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Construcción y Desarrollo de la Propuesta de Intervención Educativa
6. Proyección de las acciones de retroalimentación y/o reorientación de los
procesos de intervención
7. Preparación de los recursos humanos, financieros y herramentales de la
evaluación
8. Aplicación de las estrategias de evaluación
Según es posible percatarse, la evaluación, aun cuando por cuestiones analíticas
de exposición argumentativa se plantea hacia el final del proceso general de
intervención, cierto es que constituye una estrategia que se entrevera con las diferentes
acciones de mediación profesional, valorando sus alcances, logros e impactos,
proporcionando los elementos y evidencias necesarios para fortalecer y/o reorientar las
actuaciones interventivas, mostrando las áreas de oportunidad, anticipando problemas,
descubriendo riesgos y debilidades, proyectando alternativas de solución y presentando
datos testables del grado de consecución de los propósitos, genéricos y particulares,
programados. Los diferentes modelos de evaluación tan sólo sitúan el énfasis valorativo
sobre alguno de los aspectos del desarrollo de la intervención, dependiendo de los
intereses específicos de los evaluadores, bien sea en la construcción del diagnóstico y de
la planeación, así como en las relaciones costo-beneficio, para dictaminar la factibilidad
de su instrumentación, o bien en el proceso de gestión y el desempeño de los actores
para ponderar su eficiencia, o ya en los resultados e impactos socio-educativos con el
objeto de apreciar el nivel de su eficacia interventiva; pero, aún más, el proceso
evaluativo no concluye con la culminación del desarrollo de la intervención educativa,
sino que sus productos sirven de insumos indispensables para el diseño, seguimiento y
evaluación de nuevos proyectos de mediación profesional. De hecho, la proyección de
verdaderas actuaciones de intervención educativa, encuentra como condición sine qua
non, la recuperación sistemática de los resultados de la evaluación de proyectos afines,
puesto que la mediación profesional nunca ocurre en el vacío social, ni tampoco es
independiente de las tradiciones histórico-institucionales, todo lo contario, siempre se
halla condicionada por las funciones y acciones del contexto institucional, así como por
la naturaleza propia de las prácticas del entorno socio-cultural. En términos generales, el
rol principal de cada modelo de evaluación, dentro del proceso de intervención
educativa, se representa en el Esquema 1.
Ahora bien, por los agentes que la realizan, existen los siguientes modelos de
evaluación:
Evaluación Externa. Realizada por un equipo de expertos, externos al proceso de
intervención educativa.
Evaluación Interna. Ejecutada por los propios responsables del proceso de
intervención educativa.
Evaluación Mixta. Desarrollada por un equipo conformado expresamente por
algunos, o todos, los miembros del colectivo responsable de la intervención
educativa y un conjunto de expertos en la materia.
FG Marín
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