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Construcción y Desarrollo de la Propuesta de Intervención Educativa

de desvirtuar los procedimientos epistemológicos de producción, legitimación y
formalización del conocimiento. La investigación científico-disciplinaria, más allá de que
pueda comportar determinadas estrategias de transformación societal, siguiendo las
derivas instrumentales de la onceava tesis sobre Feuerbach de Marx –tal cual sucede con
los modelos de la investigación acción, la investigación participativa, la investigación militante
y/o la investigación acción-participativa, entre otros más–, lo cierto es que su objeto
fundamental es la construcción de conocimientos formales, mientras que el propósito
nuclear de la intervención, como hemos planteado antes, es la mediación técnicoinstrumental entre una situación socio-educativa susceptible de ser intervenida
profesionalmente y un estado deseable que deben alcanzar los individuos, colectivos
y/o comunidades, donde, más que la generación de conocimientos científicodisciplinarios, su estrategia nodal consiste en la aplicación sistemática de los saberes
teorético-profesionalizados. ¿Es posible articular la investigación científico-disciplinaria
con la intervención educativa? Sí, desde luego que sí, pero es algo muy distinto utilizar a
la intervención como un dispositivo instrumental de la investigación científicodisciplinaria, porque, entonces, resulta indispensable trabajar en dos niveles
epistemológicos distintos, aunque interrelacionados y concurrentes, a saber: el uso de
los conocimientos existentes, convertidos en dispositivos técnicos de mediación
profesional, y la construcción de saberes formalizados; sin embargo, en cuanto práctica
educativa propia, la intervención no representa alguna clase de investigación formal.
Así, pues, el informe de intervención no puede exceder los límites de su actuación
epistemológica, ni tampoco documentar lo que no se realizó durante los procesos de
diagnóstico, planeación, gestión y/o evaluación de este recurso de mediación educativa.
En sentido estricto, el informe de intervención tampoco constituye una suerte de
memoria puntual del desarrollo de la mediación profesional, el reservorio documental
de las acciones y actuaciones implementadas durante su gestión, o el prontuario general
de este proceso, todo lo contrario, constituye el reporte sistemático de los aconteceres
más significativos que evidencian con claridad el logro, alcance, resultados e impactos
socio-educativos generados directamente por las estrategias de intervención. En pocas
palabras, el informe de intervención debe exponer, de manera formal y coherente, el
recuento pormenorizado de la situación inicial y del estado terminal de una
circunstancia socio-educativa concreta, tras la conclusión del proyecto de mediación
profesional, así como el grado de consecución de los objetivos/propósitos y metas
programadas, sin soslayar los efectos directos causados por las acciones de intervención
educativa. Un aspecto necesario a considerar es que en las determinaciones de los
apoyos y/o reconocimientos institucionales para la sustentación de cualquier clase de
proyectos de intervención es la valoración político-económica de las relaciones
persistentes entre la inversión total de los recursos aplicados –humanos, materiales,
financieros e infraestructurales– en el desarrollo de las estrategias de mediación
profesional y los beneficios socio-educativos tangibles, intangibles y externalidades
efectivas, medibles en términos intersubjetivos, que fueron auspiciados en el seno de los
diferentes sectores y agentes de la población involucrada, tales como: instituciones
educativas, comunidades de profesionales de la educación, padres de familia, conjuntos
de estudiantes y/o sociedad general del contexto de intervención; razón por la cual, el
FG Marín

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