Antopoceno, capitaloceno... Generando relaciones de parentesco Donna Haraway AmigaRara .pdf


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tipo de “abstracción” y de “discurso” que rehace la realidad para
todos, pero no para el beneficio de todos. Y también pienso que
evidencias de muchos tipos, epistemológica y afectivamente
comparables a las evidencias variadas para el rápido cambio
climático, muestran que 7-11 mil millones de seres humanos supone unas exigencias que no pueden ser soportadas sin inmensos daños a los seres humanos y no humanos en todo el mundo.
Este no es un asunto simple y casual; la ecojustiça no tiene un
abordaje de una única variable posible para los repetidos exterminios, empobrecimentos y extinciones en la tierra actualmente.
Pero culpar al capitalismo, al imperialismo, al neoliberalismo, a
la modernización o a algún otro “no nosotros” por la destrucción
en curso, sustentada por el aumento poblacional, tampoco va a
funcionar. Estas cuestiones exigen un trabajo difícil e incesante;
pero también exigen alegría, disposición y capacidad de respuesta para involucrarse con otros inesperados. Todas esas cuestiones son demasiado importantes para la tierra como para dejarlas
en manos de la derecha o de los profesionales del desarrollo, o de
otras personas de la rama de los negocios, como de costumbre.
¡Aquí es un parentesco-diferente-no-natal y sin-categoría!
Tenemos que encontrar maneras de celebrar las bajas tasas
de natalidad y de tomar decisiones íntimas personales para
crear vidas generosas y que florezcan (incluyendo un parentesco
innovador y duradero), sin hacer más bebés –urgentemente y especialmente, pero no sólo, en regiones, naciones, comunidades,
familias y clases sociales ricas, ricas y exportadoras de miseria).
Necesitamos educar a la población y hacer otras políticas que
involucren cuestiones demográficas sobrecogedoras por medio
de la proliferación de parientes no natales [NT: no sanguíneos],
incluyendo la inmigración no racista, ambiental y políticas de
apoyo social a los recién-llegados y de la misma forma a los “nativos” (educación, habitación, salud, género y creatividad sexual,
agricultura, pedagogías para nutrir los seres no humanos, tecnologías e innovaciones sociales para mantener a los ancianos
saludables, productivos, etc.).
El inalienable “derecho” (¡menuda palabra para un asunto corporal tan consciente!) personal de nacimiento o no de un nuevo
bebé no es la cuestión para mí; la coerción es un error en todos
los niveles imaginables en este asunto, y tiende a salir el tiro por
la culata, en cualquier caso, aunque se pueda tragar esa ley o
costumbre coercitiva (yo no puedo). Por otro lado, ¿y si se normalizara como expectativa cultural el que por cada nuevo niño
pudiera haber por lo menos tres padres comprometidos en su
vida (que no son necesariamente las parejas y que no generarían
nuevos bebés después de eso, aunque puedan vivir en casas de
multiniños, familias multigeneracionales)? ¿Y si las prácticas de
adopción efectivas por y para los ancianos se volvieran algo co-

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mún? ¿Y si los países que están preocupados con las bajas tasas
de natalidad (Dinamarca, Alemania, Japón, Rusia, América blanca, entre otros) reconocieran que el miedo a los inmigrantes es
un gran problema y que los proyectos y fantasias de pureza racial
conducen al resurgimiento de un pro-natalismo? Y si las personas, en todos los lugares, buscaran pparentescos innovadores,
no sanguíneos, con individuos y colectivos en mundos queer,
descoloniales e indígenas, en vez de buscar en los segmentos
ricos y de extracción de riqueza europeos, euro-americanos, chinos o hindúes?
Es bueno recordar que las fantasias de pureza racial y el rechazo a aceptar a los inmigrantes como ciudadanos plenos
realmente dirigen la política ahora en el mundo “progresista” y
“desarrollado”. Ver Hakim (2015). Rusten Hogness escribió en
un post en Facebook el 9 de abril de 2015: “¿Que es lo que está
errado en nuestra imaginación y en nuestra capacidad de mirar al otro (tanto humanos como no humanos), que no podemos
encontrar formas de abordar las cuestiones planteadas por los
cambios de las distribuciones de edad sin hacer cada vez más
bebés humanos? Necesitamos encontrar maneras de celebrar
a las personas jóvenes que deciden no tener hijos, no añadir el
nacionalismo a la ya potente mezcla de presiones pro-natalidad
que existe sobre ellos. El pro-natalismo, en sus disfraces poderosos, debería estar en cuestión en casi todas partes. Digo “casi”
como una reserva sobre las consecuencias de un escándalo en
curso con el genocidio y el desplazamiento de pueblos. Lo “casi”
es también un estímulo para acordar el uso abusivo de la esterilización en la contemporaneidad, el uso de medios contraceptivos sorprendentemente impropios y dañinos, la reducción de
mujeres y hombres a meras cifras en las viejas y nuevas políticas
de control poblacional, y otras prácticas misóginas, patriarcales y racistas transformadas en negocio, como se hace en todo
el mundo. Ver, por ejemplo, Wilson (2015). Necesitamos un gran
apoyo, que asuma riesgos, entre unos y otros sobre todas estas
cuestiones.

Bibliografía disponible en Revista Latinoamericana
de Estudios Críticos Animales,
AÑO III – VOLUMEN I – JUNIO 2016,
http://revistaleca.org/journal/index.php/RLECA/article/view/53

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