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que le acucian. Se necesitaba dinero. Había que buscarlo y se le ocurrió
ponerse en contacto con seis o siete señoras, muy conocidas de todos por
los medios de comunicación y, cuya situación económica, cara al exterior,
por lo menos es muy abundante, pidiéndoles ayuda para salvar una obra de
arte, además religiosa, como era el retablo de la Iglesia de su pueblo.
Entonces me dijo quienes eran estas señoras. En este momento no me
acuerdo más que de dos: de la Sra. Tissen y de la Sra. Duquesa de Alba. De
todas, a las que comunicó, sólo dio respuesta afirmativa la Sra. Duquesa y,
que naturalmente, su donativo le acompañó con una carta dirigida a la
parroquia disculpándose que no podía dar más ya que todos los días tenía
constantes peticiones. En su día se le contesto dándole las gracias. Y de
nuevo le volvemos a reiterar nuestro agradecimiento: Gracias señora. Lo
mismo a todos cuántos colaboraron materialmente y con su apoyo moral.
Se puede cotejar fácilmente la cantidad de la cooperación. Recuerda la
subvención y el presupuesto total de la obra.
La mayor parte del peso cayó y cae sobre la pequeña comunidad de la
Iglesia. Así ha sido y lo sigue siendo en otros aspectos puntuales. En el
caso que nos ocupa, modestia aparte, la subvención citada del organismo
del "Ceder" tardó unos meses en llegar y había que pagar a los
restauradores la obra realizada. No debían esperar demasiado. Para ello
tuvimos que pedir un préstamo a una caja, y pagar los intereses que
ascendieron a 608 euros. El sacerdote debe avalarlo con su nómina e,
incluso con la fianza de la parroquia de Soncillo. Y al final pagarlo de su
bolsillo. Después de varios meses recuperé la cantidad.
Lo consideré bastante exagerado porque el Ceder tiene el suficiente
crédito para que una caja reconozca el valor de la subvención de esta
entidad y no necesite otras valoraciones de seguridad.
Es de justicia recordar a otras personas con las que se puede contar en
todo momento en otras necesidades de la Iglesia. Paquito y otro feligrés
corren a cargo de las goteras del tejado de la Iglesia. Casi todos los años
algún vendaval mueve y vuela trocitos de tejado. En dos ocasiones hemos
conseguido alguna subvención. Los demás años nuestro seguro UMAS la
niega alegando que el servicio meteorológico que le ofrece los datos, en
este radio comprensivo de la zona, no alcanzó la suficiente intensidad de
fuerza requerida para ocasionar perjuicios en el tejado... ¡Pero las tejas
volaron también!
Recuerdo a Carmina y a Lourdes dispuestas en esta tarea de ayuda. La
una atendiendo el interior de la Iglesia y las plantas del pórtico y la otra
señora comprometida, lo viene haciendo varios años, segando la hierba del
contorno de la Iglesia.
Esta es la página del robo de la imagen de la Virgen de Argomedo:
http://www.archiburgos.org/argomedo/

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