Las quintas militares en España y Navarra.pdf


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“La contribución de sangre se hará en Navarra según su fuero, esto es, armándose a sus
expensas en caso de una guerra extranjera. El número de batallones será proporcional a la
población y medios de sostenerlos, según se acordase entre el Gobierno y la Diputación”.
Sin embargo, la ley de Modificación de Fueros, de 16 de agosto de 1841, en su artículo 15º,
recoge el tema navarro de quintas de la siguiente forma [4].
“Siendo la obligación de todos los españoles defender a su patria con las armas en la mano
cuando fueren llamados por la ley. Navarra como todas las provincias del Reino, está obligada
en los casos de quintas o reemplazos ordinarios o extraordinarios del Ejército, a presentar el
cupo de hombres que le corresponde, quedando al arbitrio de su Diputación los medios de
llenar ese servicio”.
Es clara la diferencia entre lo que pretende Navarra y lo que finalmente se redacta en la Ley de
Modificación de Fueros. A pesar de todo, este artículo supone una mejora de las quintas
respecto al resto del estado. Permite a la Diputación adoptar el sistema, que crea más
conveniente a sus intereses, siguiendo la tradición de los últimos años del régimen foral. Esta ley
es la que se aplica de entonces y por mucho tiempo en el tema de las quintas.
La Diputación procura, que el porcentaje de redimidos y sustituidos en Navarra sea superior al
del resto del Estado. Es de destacar el papel tan importante que juegan las Sociedades de
quintos. Merece especial mención la sociedad de quintos del Ayuntamiento de Pamplona y la
Asociación de quintas del valle del Baztán y de Elizondo. Estas actúan como verdaderas mutuas,
donde los cabeza de familia pagan un seguro por el servicio militar en anualidades, cuando el
futuro quintado llega a la edad de los diez años.