DR FG MARIN.pdf


Vista previa del archivo PDF dr-fg-marin.pdf


Página 1 23455

Vista previa de texto


Construcción y Desarrollo de la Propuesta de Intervención Educativa

adolescentes, verbigracia), esto sin soslayar desde la construcción de propuestas de
formación de profesores hasta la implementación de proyectos de investigación socioeducativa, particularmente en la perspectiva del modelo de la investigación-acción. De
ahí, entonces, que con respecto al uso del enunciado de intervención educativa en
diversos materiales disponibles en internet, Teresa de Jesús Negrete señale:
“No obstante, al hacer la distinción del uso del enunciado para nombrar
como sinónimo de lo ya constituido en formas convencionales de hacer
educación, o bien, al insertar el enunciado en una frase propositiva, se deja
ver una intención que marca algo diferente, lo que hace que el enunciado
de intervención educativa fluya en el discurso educativo para asignarle
algo que se quiere decir (se enuncia), pero escasamente se ha expresado en
un quehacer práctico, tomado como objeto de reflexión explícita.” (2010:
37)
Empero, si la intervención educativa es un concepto general que integra en su
definición teorética las distintas formas de comprensión interventiva que realizan los
diversos agentes participantes en el desarrollo del fenómeno de la educación formal y,
por tanto, de ésta se derivan los diferentes modelos de intervención profesional en los
sistemas educativos contemporáneos, entonces, ¿cuáles son las diferencias cualitativas
que persisten entre aquella y la intervención psico-pedagógica, intervención orientadora
y la intervención social, entre otras?; por el contrario, si se trata sólo de una práctica
específica común a todos los modelos de intervención profesional en el campo de la
educación institucional, resulta conveniente preguntarse respecto de ¿qué dispositivos
procedimentales son afines en todas estos distintos procesos interventivos? y, también,
¿qué les distingue entre sí? El hecho de que todas estas prácticas profesionales
confluyan, de alguna manera, en la concreción del acontecer educativo, no constituye un
fundamento legitimante de su conceptuación teorética, ni tampoco permite delimitar su
campo preciso de actuación metodológica. Y por otra parte, dada la presunción de que
existe una intrínseca relación entre la intervención educativa y los procesos de la
investigación científico-disciplinaria en el ámbito de la educación, es pertinente
interrogarse en torno a los siguientes aspectos: ¿la intervención educativa es un modelo
de la investigación socio-educativa?, ¿o acaso es sólo un tipo particular del paradigma
de la investigación-acción del campo educativo?, o también, de modo inverso, ¿las
prácticas de la investigación científico-disciplinaria determinan las acciones de
intervención educativa?, ¿cómo participan los procesos investigativos en el desarrollo de
las acciones interventivas en la educación? Las respuestas a estas cuestiones son
fundamentales tanto para la definición como para la delimitación metodológica de la
intervención educativa, algo que parece no interesar demasiado a los diversos autores
del tema –y de hecho, el propio Programa de la Licenciatura en Intervención Educativa
(LIE), de la UPN, no plantea ni siquiera una aproximación conceptual al respecto.
Las consecuencias directas de esta confusa comprensión conceptual y
metodológica de la intervención educativa se pueden advertir en tres principales
ámbitos, a saber: en primer lugar, su campo específico de actuación disciplinaria y, por
FG Marín

2