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Construcción y Desarrollo de la Propuesta de Intervención Educativa

función que desempeñan las diversas modalidades de intervención (psico-pedagógica,
docente, técnica, social, etc.) en la realización de los distintos tipos de prácticas
educativas, como bien es posible advertir en el siguiente concepto propuesto por Arturo
Barraza: la Propuesta de Intervención Educativa es una estrategia de planeación y actuación
profesional que permite a los agentes educativos tomar el control de su propia práctica profesional
mediante un proceso de indagación-solución (2010: 24). La acción que tienen en común los
diferentes agentes educativos es la intervención, el campo que comparten en su
desempeño profesional es la educación y el dispositivo procedimental más eficiente
para diagnosticar los problemas que prevalecen en este fenómeno, tanto como sus
posibles alternativas de solución y/o transformación significativa, es la investigación
social, por ende, se confunde la singularidad de la intervención educativa con la
actuación de los procesos de intervención en la educación, mediada por la legitimidad
científico-disciplinaria que comportan las prácticas investigativas. De este
desplazamiento de comprensión discursiva es que devienen todas las ambigüedades
conceptuales y las consecuentes confusiones metodológicas.
Aproximación Conceptual
¿Y qué es, entonces, la intervención educativa?, ¿un campo propio de desarrollo
profesional?, ¿una práctica común a la acción científico-disciplinaria de los diversos
profesionales que participan en la concreción del fenómeno de la educación
contemporánea? Para responder con mayor precisión a estas cuestiones y, por ende,
aproximarse a la construcción de un concepto sobre la intervención educativa, resulta
del todo inevitable delimitar conceptualmente, aunque de manera sucinta, los diferentes
términos teorético-discursivos con que se encuentra asociada, tanto para identificar los
principios teóricos que le definen, como para reconocer el ámbito específico de actuación
profesional que le corresponde, si es que existe tal. En este lance de reflexión educativa,
el primer término a conceptuarse, sin duda alguna, es el de la propia intervención
profesional, no sólo porque representa el núcleo sustantivo de esta unidad conceptual, así
como de la acción que desarrollan los diversos agentes de las diferentes disciplinas
participantes en el proceso de materialización socio-histórica del fenómeno de la
educación, en el siglo XXI, sino porque, también, constituye el principal factor de
confusión terminológica entre las distintas formas de intervención disciplinaria y, en
consecuencia, de la ausencia de claridad sobre los procedimientos metodológicos que le
determinan. En esta misma perspectiva, los otros términos teorético-discursivos que
mantienen un estrecho vínculo con la definición de la intervención educativa son:
intervención psico-pedagógica, intervención docente e intervención social, esto sin soslayar el
término de la gestión educativa que comporta una cierta modalidad que bien podría
denominarse como intervención estratégico-administrativa.
En una primera aproximación etimológica, intervención deriva de dos vocablos
latinos, a saber: interventio e intervenire que integran los siguientes elementos: el prefijo
inter (entre), el verbo venire (venir) y el sufijo ción (acción y efecto), en función de lo cual,
en una interpretación libre, bien puede comprenderse como “la acción y el efecto de
mediar entre dos o más agentes, entre dos o más fenómenos y/o entre dos o más
FG Marín

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