Las quintas militares en España y Navarra.pdf

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Los Fueros son favorables a las clases menesterosas en el tema de las quintas, pues el
reclutamiento de las levas es muy limitado, en comparación con lo que se da en el resto del
estado. En la medida que la política centralista y reformista de los Borbones se desarrolla, va
haciendo que esa diferencia disminuya, incrementándose la aportación de los navarros,
produciéndose una igualación con el resto de las provincias. Esta política centralista de los
Borbones provoca el recelo de las autoridades navarras y del pueblo en general [2].
A pesar del juramento de los Fueros navarros, los reyes no renuncian a su regalía de obtener los
soldados navarros que necesiten. La población navarra, como la del resto del Estado, muestra su
malestar con los nuevos sistemas de alistamiento. Para Navarra su frontera con Francia en esta
época ha dejado de tener importancia resistiéndose a asumir cargas indirectas.
En 1719, con la amenaza, el Virrey manda reunir a la milicia reservista de Navarra, conocida
como “los cuatro tercios”, que como Reino le corresponde tener. La Diputación protesta ante
esta medida, argumentando no poder alistar soldados sin el consentimiento de las Cortes, pues
no ha pedido autorización.
En 1734, el Virrey de Navarra, José de Elío ordena el alistamiento de un regimiento de mil
hombres, de acuerdo con la Ordenanza de “las milicias provinciales”, que ese mismo año se ha
aprobado. Por dicha Ordenanza a Navarra le corresponde disponer de uno de los treinta y tres
regimientos previstos en todo el Estado. A pesar de ser tiempos de paz, la Diputación efectúa el
alistamiento. Las Cortes navarras solicitan al rey el reparo del agravio cometido. Éste decide que
Navarra pase a ser provincia exenta, junto a los territorios forales vascos del mantenimiento de
milicias reservistas.
