Liberacion Animal y Revolucion Social.pdf


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que continuamos haciéndolo, a pesar del hecho de que hemos sobre-evolucionado
cualquier necesidad real que alguna vez hayamos tenido de hacerlo.

Los vivisectores argumentan que podemos aprender de los animales nohumanos, y usan esta afirmación para justificar la tortura y el asesinato de seres
sensibles. Los radicales necesitan darse cuenta, como los vegans, de que lo único
que podemos aprender de los animales es cómo vivir en una una relación sensata
con nuestro ambiente. Necesitamos observar a los animales en su ambiente natural,
e imitar sus relaciones ambientales dentro de lo posible. Tal comprensión de la
harmonía entre los humanos y la naturaleza algún día salvará y añadirá valor a
más vidas que lo que el encontrar una cura al cáncer a través de la “ciencia” de
la tortura animal jamás logrará. Después de todo, la raíz de la mayor parte de los
cánceres es el maltrato humano de la naturaleza. Ningún radical esperaría encontrar
una solución a tal problema en una mayor destrucción de la naturaleza por medio de
la experimentación animal.

Las correlaciones entre especismo y racismo —entre el trato a los animales
y a la gente de color— han sido explicitamente (y gráficamente) demostradas. En
el libro The Dreaded Comparison: Human and Animal Slavery, Marjorie Spiegel
astutamente hace increíbles comparaciones entre el trato a los animales por los
humanos y el trato a las “razas inferiores” por los blancos, afirmando que “ambos
tratos están construidos al rededor de la misma relación básica —aquella entre el
opresor y el oprimido”. Como ilustra Spiegel, historicamente el trato de los no-blancos
por los blancos ha sido espantosamente similar a aquel de los no-humanos por los
humanos. Decidir que una opresión es válida y la otra no, es limitar conscientemente
la comprensión del mundo; es optar por una ignorancia voluntaria, usualmente por
conveniencia personal. “Una causa a la vez”, dice el pensador monista, como si
estas dinámicas interrelacionadas pudieran ser esterlizadas y eliminada la relación
que existe entre ellas.

El dominio masculino en forma de patriarcado y el especismo, producto del
antropocentrismo, han sido expuestos con una claridad poética por Carol Adams en
su libro: The Sexual Politics of Meat. El feminismo y el veganismo tienen mucho en
común, y cada uno tiene suficiente para enseñar y para aprender del otro. Después
de sacar comparaciones concretas entre la perspectiva patriarcal y el trato a los
animales, Adams describe y pide que se reconozca la conexión profunda entre el
estilo de vida vegan y el feminista.

Una comparación entre las relaciones interpersonales y las humano-animal
que no ha sido examinada a fondo, que yo sepa, incluye el trato de los adultos
hacia los niños y los jóvenes, así como el trato de los adultos hacia los ancianos.
En cada caso, los oprimidos son vistos como seres desprovistos de una completa
capacidad de hacerse cargo de sus acciones. En instancia, los niños y los adultos

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La acción revolucionaria

Comprendernos a nosotros mismos y nuestras relaciones con el mundo
que nos rodea no es más que el primer paso hacia la revolución. Así, debemos
aplicar nuestra comprensión a un práctico programa de acción. Cuando hablo de
acción, no me refiero solamente a los eventos semanales o mensuales en los que,
en colaboración con un grupo organizado, exponemos nuestras creencias en una
manifestación, o cuando ejecutamos un atraco planeado a un lugar de opresión.

La acción no es tan limitada. Puede encontrarse en nuestras vidas diarias,
nuestra rutina y nuestras actividades no tan rutinarias. Cuando hablamos de nuestras
creencias y las promovemos en conversaciones, en el trabajo, durante la cena, estamos
actuando. De hecho, ya sea que nos demos cuenta o no, todo lo que hacemos es una
acción o una serie de acciones. Reconocer esto nos permite transformar nuestras
vidas diarias de reprimidas y alienadas a liberadoras y revolucionarias.

El papel de la revolucionarista es simple: convertir tu vida en un modelo
miniatura de la sociedad alternativa y revolucionaria que imaginas. Eres un
microcosmos del mundo que te rodea, y aún la más básica de tus acciones afecta al
contexto social del que eres parte. Tu puedes hacer de esos efectos algo positivo y
radicale en su naturaleza.

La revolución debe volverse parte de nuestro estilo de vida, guiada por
una visión y alimentada por la compasión. Cada pensamiento, cada palabra, cada
acción debe estar arraiazada en la praxis radical. Debemos liberar nuestros deseos
a través de la crítica constante de lo que hemos sido enseñados a pensar, y de una
búsqueda persistente de lo que realmente queremos. Una vez conocidos nuestros
deseos, debemos actuar en sus intereses.

Después de identificar como trabaja nuestra sociedad y decidir lo que
queremos, debemos comenzar a desmantelar el presente y a armar el futuro —y
debemos de hacerlo simultáneamente. Mientras derribamos los vestigios de la
opresión, debemos también crear, con análisis y espontaneidad al mismo tiempo,
nuevas formas de relación social y ambiental, facilitadas por instituciones nuevas y
frescas. Económicamente hablando, la posesión privada de ahora debe de convertirse
en posesión social mañana. Donde la asignación de producción, consumo y recursos
son ahora dictados por fuerzas de mercado irracionales, en el futuro debe hacerlo un
sistema racional para la adquisición y distribución de bienes materiales y servicios
con un enfoque en la igualdad, diversidad, solidaridad, autonomía y/o los que
queremos sean los valores que guían nuestras visiones.

Como un visionario, el vegan ve al mundo libre de explotación animal.
Más allá, ve una relación realmente pacífica y “cuerda” entre la sociedad humana
y su ambiente natural. El movimiento de ecología profunda nos ha enseñado que

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