Wilhelm Reich Carlos Frigola & Gerard Ponthieu (1979).pdf


Vista previa del archivo PDF wilhelm-reich-carlos-frigola-gerard-ponthieu-1979.pdf


Página 1...43 44 45464759

Vista previa de texto


Por otra parte, si ninguna teoría socio-económica había previsto la adhesión de las clases
medias al nazismo es, estima Reich, en razón de la ignorancia de su estructura psíquica
modelada por la familia patriarcal. Por encima del hecho de que las clases medias eran
extrañas a los medios de producción, por encima de oposiciones de intereses que dividían la
burguesía, el nacional-socialismo llegó a reunir una solidaridad de facto, no alrededor de un
sistema económico coherente sino sobre la estructura psíquica inherente a la familia autoritaria
y reinvestida en sus sustitutos místico-políticos: el empleado se identifica con la empresa, el
funcionario con el Estado y así «la ideología se convierte en una potencia material». En lo que
concierne al campesinado, la exaltación de la ligazón a la tierra (la «alianza indisoluble de la
sangre y de la tierra») debía bastar ya que la ideología campesina era, debido a su medio de
producción, demasiado represiva en el dominio sexual para no engendrar en los campesinos
las más fuertes «rigideces enfermas». Se comprende mejor a partir de aquí por qué Hitler
pudo escribir: La destrucción de la familia significaría el fin de toda la humanidad superior... Se
comprende mejor también por qué toda revolución política auténtica será al mismo tiempo una
revolución sexual.

Más allá del economismo
Y es precisamente en su obra La Revolución sexual, que toma y renueva en 1945 La
Sexualidad en el combate cultural, publicada en 1936, que Reich intenta dar una forma
eficiente a su proyecto sexo-político: por una parte sobrepasando de manera radical las
«buenas intenciones» de los reformistas en esta área; por otra parte desencadenando una
verdadera liberación del marxismo vulgar por una franca voladura libertaria hacia la
«democracia del trabajo».
Se puede destacar, con relación a esto, la existencia de un componente libertario en la
estructura misma del joven Reich desde que tomó el pulso a la miseria humana, componente
que no tardó en convertirse en una fuente de conflictos latentes con los aparatos políticos y
psicoanalíticos, y que acabó por explotar literalmente bajo la presión de los acontecimientos de
orden histórico. La formación del movimiento Sexpol fue la ocasión de una primera grieta entre
sus relaciones con el aparato comunista: grieta que se abre con la explosión del nazismo y se
agranda todavía más a medida que Reich pone de relieve la importancia de los factores
psicológicos (estructura de carácter e ideología) dejando a los factores económicos
(capitalismo privado, división de clases, alineación económica, etc.) en su justa proporción,
mientras que los partidos «marxistas» quedaban fijados en su inmovilismo.
Hasta hoy -escribía Reich en La sexualidad en el combate cultural- la ideología social ha sido
presentada como la simple suma de conceptos que los procesos económicos producen «en la
cabeza de la gente». Hoy, después de la victoria de la reacción política en Alemania y lo que nos
ha enseñado el comportamiento irracional de las masas, la ideología no puede seguir siendo con cebida como un simple reflejo. Apenas una ideología se ha arraigado en la estructura de carácter
de las masas y la ha deformado, se convierte en una fuerza política concreta. No existe un solo
proceso socio-económico históricamente importante que no esté anclado en la estructura
psicológica de las masas y que no sea expresado en su comportamiento. Lo que se llama el
«comportamiento autónomo de los medios de producción» no existe de hecho: es solamente un
desarrollo de la inhibición de la estructura, de la sensibilidad y del pensamiento del hombre que
está basado en los procesos económicos.

Pero en el prefacio de La revolución sexual, escrita ocho años más tarde, Reich vuelve a
cuestionar este equilibrio dialéctico economía/psicología; cuestionamiento en el cual interfiere
grandemente el fracaso, ya patente, de la revolución soviética:
El material de este libro, escribe, ha sido recogido entre 1918 y 1935, en el cuadro del
movimiento revolucionario europeo. Este movimiento era prisionero del concepto erróneo de que
toda ideología autoritaria se identifica con la «burguesía» y que toda ideología «libertaria» se
identifica con el «proletariado». Este error fundamental ha causado la ruina del movimiento
revolucionario europeo. Los acontecimientos de estos últimos doce años nos han dado, no
obstante, una lección sangrante que ha permitido corregir este error.
Nos han demostrado que las ideologías autoritarias y las ideologías libertarias no tienen nada
que ver con la división de clases. La ideología de una capa social no es, en efecto, un reflejo
inmediato de su situación económica. Las excitaciones emotivas y místicas de las masas
populares -por los procesos sociales- son de una importancia igual, por no decir superior, a sus

45