Wilhelm Reich Carlos Frigola & Gerard Ponthieu (1979).pdf

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analista, pero Reich sugirió que no debía interpretarse (la hostilidad) hasta que el paciente era
consciente, es decir, cuando podía expresarla directa o indirectamente en forma de miedo,
rabia, agresión o angustia. Esto fue lo que llevó a Reich a tomar un rol terapéutico mucho más
activo y a exponerse para enfrentarse así con la ingenuidad del paciente.
Reich presentó estos hallazgos en la reunión del seminario, resumiéndolos en cuatro tipos de
pacientes: a) aquellos que se lo creen todo y tienden a idealizar excesivamente al terapeuta;
b) los que se conservan calmados y aparentemente sin ninguna emoción, incluso en
situaciones de tensión; c) los pacientes «correctos» y educados con un excesivo respeto por la
formalidad de las relaciones, en los cuales su compulsión y odio se han convertido en «cortesía
a toda costa»; y, d) por último, aquellos que bajo la máscara de una sonrisa, que sugiere que
nada importante está pasando en ellos, esconden el verdadero conflicto: su neurosis narcisista.
A finales de 1926, Reich, aprovechando la reunión que tiene lugar todos los miércoles en la
casa de Freud, habla por primera vez de la técnica «caractero-analítica», pero éste le sugiere
que interprete el material inconsciente a medida que va surgiendo y no espere al análisis
caracterial. Por supuesto -añadió Freud- uno debe analizar e interpretar las fantasías
incestuosas tan pronto como aparezcan.
A lo largo de los tres años siguientes, Reich continúa trabajando en la policlínica -que por
cierto era gratuita y tiene la ocasión de estudiar a algunos pacientes que no eran buenos
candidatos al análisis, entre otras razones porque mostraban una conducta antisocial: la
mayoría de ellos eran psicópatas. Esto le llevó a plantearse la cuestión de que las personas
que cabalgan entre la neurosis y la psicosis, es decir, los «casos borderline» (la palabra es
original de Reich), próximos a la locura y a la despersonalización, no todas ellas entraban de
lleno dentro del concepto freudiano de represión por el super-yo, («inconsciente» no significa
necesariamente «reprimido»), por lo que llega a establecer una línea divisoria entre las
neurosis compulsivas y el carácter impulsivo. En las primeras existiría un super-yo severo,
incrustado dentro del propio yo, que es su subordinado, todo ello teñido de una fuerte represión. Los impulsos sádicos, junto con los sentimientos de culpa, le otorgan a este carácter
superconsciente, un enjambre de ideologías ascéticas. Contrariamente, en el carácter
impulsivo, escrupuloso, el yo permanece ambivalente y, aunque aparezcan impulsos sádicos,
éstos no van acompañados de sentimientos de culpa.
En el X congreso psicoanalítico de Innsbruck introduce el concepto de «armadura
muscular» en un trabajo sobre «La técnica del análisis del carácter», en el que habla de la
dificultad de atravesar la barrera narcisista: las resistencias caracteriológicas. «Además de los
sueños, asociaciones, actos fallidos y otras comunicaciones de los pacientes, merece especial
atención su actitud, esto es, la numera en que relatan sus sueños, cometen actos fallidos y
producen sus asociaciones... » Las resistencias caracteriológicas se expresarían, no en el
material, lo que el paciente dice o hace, sino en el aspecto formal del comportamiento: cómo
habla, censura o distorsiona. «En el análisis del carácter nos preguntamos por qué el paciente
engaña, habla de manera confusa, por qué sus afectos están bloqueados, etc.; tratamos de
despertar el interés del paciente en sus rasgos de carácter a fin de poder, con su ayuda,
explorar analíticamente su origen y significado».
Según Reich, el análisis de las resistencias debe anteponerse al análisis de las experiencias
infantiles o, en todo caso, superponerse, pero no al revés: «la educación para el análisis por el
análisis», es decir, su significado actual.
En 1929, Reich empieza a mirar las estructuras de carácter a través de un nuevo prisma:
aquellas que se formarían por la represión de los impulsos naturales y que darían lugar al
carácter neurótico y otras que se basarían en la plena auto-expresión de los impulsos
sexuales: el carácter genital, que correspondería al antiguo concepto de «potencia orgásmica».
Y es en esta época precisamente cuando publica su famoso artículo «El carácter genital y el
carácter neurótico» (Der genitale und der neurotische Charakter), en el cual los nuevos
conceptos psicoanalíticos reichianos van tomando una dimensión y crítica social. «El carácter
-afirma Reich- es en esencia un mecanismo de protección narcisista... se forma bajo la
influencia del amenazante mundo exterior y de los impulsos instintivos que luchan por su
expresión (...). El yo, parte de la personalidad expuesta al mundo exterior, es el lugar de la
formación del carácter; es una almohadilla en el conflicto entre el ello y el mundo exterior».
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