aún era un estudiante. Usé
por primera vez el término en conferencias públicas iniciadas en
2012. [N.T.] Moore editó un libro sobre Capitaloceno publicado en
junio de 2016 con el título Anthropocene or Capitalocene? Nature
History and the crisis of Capitalism.
10[N.T.]
En el original, la autora utiliza el prefijo sym- (o syn-). Etimológicamente, su sentido es “junto, conjuntamente”, traducido
al prefijo “sin” en español.
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