Wilhelm Reich Carlos Frigola & Gerard Ponthieu (1979).pdf

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La verdad, escribe, es que los que predican la moral por una parte, y la literatura pornográfica
por otra, intoxican a los jóvenes de manera igualmente peligrosa para la sociedad (...). La
intimidación moral tiene el mismo efecto patológico que la pornografía y las condiciones de
incertidumbre económica en las cuales vive la mayor parte de nuestra juventud.
La revolución sexual significa la toma de medidas precisas en tanto que positivas con
relación a la sexualidad de los jóvenes; no se trata de una tolerancia en este terreno pues «los
jóvenes y los adolescentes tienen no sólo el derecho al conocimiento sexual sino que tienen
también el derecho, pleno derecho, a una vida sexual satisfactoria (...). Deben ocuparse
personalmente de su propia causa».
Reich aborda a continuación las cuestiones del aborto y de la contracepción, la del deporte
en tanto que práctica de sublimación represiva, y de la sublimación en general a la cual opone,
por primera vez, la noción de autorregulación que, en este caso, lleva al adolescente
sexualmente satisfecho a expresarse positivamente en el trabajo, el arte y las relaciones
sociales.
Homosexualidad...
Un largo capítulo está consagrado a la homosexualidad, a propósito del cual Reich será
frecuentemente reprochado de una cierta... ambivalencia: sobre todo por parte de los
homosexuales, que no admiten ser considerados como enfermos, vistos como anormales,
sospechando en él una crítica distante no desprovista de irracionalismo, si no de moralismo; y
a partir de aquí evocar en él (como también lo ha hecho por otra parte su segunda esposa, Ilse
Ollendorf) algún conflicto parental no resuelto...
Pero en términos psicoanalíticos (y sobre todo en lo que concierne a los desarrollos
típicamente reichianos sobre la genitalidad) o socio-políticos, la posición de Reich sobre la
homosexualidad es totalmente coherente. En particular en el capítulo de La lucha sexual de los
jóvenes donde el autor comienza por revelar que toda persona presenta caracteres bisexuales,
tanto físicos como psíquicos; que hasta los tres meses de existencia un embrión no es
sexualmente diferenciado; que los órganos del otro sexo continúan subsistiendo en el cuerpo,
aunque atrofiados o sin función; que existen también casos en los cuales los órganos
masculinos y femeninos se desarrollan simultáneamente; etc. No obstante, continúa Reich,
los homosexuales de origen orgánico no constituyen más que una minoría. La mayor parte de los
homosexuales son perfectamente normales en lo que concierne a su estructura orgánica. Ciertos
aspectos concernientes al otro sexo que podemos observar en la forma de caminar, de hablar y
de moverse, podemos siempre descubrir mediante un análisis cuidadoso de su desarrollo psíquico
que estas personas no se han comportado siempre así; sino que, por el contrario, han adoptado
estas actitudes como consecuencia de ciertas circunstancias de su vida psicosexual. Es por ello
que externamente se parecen al sexo con el cual se identifican. Por otra parte hay gran cantidad
de hombres que, física y psíquicamente tienen un aspecto viril y desean no obstante a jóvenes de
aspecto femenino con los cuales se comportan como un hombre con una mujer. Y hay también
mujeres absolutamente femeninas que con respecto a mujeres duras de carácter y de aspecto
masculino, se comportan como una mujer en relación con un hombre. Todos estos homosexuales
no lo son por razones físicas sino como consecuencia de un desarrollo sexual defectuoso en la
primera infancia, que se ha concretizado en la experiencia de una gran decepción en las
relaciones con el otro sexo. Por ejemplo, los chicos pueden convertirse en homosexuales cuando,
a causa de una madre rígida y severa, han experimentado grandes decepciones afectivas. De la
misma manera, las chicas se convierten más fácilmente en homosexuales cuando en edad
temprana sus padres las han decepcionado gravemente. Estos niños vuelven la espalda
fácilmente al sexo opuesto y se dirigen hacia el propio.
…y sexualidad natural
Es pues a la represión de la sexualidad natural que Reich atribuye la causa fundamental de
la homosexualidad. Pone de relieve también que son numerosos los homosexuales afectados
psíquica y sexualmente, independientemente incluso de la presión del medio: es decir, que
presentan signos de una neurosis sintomática o caracterial. En cuanto a los que consiguen vivir
como les conviene y se sienten bien así -y que protestan vivamente contra la tesis de Reich-,
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