Wilhelm Reich Carlos Frigola & Gerard Ponthieu (1979).pdf


Vista previa del archivo PDF wilhelm-reich-carlos-frigola-gerard-ponthieu-1979.pdf


Página 1...39 40 41424359

Vista previa de texto


Es en La irrupción de la moral sexual (1932), que Reich vuelve a considerar en detalle las
observaciones y los análisis de Malinowski para interpretarlos bajo la óptica de la economía
sexual, es decir, de la circulación de la energía libidinal entre los individuos sociales. Una gran
parte de la obra está consagrada al examen de la organización socio-económica de los
trobriandeses y sus repercusiones sobre la moral sexual local. Reich quiere sobre todo
encontrar las premisas del «comunismo original», no sin dificultades por otra parte ya que la
estructura matrilineal se conjuga con ciertas costumbres de origen patriarcal. Reich no
pretende postular la preeminencia del matriarcado sobre el patriarcado en tanto que valor
positivo para la organización social ideal. Lo que es seguro, en cualquier caso, a la luz de los
trabajos de Malinowski, es que en los trobriandeses se observa un desplazamiento progresivo
de las condiciones económicas, sociales e ideológicas del matriarcado hacia el patriarcado
como lo atestigua:
1. La transferencia del ejercicio del poder de la mujer al hombre por el paso del
matrimonio matrilocal al matrimonio patrilocal;
2. el paso de una vida sexual prematrimonial libre a la obligación de fidelidad conyugal
al mismo tiempo que la mujer se convierte en un objeto de posesión;
3. el paso de una aceptación a una negación del sexo, ligado al interés económico del
cual es beneficiario el hombre gracias a la práctica del tributo;
4. la división de la sociedad en explotadores y explotados a medida que la propiedad
común se transforma en propiedad individual.
Es precisamente en la práctica del tributo donde Reich sitúa el origen de la degradación de
la autorregulación inicial ligada al principio del placer.
Así pues, mientras que al principio el verdadero jefe de la familia es el hermano de la madre
(el tío) -no se reconocía el papel del hombre en la fecundidad-, el padre, cuya autoridad se ha
afirmado poco a poco, concede privilegios a sus hijos, en detrimento del sobrino materno que,
según la ley tribal, es el heredero. En el desarrollo de esta «evolución», el matrimonio que
aparece en seguida como el más provechoso es el que se realiza entre el hijo del jefe del clan
y la hija de su hermana (primos cruzados). ¿Por qué? ¡Porque el hermano y los padres de la
esposa deben pagar un tributo anual al esposo!
He aquí el esquema que Reich establece para ilustrar las ventajas que el jefe del clan
obtiene del matrimonio polígamo conjugado con el matrimonio entre primos cruzados, práctica
que le permite acumular los tributos:
No podemos extendernos aquí demasiado sobre las combinaciones complejas y múltiples
permitiendo por este procedimiento la explotación y la división del trabajo en dos clases. Pero
lo que resalta es hasta qué punto el factor económico perturba la libre expresión de las
pulsiones naturales y transforma una sociedad autorregulada por la restricción de la vida
sexual, especialmente por la instauración de la indisolubilidad del matrimonio.

Familia e ideología monogámica
Está pues claro en lo sucesivo, concluye Reich «que la represión sexual es de origen
sociológico y no biológico» y que su punto de fijación es la familia patriarcal y autoritaria. Esta,
a su vez, condiciona la evolución social de tres maneras, que Reich presenta así en La
Revolución sexual, obra publicada en 1936 en Copenhague:
1.- Desde el punto de vista económico, la familia patriarcal era al nacimiento del capitalismo la
unidad de producción económica, tal como subsiste en el campesinado y en los pequeños
comerciantes.
2.- Desde el punto de vista social, su papel en la sociedad autoritaria es el de proteger a la
mujer y a los niños, desprovistos de derechos económicos y sexuales.

41