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Estas dos comprensiones mutuamente se complementan y dan a la fe un
sentido lógico y razonable.
Pero mientras todo esto llega necesitamos de unos medios materiales.
De una modesta economía que satisfaga el servicio que la Iglesia presta.
Me refiero al templo sagrado, preparado para acoger a las personas que en
él celebran su culto. Se requiere su cuidado, su mantenimiento y en las
ciudades, construcciones de nuevas iglesias. Como es razonable, todas,
deben ser mínimamente acogedoras.
También como es comprensible se necesita de la presencia del párroco
que haga visible la contemporaneidad de Cristo a través de su palabra y de
sus sacramentos. Y especialmente el Día del Señor con la celebración de la
Santa Misa.
Pero además, de esta tarea específicamente evangelizadora debe actuar
como guarda de las Iglesias, de sus tejados, de sus interiores. Mejor dicho
de su patrimonio histórico artístico, abierto para todos los que quieran
contemplarle. Es mínimo el patrimonio perdido salvo, lo que se ha
destruido en las guerras o lo que le robaron en la desamortización.
En este doble capítulo, la Iglesia sigue prestando estos servicios a la
sociedad. Todo esto exige un presupuesto económico. Lo hemos visto
anteriormente y, muy detallado, en algunos capítulos: cómo los feligreses
en alguna época se han comprometido a realizar obras importantes en
mejoras de la Iglesia. En consecuencia gracias a ellos, hoy, las disfrutamos
nosotros.
En una sociedad en la que todos pueden ejercer su libertad, bien sea en el
campo de las opciones de cualquier clase, o de ideas de carácter religioso,
de fe y práctica de vida cristiana-católica; interpreto lo que alguien pudiera
pensar a bote pronto: "que la mantenga quien la necesita". Su postura puede
ser correcta referida a la práctica de su vivencia cristiana. Pero
generalmente se desarrolla en unos templos sagrados para los creyentes y,
muy emblemáticos, para quienes no lo son, ya que encierran grandes
aspectos positivos, en valores de cultura, de arte o de historia. Y como
tales, además de su sentido religioso, se les debe considerar. Deben gozar
del respeto y del aprecio merecido para quienes rezamos en ellos y, otros,
desde posturas diferentes, saber descubrir su riqueza cultural y lo que
embellecen el suelo de nuestro país.

Mantenimiento de Iglesias. Ayudas oficiales
Como es comprensible dentro de este compromiso se encuentra la
comunidad parroquial y más directamente la presencia del sacerdote. Por
lo que acabo de decir, debiera ser una llamada a la cooperación de todos,
porque en el transcurso de los años se van deteriorando. Su conservación
resulta cada día más difícil, y sigue siendo verdad, gracias a Dios, que casi
todas las personas la quieren, demostrando su valoración. Incluso hasta en
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