Wilhelm Reich Carlos Frigola & Gerard Ponthieu (1979).pdf

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puede, pues, afirmar que la estasis libidinal es la fuente individual demostrable de la agresividad
destructora y que el sadismo le debe la existencia.
Reich, consciente cada vez más de las implicaciones socio-políticas de sus teorías, resume el
artículo afirmando que tanto la angustia producida por el trauma natal (con sus componentes
titánico -esfuerzo que hace el feto por salir-, sadomasoquista-sexual -movimientos orgásticos
de la madre y el feto durante el parto- y finalmente escatológico); la angustia de la agresión
reprimida en las personas impulsivas que tienden a frenar sus impulsos sádico-destructivos, o
bien la ocasionada por la nostalgia del útero materno, siempre se hallan influidas por la
situación sexo-económica de la libido; en otras palabras, la estasis libidinal sólo tiene una
resolución: el orgasmo.
El masoquismo primario, el instinto complementario del sadismo tal como señalaba Freud en
su libro Mas allá del principio del placer, de naturaleza esencialmente biológica e insuperable,
que conduce inevitablemente a la autodestrucción tanto individual como social, no puede
sentar bien a una personalidad vitalista y libertaria como la de Reich. Aquí empieza el
verdadero conflicto con Freud. La meta de toda vida es la muerte, y con igual fundamento: lo
inanimado era antes que lo animado, jamás sentó bien al Hombre-Reich.
La función del orgasmo
La teoría del orgasmo, según la cual éste es el factor sexo-económico más importante de
toda neurosis, había sido presentada en el congreso de Salzburgo y recibida con bastante
entusiasmo, principalmente por Karl Abraham. Sin embargo, aunque entrara bien dentro del
mundo psicoanalítico, el entusiasmo fue decreciendo paulatinamente debido a que los analistas
se alejaban, por varias razones, de la teoría de la libido centrada en el concepto de la energía
psíquica hacia las nuevas teorías sobre estructura psíquica dentro de la psicología del yo. Por
otra parte, durante estos años (1925-1926), Freud, que se hallaba envuelto en una nueva
revisión de sus ideas, llega a una sugerente hipótesis sobre el origen de la ansiedad, sin que
contradiga sus últimas investigaciones, en su libro Inhibición, Síntoma y Angustia, que sale
publicado en el otoño de 1926, precisamente cuando las pruebas para Die Funktion des
Orgasmus, están ya preparadas para la imprenta. Freud señala que la ansiedad, ocasionada
por la represión, ya no puede ser explicada desde un punto de vista económico, y abandona
completamente su teoría sobre la transformación directa de la libido en angustia intentando
explicarla por el mecanismo de la frustración mediante los nuevos conceptos del ello y el
super-yo. Aunque Freud nunca rechazó abiertamente la teoría reichiana cuando recibió el
manuscrito, el 6 de mayo de 1926, mantuvo hacia Reich una actitud muy fría. Esta situación
fue muy ambivalente; por una parte, Freud escribe a Reich al final de aquel mismo año
diciéndole que «encuentra el libro de gran valor, vivo en observación y pensamiento»,
mientras que al hacerlo a Lou Andreas Salomé en una carta posterior añade: Tenemos aquí un
doctor Reich, un bravo pero joven e impetuoso caballero de batallas, que actualmente
considera al orgasmo genital el contra-veneno de todas las neurosis.
La teoría del orgasmo consiguió dividir a los psicoanalistas; los más jóvenes la reconocieron
como una innovación de fundamental importancia, porque daba a la teoría freudiana de las
neurosis un significado fisiológico y psicológico, considerando al trabajo de Reich de gran valor,
situándolo después de la teoría del yo y el ello de Freud. Sin embargo, varios eminentes
psicoanalistas, entre ellos Schilder, Kardiner, Federn, Number y Blun se opusieron
formalmente, fruto en algunos casos de la incomprensión o la envidia. A pesar de todo ello,
tanto la teoría del orgasmo como la del «análisis del carácter» fueron reconocidas
públicamente por Ana Freud como unas de las mayores contribuciones al movimiento
psicoanalítico.
En el prefacio del libro Die Funktion des Orgasmus, escrito en octubre de 1926, Reich
concluye: «Numerosos años de estudio continuo de las causas, manifestaciones y efectos de la
estasis libidinal somática me han llevado a la convicción de que la teoría freudiana de las
neurosis actuales, que resiste ya numerosas objeciones desde el punto de vista analítico es...
una pieza indispensable de la psicopatología y de la teoría terapéutica del análisis». El libro,
esencialmente clínico, se basa en una estadística sobre 338 casos que han sido tratados en el
dispensario psicoanalítico de Viena durante un año, desde noviembre de 1923 a noviembre de
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