El robo de la Gioconda.pdf

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Por las calles de Paris se reparten pasquines de búsquerda y captura de la Gioconda, y
se oyen chistes como el de cuándo se llevarán la Torre Eiffel. Así que en este ambiente
de alarma social no tiene nada de extraño el cese fulminante del Director del Museo.
Casi de inmediato, empezaron a circular por todos los corrillos las diferentes hipótesis
sobre el motivo del robo, quizá debido a un ladrón dispuesto a pedir un rescate.
Algunos esperaban que pudiera tratarse de una broma pesada, sin embargo, otros
creían que podía ser una demostración práctica de la ineficacia de los sistemas de
seguridad del Louvre. Hubo incluso quien habló de un admirador enamorado del
cuadro o algún millonario caprichoso que pretendía disfrutarlo en exclusiva. Una de las
hipótesis más graves estuvo a punto de ocasionar un conflicto diplomático, al atribuir
la responsabilidad del hurto al gobierno alemán, como forma de humillar a Francia. No
olvidemos el clima de tensión que se vivía entre ambos países previo a la Primera
Guerra Mundial. A los germanos no debió hacerles ninguna gracia la acusación, y
contraatacaron acusando a los franceses de preparar un complot antialemán.
