la parroquia de soncillo.pdf

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Recojo el dato de una comunicación que D. Manuel, Arzobispo de
Burgos (su padre, natural de Soncillo), dirigía al Sr. Ministro de gracia y
justicia, el año 1892:
"... me contentaré con indicar solamente una que salta a la vista y que
con más extensión lo he manifestado en recientes pastorales, a saber, que lo
que el Clero percibe es una deuda sagrada que pesa sobre el Estado
apoyada en sólidos fundamentos de la más estricta justicia. Y en efecto;
cuando el Gobierno en nombre del mismo Estado se incautó de los bienes
de la Iglesia se impuso el deber y fue con la condición ineludible de
indemnizarla de semejante despojo. El importe de estos bienes en venta
elevase a la suma de 9984 millones de reales (evaluado por el mismo
Gobierno, los menos sospechosos de exageración) que al 4 por 100
producirían 393 millones los que a título de indemnización debía recibir
para que la violenta expropiación tuviera visos de equidad y justicia. Mas
como el Estado sólo consigna 188 millones, resulta que, aun admitiendo el
hecho de fuerza de la incautación se la defrauda anualmente en 220
millones de reales que hay de diferencia entre lo que percibe y debiera
percibir".
La desamortización en su conjunto y, sobre todo, tal y como se efectuó,
no fue la solución mágica de los males y el remedio de la pobreza de
España. Más o menos siguió todo igual. Alguien comentaba que a partir de
entonces aquellas propiedades "de las manos muertas" pasaron a manos
ladronas.
Esta era la herencia endeudada que quedaba pendiente a la posteridad de
la Iglesia, ya que no se limitaba simplemente a reparar el daño causado por
los anteriores mandatarios sino que se extendía a los venideros. No llegó a
cumplirse nunca, debidamente, ni con los primeros responsables; cuanto
menos con los siguientes que no fueron sus ejecutores.
Sostenimiento económico de la parroquia
El tema central del capitulo es la parroquia y este es el que desarrolla los
medios necesarios que necesita para la evangelización. Pudiéramos
extenderle a casi todas las parroquias rurales.
Se refiere fundamentalmente a dos: al mantenimiento de sus Iglesias y a
la sustentación de los sacerdotes.
Con esta intención de conocer su realidad material nos acercamos a su
situación y a sus quehaceres, que es tanto como decir a la vida de una
comunidad cristiana, que quiere vivir los valores del evangelio, porque ha
descubierto la necesidad que tiene de Dios para ordenar su vida en el
tiempo presente. Y también con la esperanza de un "más allá” que le
descubre su cabal sentido común, al experimentar vehementes sentimientos
de vida eterna. A la luz de su seguridad queda avalado y ratificado por la
Palabra de Dios.
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