denver.pdf


Vista previa del archivo PDF denver.pdf


Página 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11

Vista previa de texto


PATIO DE BALSAS DE LA PLANTA DORR.
ANFITEATRO DE RODALQUILAR

Parque, los Talleres, el Centro de Recursos Telemáticos, el Punto de Información, el Vivero,
el Jardín Botánico con el centro de interpretación el Albardinal, la Sala de Exposiciones, el
Anfiteatro, la Casa de los Volcanes, el área de acampada, el Aula de Naturaleza El Bujo, dos
viviendas en Villa Cepillo y el complejo Agrosilvopastoril). Acerca de tan elevada inversión
pueden hacerse las siguientes reflexiones:
gran parte de estas instalaciones permanecen cerradas (Vivero, Area de Acampada, Centro
de Recursos Telemáticos, Aula de Naturaleza); o no han llegado a abrirse (complejo Agrosilvopastoril).
Puede deducirse que estas intervenciones públicas no obedecían a ninguna estrategia de
gestión. La disponibilidad de los espacios y edificios originales, por la titularidad pública
de la finca, parece haber pesado más a la hora de asignar las inversiones que una idea de
rentabilidad social. La apertura de las instalaciones o su mantenimiento se vuelven problemáticos, lo que evidencia que la eventual disponibilidad de recursos para los proyectos de
reutilización no ha ido acompañada de una agenda de gestión.
Es patente y abrumador el desprecio a la naturaleza minero-industrial de la finca pública
de Rodalquilar. En ningún lugar de los espacios rehabilitados queda el mínimo rastro de los
usos originales de los espacios y edificaciones, con la única excepción de la entrada al Jardín Botánico (el antiguo cuartel de la Guardia Civil), donde una pequeña placa en el zaguán
de entrada recuerda su sentido histórico.
Esta labor pública, que parece más orientada a sepultar la memoria minera que a interpretarla adecuadamente, encuentra complicidad en una parte de los nuevos pobladores
de estos parajes, para los que la presencia de las huellas mineras es incomprensible en un
Parque Natural. Podría deducirse que la visión de estos colectivos coincide con la del deber
ser de los gestores ambientales, con la ligera variante de que lo que les causa desasosiego es
que este lugar tenga historia, antes de que su mirada sobre el paraiso lo fundara. La alianza
(inconsciente y no deliberada) entre visionarios iluminados y artistas vanidosos está constituyendo un bloque que propone, en último término, una enajenación discursiva del ser de
este territorio.