Las quintas militares en España y Navarra.pdf

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A finales de este mismo mes, los mozos convocados para el sorteo por el Ayuntamiento de
Pamplona realizan un intento de sublevación, invocando los Fueros como contrarios a las
quintas, pidiendo la total exención de las quintas y además solicitan la inconstitucionalidad del
Decreto de reemplazo por no haber sido aprobado por las Cortes.
En estas fechas, el Ayuntamiento de Pamplona está dirigido por los progresistas que son
acusados de provocar tales incidentes. El Ayuntamiento presenta la dimisión ante la Diputación
por estas acusaciones, pero ésta no la acepta.
Sin embargo, el jefe político de Navarra, Manuel Aldaz decide relevar a todo el Ayuntamiento
de Pamplona, originando un nuevo incidente político, al considerar que éste no tiene capacidad
política para deponer al Ayuntamiento.
En 1847, se vuelven a producir incidentes en Navarra por el tema de las quintas. Esta vez son
provocados por los carlistas. Para evitar nuevos problemas, en octubre de 1848, la Diputación
acuerda la concesión de 3.000 reales a cada mozo con el fin de sufragar el coste de la misma,
evitando su ingreso en el ejército [5].
Durante el denominado “sexenio democrático” (1868-1874), la Diputación se muestra favorable
a la abolición de las quintas. Ahora bien, cuando no hay más remedio, trata de cumplirlas,
procurando siempre salvaguardar su derecho a la forma de llevarla a cabo. Este periodo es
especialmente convulso, pues coinciden en el tiempo, la guerra de Cuba, la tercera guerra
carlista y los movimientos cantonalistas.
