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fundamentos necesarios de la prosperidad del desarrollo económico,
material, espiritual, cultural...
No se puede negar el aporte de la Iglesia a la sociedad y, que ahora de
una manera positiva nos da pie para actualizar este recuerdo, incluso para
reivindicar legal y justamente la fuerza del mensaje cristiano en beneficio
de los pueblos. Vaya diferencia que existe comparada esta zona europea
con otras partes del mundo en las que el evangelio se anunció mas tarde.
Estas tierras y sus habitantes fueron los primeros en recibir la buena noticia
del evangelio. Hoy su catolicidad se va extendiendo incluso hasta alcanzar
los lugares más remotos del mundo. Se empieza a conocer la historia con la
denominación de antes de Cristo y después de Cristo. Es la figura clave que
parte el tiempo en dos mitades. Comprensiva de la historia primera antes de
su llegada y la que se escribe después de su venida.
Este trocito de Europa fue el gran beneficiado, comparado con otras
latitudes del mundo, la diferencia es abismal. El progreso, el desarrollo, el
bienestar... Algo tiene el mensaje cristiano en sus entrañas para que de él se
recojan estos frutos de toda clase. De tejas abajo y de tejas arriba. Del
cuerpo y del alma. En definitiva del desarrollo de la persona humana en la
construcción de un mundo mejor. Y es que sale de las manos de Dios con
su bendición. Así dice la Biblia cuando la tierra estuvo convenientemente
enriquecida para recibir a su soberano, dijo Dios: “Hagamos al hombre a
nuestra imagen y semejanza y tenga dominio sobre los peces del mar, sobre
las aves del cielo, sobre las bestias y sobre todos los seres que se mueven
en la tierra” (Gen 1,26). La profecía se viene cumpliendo en el transcurso
del tiempo a un ritmo más lento. Sin interrupción en estos lugares entonces
tan afortunados. Ahora con más intensidad en aquellos países más
necesitados, su acogida y su crecimiento son altos. Es algo tan evidente
que salvo aquellas personas, obcecadas en sus prejuicios. comentan
positivamente la valoración de sus actuaciones. El mensaje cristiano resulta
profundamente creíble en su aporte de una sociedad mejor.
También es un tiempo de contradicción y, dice muy poco, del proceder
de estos países que un día mayoritariamente fueron cristianos. Nada menos
que la Unión Europea con motivo de la elaboración del calendario escolar
en el que se incluyen toda clase de fiestas de las distintas religiones de su
demarcación social se excluyen las fiestas cristianas. ¿Puede existir un
sectarismo mayor? ¿Qué hubiera sido si fuese lo contrario? La negación
fundamental de este proceder es la negación de Dios. Y lleva consigo por
vía de consecuencias otras negaciones: al ser divino, al ser humano, al ser
social (Donoso Cortés) ¡Qué bonito el juego de la libertad!
De nuevo retomamos el capítulo siguiente. Puede servirnos, de una
manera indirecta, para formarnos un criterio objetivo de verdad. Le llegan a
la Iglesia los tiempos difíciles que debe soportar.
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