Wilhelm Reich Carlos Frigola & Gerard Ponthieu (1979).pdf


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Antes de 1927, si alguien me hubiera dicho que ciertas instituciones sociales que existen desde
hace miles de años eran esencialmente irracionales y «biopáticas», me hubiera encontrado entre
sus contradictores más firmes. (People in Trouble)

Frente al aborto
En una vuelta necesaria -y dialéctica- a la teoría, Reich profundiza entonces en la lectura de
clásicos del marxismo. Y se interesa en particular por El origen de la familia de Friedrich
Engels, por La sociedad primitiva de Morgan y por El Matriarcado de Bachofen. Esta época
marca una viva búsqueda psico-antropológica: cuatro años que darán como resultado La
irrupción de la moral sexual; pero también cuatro años de una actividad militante intensa.
Funda entre otras la Asociación socialista de consulta e investigaciones sexuales, que organiza
en Viena, en colaboración con el P C austríaco, los primeros centros de consulta psicológica
basados sobre la «economía sexual» y destinados a obreros y asalariados. En poco tiempo, los
seis dispensarios de barrio fueron literalmente invadidos, lo mismo que las salas donde tenían
lugar las conferencias y debates.
¿Cómo pues hacer frente a una tal demanda, a un tal desarrollo? Se trataba -¡y sigue
siéndolo!- de los embarazos no deseados, o dicho de otra manera, del aborto del cual Reich
fue el primero desde 1929 en sentar públicamente sus dimensiones humanas y políticas:
Muy raramente se presentaban motivos válidos para reconocer una indicación médica en el
sentido corriente del término. Dictar una indicación de este tipo, esconderse detrás de ella, cerrar
los ojos sobre el motivo principal, era una actitud estúpida y criminal con relación a las madres y
a los niños por nacer (...) Estas mujeres y jóvenes eran de todo punto incapaces de amar a un
niño, de ocuparse de él, de comprenderlo, de educarlo, de no destruirlo. Todas las mujeres, sin
excepción, estaban gravemente enfermas desde el punto de vista emocional. Todas, sin
excepción, tenían una relación falsa (o no tenían ninguna) con el hombre que las había dejado
embarazadas. Eran frígidas, agotadas por la fatiga, íntimamente sádicas y abiertamente
masoquistas, esquizofrénicas latentes o maníaco-depresivas, muñecas llenas de vanidad o bestias
de carga extremadas (...) que tenían tres o seis niños, o cuidaban de los niños de las otras.
Odiaban a sus hijos antes de que éstos hubieran nacido. (People in Trouble)

Henos aquí en el núcleo mismo de lo que constituye la profunda y original actitud de Reich:
atacar a la enfermedad y sus causas sociales al mismo tiempo que su núcleo sexual; pues
lazos profundos y determinantes unen los equilibrios de la vida sexual a todos los otros
equilibrios individuales y sociales. Es esta una posición activa que será la de Reich a todo lo
largo de su vida.
De esta práctica sobre el terreno y de esta voluntad de comunicación -de estar con los
otros-, Reich saca también la preocupación de hacer todo conocimiento accesible al mayor
número de personas posible, de vulgarizar -en el sentido etimológico de la palabra: poner al
alcance de la multitud- y romper al mismo tiempo con la abstracción del lenguaje
psicoanalítico:
«Me sentía ridículo cuando oía decir a un robusto mecánico o albañil que debía aprender a
“sublimar su sexualidad” si quería convertirse en un «ser civilizado». Si este hombre estaba
sano abrazaba a su mujer con amor y sin complicaciones. Si estaba enfermo, se comportaba
como lo habría hecho no importa que otro neurótico en las mismas condiciones».

Materialismo dialéctico y psicoanálisis
Reich consagra una parte importante de su autobiografía política, People in Trouble, a este
período de su vida de militante activo e incluso de agitador. Y lo hará con un alejamiento
crítico acerbo, pero no exento de humor. Así explica cómo, en otoño de 1928, se encontró ante
un centenar de hombres, investidos por la dirección * del partido comunista, con la pesada
carga de desviar a unas 40.000 personas ¡de una manifestación social-demócrata! Esta
epopeya, digna de las Aventuras de Tintin, no fue de ninguna manera sentida como tal por
Reich; sino que, al contrario, reforzó todavía más su voluntad de lucha revolucionaria, como lo
atestiguan una serie de conferencias que dio este mismo año 1928 sobre temas tales como: el

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