Wilhelm Reich Carlos Frigola & Gerard Ponthieu (1979).pdf


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tantes de Freud y Marx -lo que por otra parte él nunca negó, sino al contrario -éste escapa, no
obstante, de los dos sistemas. No solamente porque sus conceptos sobre la autorregulación
bio-política se oponen tanto a la civilización autoritaria como a la dialéctica económico-política,
sino, como vamos a ver, porque del freudismo y del marxismo niega conceptos tales como el
complejo de Edipo, el instinto de muerte, la función de la sublimación y el economismo, a los
cuales opone un funcionalismo vitalista centrado sobre la preeminencia de la sexualidad.

Sociología práctica
Así pues, es al final de Die Funktion des Orgasmus (1927) que Reich formula por primera
vez, por escrito, sus preocupaciones sociales. Se trata de interrogantes sobre las pulsiones
destructivas, sobre la sexualidad matrimonial y monogámica, sobre el sentido de la realidad
erótica y social. Reich nota por ejemplo que los crímenes sexuales se producen sobre todo
durante los períodos de continencia de sus autores, y continúa:
Si el rechazo de la genitalidad y, en particular, la falta de satisfacción genital aumenta las
pulsiones sádicas, debemos concluir que la negación general de la sexualidad por la sociedad (...)
juega un papel decisivo en el surgimiento del sadismo humano.

Después extiende su argumentación a consideraciones sobre el nacionalismo y el sadismo
de las masas. Pero será sobre todo en el curso de los años siguientes que Reich se situará
realmente en un plano socio-político. Y esto, ante todo de una manera netamente obrerista
cuando, en particular, se hace cómplice de este mito típico del socialismo y del comunismo: a
saber, que comparado con la burguesía, el proletariado sería más «sano moral y
psíquicamente». Si ese era el caso, ¿cómo explicar entonces la pasividad de las masas ante la
opresión y la represión?
En efecto, es, según un método que Reich no abandonará jamás, sobre el terreno que Reich
va a buscar las respuestas a sus incansables «porqué» encontrándose sin cesar frente a
numerosos interrogantes que no dejarán de alimentar su insaciable curiosidad.
Así va enseguida a confrontar sus conocimientos teóricos con la experiencia directa,
desenmohecedora de la praxis. Por ejemplo, cuando dirige y atiende los dispensarios de
higiene sexual que había fundado en Viena y Berlín puede medir directamente la terrible
extensión de la represión sexual entre las clases populares y su cortejo de neurosis. Lo que le
lleva a una primera revisión de sus afirmaciones un poco dogmáticas y que, por otra parte,
van a contribuir a alejarlo de los medios psicoanalíticos. Este distanciamiento no apunta
solamente a un cuerpo institucional poco inclinado a comprometerse en la lucha social y
política, sino también a un campo teórico demasiado cerrado para no generar sus anticuerpos.
Es así que Reich ataca a la concepción freudiana según la cual la sociabilidad y la sexualidad
deberían fatalmente oponerse mutuamente como contradictorios. La sublimación, estima
Reich, no es, como Freud la presentaba, una panacea terapéutica y sobre todo un cierto
resultado positivo de la represión sexual:
Sublimación y satisfacción sexual no son de ningún modo incompatibles. Es al contrario, con una
actividad sexual no satisfecha, que la sublimación es incompatible (...) ¿Puede la sublimación
estar amenazada por la satisfacción sexual? (...) A esta cuestión se debe responder
negativamente, sobre la base del hecho, fácilmente constatable, de que las personas
genitalmente satisfechas son las más constantemente capaces de un trabajo creador...

Por otra parte, añade Reich, no se puede disociar la capacidad de sublimar del medio socioeconómico considerado: sólo los intelectuales de las clases acomodadas pueden ofrecerse el
lujo de reinvestir, de alguna manera, sus insatisfacciones vitales en la actividad estética. Así,
abriendo un debate teórico, Reich coloca a los psicoanalistas frente a sus responsabilidades
sociales.
El peso de su argumentación, Reich lo va a encontrar en esta verdadera escuela de
sociología práctica que será para él el compromiso político. No se trata por otra parte tanto de
la adhesión ideológica o partisana, -es miembro del partido socialista austríaco desde 1924-

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