Wilhelm Reich Carlos Frigola & Gerard Ponthieu (1979).pdf

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del texto en nuestro idioma. Sin embargo, durante este intervalo, el libro ha sido reeditado
tres veces, ha participado en el propio desarrollo de la teoría implícita, al mismo tiempo que se
le han impuesto nuevas revisiones, algunas muy importantes, tales como las que hacer
referencia al «reflejo del orgasmo», «la plaga emocional» o la «orgonterapia». Por otra parte,
como el mismo Reich señalara en el prólogo de la primera edición, «la estructura de carácter
es la sistematización del proceso sociológico de una determinada época».
La caracterología de Reich actuaba en tres frentes: a) el área sexo-económica (desde la
conducta neurótica a la sana) dejando de ser un cóctel descriptivo-teórico o una evaluación
moral para convertirse en una clara formulación de la meta de la terapia, b) como una técnica
de interpretación de las actitudes del carácter, con sus mecanismos de defensa; y c) una
descripción sistemática de los diferentes tipos de carácter. La formación del carácter era, pues,
el producto de la colusión entre el deseo natural del niño y las frustraciones impuestas por los
padres. Los niños son auténticos hasta que el «otro» impide que sean ellos mismos. «No
debes -un verbo que no existe en el vocabulario reichiano- sentir esto». «No debes moverte de
allí». «Estate quieto». «Pórtate bien». «No grites». «No corras». «No llores». «No hagas
esto»... es decir, se le impide la plena experiencia de sí mismo: su auto-expresión, la energía
placentera de su propio organismo biológico. Todas estas interferencias de las funciones
naturales que el niño siente, convierten a su cuerpo en una «estructura», el cual, para
sobrevivir, ha tenido que aprender a reprimir sus impulsos: contenerse, protegerse, retenerse,
refrenarse, etc. De acuerdo con Reich, la formación del carácter dependería de seis factores
que determinarían un tipo particular de defensa: 1) del tiempo que tiene lugar la frustración
del impulso instintivo; 2) de la extensión e intensidad de las frustraciones; 3) del impulso
contra el cual la frustración principal se dirige; 4) del sexo de la persona en cuestión; 5) de la
distancia psicológica (represión, sobreexcitación, seducción, etc.) entre la frustración y la
permisión; y 6) de las contradicciones de las mismas frustraciones.
En el capítulo XII del libro Análisis del carácter, Reich se refiere a la «plaga emocional» como
una biopatía crónica del organismo que procede de una frustración genital con una incapacidad
de experimentar una plena gratificación orgásmica y capaz de producir, en el organismo que la
padece, impulsos tremendamente sádicos. El individuo que sufre de la «plaga emocional» está,
por lo general, dotado de un nivel alto de energía, de una inteligencia innata y de una
habilidad para llevarla a cabo, pero, por el contrario, tiene un bloqueo genital que no le
permite la descarga de la energía acumulada. En dicho individuo, en vez de desarrollarse un
síntoma neurótico, para que de esta forma pudiera descargarse esta energía, su mecanismo
«pestilente» de defensa se dirige hacia el control de los demás y del ambiente, para prevenir
así, cualquier excitación o placer, lo que haría aún más intolerable su impotencia orgásmica. A
menudo, dicho individuo proyecta una furia sádica y no está nunca dispuesto al cambio; por el
contrario, con sus actitudes destructivas y alineadas y sus racionalizaciones continuas, sigue
manteniendo a toda costa el status quo. Es muy difícil combatirle, porque utiliza su inteligencia
no para llegar a una conclusión correcta sino para confirmar una conclusión irracional existente
previamente en él y posteriormente racionalizarla. Al no tolerar ningún pensamiento racional,
es inaccesible a toda argumentación. Si alguien le contradice en su modo de pensar y de vivir,
provoca en él una fuerte cólera y oposición. La «plaga emocional», que puede tomar matices
epidémicos, es siempre sádica y pornográfica, es decir, sádicamente moralista, sobre todo
hacia los niños y adolescentes.
La «plaga emocional» no tiene ninguna connotación difamatoria, aunque puede tomar
formas contagiosas, como en el caso del fascismo (todavía de actualidad); al contrario, es un
fenómeno cotidiano. Los adolescentes y jóvenes, que por una parte son erotizados
pornográficamente, no encuentran ninguna forma de satisfacción y descarga sexual (la
necesidad de privacidad, facilidades para obtener anticonceptivos, derecho a su vida sexual,
centros de información e higiene sexual, etc.). La prevención y la lucha contra la «plaga» sólo
es posible -como diría Reich- permitiendo y restableciendo una vida sexualmente satisfactoria,
llena de amor hacia los niños y adolescentes, permitiéndoles las expresiones de alegría,
libertad, creatividad y placer natural.
La estratificación de las defensas
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