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otros pueblos que vienen realizando con mucho esfuerzo y sacrificio, la
conservación y mantenimiento de sus iglesias. Y que naturalmente no van a
tener la ocasión de figurar, siquiera mínimamente, en algún otro escrito,
salvo este reconocimiento que ahora les prestamos con una sencilla
referencia. Bien se lo merecen y bien ganado lo tienen. Nuestra acción de
gracias a los pueblos que estás viendo.
También lo quiero hacer de una manera extensiva y anónima, a otras
parroquias que he servido, desde que soy sacerdote. Se han llevado a cabo
algunas obras, también importantes. Sobre todo el arreglo y conservación
de sus tejados y el de sus interiores. Por su importancia cito las de los
últimos años.
RESTAURACIÓN DEL RETABLO DE ARGOMEDO
Gracias a esta ayuda pudo llevarse afecto.
El mencionado convenio depende del organismo europeo “Ceder
Merindades” destinado, en una de sus facetas, a la conservación y
mantenimiento de obras de valor. La parroquia consideró justo e indicado
que las bases exigidas para esta petición se cumplían e hizo los trámites
necesarios pidiendo que se concediera la ayuda para su restauración. Y,
efectivamente tuvo la suerte de que así fuera.
Fue necesaria una documentación bastante amplia del retablo, dejando
constancia de su valor, de su estilo renacentista, y sobre todo de su
situación muy precaria. Era el momento de poner manos a la obra. A partir
de entonces todo el tiempo que hubiera transcurrido hubiera sido muy
negativo. Efectivamente se llegó muy a tiempo. Estaba invadido
fuertemente de carcoma.
El presupuesto ascendió a la cantidad de 18.900 euros. La concesión de
ayuda ha sido de 10.550 euros. La diferencia ha corrido a cargo de sus
feligreses, con la ayuda de la Junta vecinal y los donativos de las tres cajas
de ahorro de Soncillo. A esto tenemos que sumar otros añadidos
importantes y, que naturalmente, dependieron de la generosidad de sus
personas. Se necesitó adecentar la base del retablo forrándola de piedra
cara vista. El trabajo de albañilería corrió a cargo de un hijo del pueblo,
José Mari y de su socio que lo hicieron gratuitamente. Anteriormente tenía
una mampara de madera. Se conserva en la Iglesia. Se necesitó también
una base de madera resistente y fuerte. La anterior estaba totalmente
estropeada. Se compró en el aserradero de Sanfelices y el transporte le
realizó Almudena, Presidenta del pueblo, como conductora y con la
camioneta de su casa. También gratuitamente.
Y como algo meramente anecdótico y a la vez gratificante, por nuestra
parte, me parece indicado dejar constancia del proceder de Doña María. Y
es que el intelecto no tiene límites cuando debe afrontar las necesidades
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