Wilhelm Reich Carlos Frigola & Gerard Ponthieu (1979).pdf

Vista previa de texto
3.- Desde el punto de vista político, mientras que en la fase precapitalista de economía
doméstica y en los comienzos del capitalismo la familia se arraigaba en la economía familiar (...),
el desarrollo de las fuerzas productivas y la colectivización del modo de producción se han
acompañado de un cambio de la función de la familia (...). Ella es la correa de transmisión entre
la estructura económica de la sociedad conservadora y su estructura ideológica.
Así la familia se ha convertido en una «fábrica de ideologías autoritarias y estructuras
mentales conservadoras» y un relevo que mantiene el orden social existente; y esto cualquiera
que sea la clase social a la que la familia pertenece: «El tipo pequeño-burgués de familia es
válido no sólo para la pequeña burguesía, sino también para las clases superiores e incluso
para la clase obrera».
La familia, prosigue Reich, se perpetúa a través de la educación, cuyo objetivo es «educar a
los niños en vistas al matrimonio y a la familia» a fin de preservar los intereses económicos
bien conocidos. Pero desde el punto de vista de la economía sexual las consecuencias son
mucho menos unívocas pues es imposible «que un individuo intacto se someta a las exigencias
de la moral conyugal, es decir, no tener más que un solo compañero, y para toda la vida». De
aquí la aparición, tanto en el hombre como en la mujer, de estasis sexual, y de represiones en
un proceso que lleva al matrimonio a destruirse a sí mismo. Esta ideología monogámica
impregna la familia patriarcal por la identificación de los hijos con los padres que «muestran el
rostro exterior de la monogamia».
Esquema que muestra cómo el matrimonio por primos cruzados es ventajoso para el jefe, ya que hace que vuelva a él
el tributo del matrimonio que proporciona a su cuñado y permite así una acumulación de riquezas. (Los trazos
continuos indican el circuito del tributo del matrimonio).
De esta manera, la familia patriarcal autoritaria aparece como el lugar privilegiado de la
represión sexual universal, y por tanto de las perversiones y las neurosis como consecuencia
de la represión sexual y de las fijaciones pregenitales. Será también en este lugar cerrado
donde se forje la psicología colectiva, incluso cuando el esquema familiar clásico ha
desaparecido formalmente pero donde subsiste -como por ejemplo en las comunidades,
religiosas o no- una estructura autoritaria; pues aquí, el poder patriarcal es ejercido por un
jefe, sustituto del padre que garantiza y personifica la ideología represiva. Esta es la conclusión
a la que llega Reich en otra obra destacable: La psicología de masas del fascismo.
La psicología de masas del fascismo
42
