Wilhelm Reich Carlos Frigola & Gerard Ponthieu (1979).pdf


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«neuróticos» tenían una vida sexual «muy» normal (todavía de actualidad, sobre todo dentro
de los partidarios del falo y de los nuevos desórdenes amorosos). Un hombre que fornicaba
era, sin lugar a dudas, un hombre «potente». Reich, y aquí está la actualidad -hoy diremos
«transversalidad- no se contentó con las simples banalidades, de la pequeña burguesía con
aquello de «hoy me he acostado con fulana o fulano», sino que se interesó por los detalles de
las fantasías que acompañaban al acto sexual, escuchando sobre todo las descripciones de las
sensaciones corporales. A un buen psicoanalista le concernían sólo los acontecimientos
pasados o las memorias infantiles, y no los fantasmas. Aquello le permitió encontrarse cara a
cara con los estereotipos sexuales de la cultura vienesa, con sus cargas correspondientes de
«masculinidad» y «feminidad» enlatadas (conquistas sexuales, ausencia absoluta de
sentimientos, aceptación pasiva, máscaras de ansiedad, falta de placer, etcétera).

La primacía de los genitales
Reich fue el que por primera vez formuló la importancia de la genitalidad, que el
restablecimiento de una vida sexual genital activa era el factor diferencial entre las personas
que han superado los síntomas neuróticos y los que no los han superado. Rompe por primera
vez el tabú de la masturbación y denuncia la posición represiva. Fue algo muy valiente, en
aquellos años, defender, delante de los consagrados, el derecho que tienen, no sólo los niños,
sino también los adultos a masturbarse. La masturbación era un fenómeno natural y sano y no
una aberración que causa neurastenia y enfermedades nerviosas, tal como la medicina y la
psiquiatría oficial enseñaban. En noviembre de 1923 decide presentar un importante ensayo
sobre la «Genitalidad desde el punto, de vista del pronóstico y la terapéutica psicoanalíticas
(Uber Genitalität vom Standpunkt der psychoanalytischen Prognose und Therapie) en el que
comprueba que «de mis veintiocho casos masculinos y catorce femeninos de neurosis, no he
encontrado ninguno que no haya dado pruebas de impotencia o de frigidez, en particular bajo
la forma de abstinencia». Reich analiza el efecto terapéutico de la libido genital, a pesar de un
desarrollo imperfecto del análisis, ya que en este proceso psico-biológico «el analista no puede
quitar ni añadir nada».
Al permanecer reprimida, la libido es demasiado fuerte, o el curso del análisis aporta por ejemplo
una solución de las posiciones anales antes de la de las genitales; entonces es poco verosímil que
un análisis incompleto elimine los síntomas, dado que únicamente la libido genital se alivia por
alguna tolerancia de parte de la realidad reprimente. En tales casos, resulta de ello la persistencia
bien conocida de uno o de varios síntomas, pese a su explicación. De la vía que toma el análisis
es la que depende entonces el resultado... Nos encontramos en el análisis ante la tarea de hacer
jugar las fuerzas pulsionales plásticas, no reprimidas, contra las que están reprimidas o fijadas
(Freud). Podemos además considerar cómo la libido genital liberada de la represión se pone al
servicio de la tendencia a la curación, cómo otras fuerzas pulsionales fijadas en las luchas de la
transferencia o de los conflictos recientes se vuelven más flexibles, más capaces de adaptación y,
o bien se subordinan a la corriente genital normal, o bien llegan a la sublimación de alguna
manera. La condición de esta solución feliz es cierta cantidad de actividad cuyo carácter distintivo
es la erótica genital.

Reich había estudiado algunas formas de onanismo dominadas por fantasmas pregenitales y
había llegado a la conclusión que para juzgar a la genitalidad, más que las quejas neuróticas
del paciente, había que partir de las fantasías, en el sentido que los actos equivalentes a la
masturbación (Ferenci) podían probar una genitalidad más fuerte (aunque reprimida) que el
hecho de haberse masturbado durante largo tiempo pero con fantasías pregenitales. En el
trabajo «Sobre la especificidad de las formas onanísticas» (Über Spezifität der onanieformen)
que trata de la función pregenital en el onanismo, cree que es posible un «proceso inverso al
de la genitalización de zonas no-genitales (Ferenci), a saber la ocupación del aparato genital
por la libido de procedencia no genital... (cf. Sadner); el pene del homosexual en función del
pecho (Abraham); la invasión del pene por la libido uretral en la eyaculación precoz (Federn);
pene y sadismo y la teoría genital de Ferenci...; en los comienzos del análisis puede ilusionar
una primacía genital». Mirando de cerca la economía libidinal, Reich encuentra que la
genitalidad tiene un núcleo psíquico propio que puede tomar diversas rutas: quedar estancada
por completo; fijarse «en la organización genital-narcisista» en la etapa genital del complejo
de Edipo; desplazarse, «genitalización histérica de las zonas erógenas»; reprimirse hacia
posiciones sádico-anales u obsesivas; fijarse parcialmente en estadios pregenitales, o
finalmente, que la libido no alcance el período genital, en cuyo caso no existirá una fuerza

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