Antopoceno, capitaloceno... Generando relaciones de parentesco Donna Haraway AmigaRara .pdf


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Las personas se sumaron pronto y de forma dinámica a
esta contienda3 , aún antes de que ellos/nosotros fuéramos criaturas llamadas Homo sapiens. Pero pienso que la
discusión en torno a la relevancia de las denominaciones
Antropoceno, Plantacionoceno o Capitaloceno tiene que ver
con la escala, la relación tasa/velocidad, la sincronicidad y
la complejidad. La cuestión, cuando se consideran fenómenos sistémicos, tiene que ser: ¿cuándo los cambios de grado
se tornan cambios de especie? ¿y cuáles son los efectos de
las personas (no el Hombre) biocultural, biotecnológica,
biopolítica e históricamente situadas en relación a, y combinado con, los efectos de otros ensamblajes4 de especies y
de otras fuerzas bióticas/abióticas? Ninguna especie actúa
sola, ni siquiera nuestra propia arrogante especie que
pretende estar constituida por buenos individuos en los
llamados discursos occidentales modernos. Ensamblajes
de especies orgánicas y de actores abióticos hacen historia,
tanto evolucionaria como de otros tipos.
Pero ¿hay un punto de inflexión en las consecuencias,
que cambia la dirección del “juego” de la vida en la tierra5
para todos y todo? Se trata de algo más que del cambio
climático; se trata también de la enorme carga de productos químicos tóxicos, de la minería, del agotamiento de
lagos y ríos, debajo y por encima del suelo, de la simplificación de ecosistemas, de grandes genocidios de personas
y otros seres, etc., etc., en patrones sistémicamente conectados que pueden generar repetidos y devastadores colapsos del sistema. La recursividad puede ser terrible.
Anna Tsing (2015), en un artículo reciente llamado
“Feral Biologies”, sugiere que el punto de inflexión entre
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el Holoceno y el Antropoceno puede eliminar la mayor
parte de los refugios a partir de los cuales diversos grupos de especies (con o sin personas) pueden reconstruirse
después de eventos extremos (como desertización, desforestación, o, o,…). Esto se encuentra emparentado con
el argumento de la World-Ecology Research Network,
coordinada por Jason Moore, de que la naturaleza barata
está llegando a su fin; el abaratamiento de la naturaleza
ya no puede sostener por mucho más tiempo la extracción
y la producción en el/del mundo contemporáneo, porque
la mayoría de las reservas de la tierra fueron drenadas,
quemadas, agotadas, envenenadas, exterminadas y, de
varias otras formas, extenuadas6. Vastas inversiones en
tecnologías extremadamente creativas y destructivas
pueden revertir el ajuste de cuentas, pero la naturaleza
barata realmente se terminó. Anna Tsing argumenta
que el Holoceno fue un largo período en el que las áreas
refugio, en las cuales diversos organismos podían sobrevivir ante condiciones desfavorables, aún existían y eran
incluso abundantes, pudiendo sostener una repoblación
cultural y biológica rica y diversa. Tal vez la indignación
merecedora de un nombre tal como Antropoceno sea la de
la destrucción de espacios y tiempos de refugio para las
personas y otros seres. Junto con otras personas, pienso que el Antropoceno es más un evento-límite que una
época, como la frontera K-Pg entre el Cretáceo y el Paleoceno7. El Antropoceno marca discontinuidades graves; lo
que viene después no será cómo lo que vino antes. Pienso
que nuestro trabajo es hacer que el Antropoceno sea tan
corto y tenue como sea posible, y cultivar, unos con los
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