Entrada de las cerdas en el mundo de Amber.pdf

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-La Malibú es una pija, que viene de granja bien...
Hablaba Lilith, posiblemente la cerda que tenía las cosas más claras. Mundialmente.
-... y Mami es Mami porque es mi madre y la de éstas tres.
Se refería a las pequeñas, Xisca, Eva y Susi, que la miraron indolentes bajo los
rayos del sol, sin emitir ni un atisbo de pensamiento...
-Nos encontramos con Malibú bebiendo de un río muy grande que hay cerca de
aquí, aunque para ti estaría lejos... Mami y yo habíamos sobrevivido al accidente de
un camión en el que nos llevaban con otros trescientos, como poco... no podíamos
movernos, nos ahogábamos, teníamos mucho miedo, no sabíamos qué iba a ocurrir,
pero las señales no eran buenas. De pronto, el camión volcó y murieron muchos...
entre ellos, Papá. A Mami y a mí nos dolía todo, pero estábamos vivas y corrimos
como nunca hasta entonces habíamos podido hacer. Vimos una montaña y nos
escondimos en sus bosques.
-Malibú no es pija, es una cerda muy bien educada, -dijo Amber por evitar, que
empezaba a conocer el carácter de estos animales.
-Gracias, es bueno que se lo recuerdes... -contestó Malibú, con un gesto muy
gracioso en los morrillos.
Era una cerda con una dignidad que podría llegar a poner en peligro su propia
supervivencia, a causa de un sentido ético bastante más desarrollado que el de sus
compañeras. Malibú no escapó: la escaparon. Alguien (uno de tantos, tampoco es
como para indagar más) fue registrado en la calle, con la mala suerte de dar positivo
en una china de haschís que llevaba guardada en el bolsillo, para relajarse cuando
llegara a casa. El juez dijo que, o multa -y no era poca cosa-, o tendría que hacerse
cargo forzadamente de la limpieza de una granja porcina para pagar algo, de todas
maneras. Que le debía a la comunidad no sé qué... Dos meses le cayeron quitando
boñigas.
