Wilhelm Reich Carlos Frigola & Gerard Ponthieu (1979).pdf

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humano normal. Tenía ojos penetrantes e inteligentes, pero no intentaba con ellos magnetizar la
mirada del interlocutor, con pose profética. Eran ojos rectos y honestos que miraban al mundo...
Tenía un modo de hablar fácil, preciso y vivo. Movía sus manos con naturalidad. Todo cuanto
decía o hacía tenía un tinte señorial de ironía. Yo había entrado en su casa en un estado de
nerviosismo, y salí lleno de un sentimiento de placer y de amistad. Fue el punto de partida de
catorce años de trabajo en el psicoanálisis y para el psicoanálisis.
Teoría y práctica psicoanalíticas
No todo el mundo conoce o admite abiertamente que la teoría psicoanalítica surgió como una
respuesta clínica a los múltiples problemas psiquiátricos que presentaban las pacientes
histéricas. Los síntomas histriónicos desaparecían si los recuerdos infantiles podían ser
«revividos» emocionalmente en las sesiones. En 1895 Freud y Breuer habían publicado
Estudios sobre la histeria. Atraído por las ideas de Brücke, Helmholtz y Johanes Müller, Freud
usaba el término cantidad de excitación para describir la energía de las emociones y los
síntomas en sus pacientes, llegando a la conclusión de que esta excitación es algo capaz de
ser aumentado, disminuido, desplazado o descargado.
En el análisis de los síntomas histéricos aparece «revelado» el sustrato sexual de las
excitaciones. «El resultado principal de esta consecuente persecución del análisis consiste en
descubrirnos que en todo caso, y cualquiera que sea el síntoma que tomemos como punto de
partida, llegamos indefectiblemente al terreno de la vida sexual». La neurosis de ansiedad,
contrariamente a los síntomas histéricos (psiconeurosis), originados por la deflexión de la
excitación, debido a disturbios de la vida sexual infantil, aparece como el resultado de la
frustración de la excitación de la vida sexual cotidiana, tal como el coitus interruptus o la abstinencia. Sin embargo, el problema principal que concernía a la relación entre la tensión sexual y
la experiencia del placer se hallaba, tal como había señalado Freud en 1905, en Tres ensayos
sobre teoría sexual, en completa oscuridad:
El resultado, poco satisfactorio, de estas investigaciones sobre las perturbaciones de la vida
sexual se debe a nuestra ignorancia de los procesos biológicos, que constituyen la esencia de la
sexualidad, no siéndonos posible construir con los escasos datos que poseemos una teoría capaz
de explicar suficientemente los caracteres, tanto normales como patológicos, de la actividad
sexual.
Reich publicó sus primeros escritos en la Revista de sexología (Zeitschrift für
Sexualwisnschaft), dirigida por Magnus Hirschfeld, cuando ya era miembro activo de la
Sociedad Vienesa de Psicoanálisis, donde ya manifiesta sus ideas directrices que
posteriormente se desarrollarán a lo largo de su obra. En «Una teoría energética del impulso»
(Zur Triebenergetik») empieza a reconocer que la esencia del proceso de la excitación sexual
nos «llevaría inevitablemente hacia las profundidades de la realidad biológica». Apoyándose en
el material clínico de algunos pacientes, observa las sensaciones placenteras y la actividad
motora (dos maneras de ver el mismo proceso de excitación) que más tarde le llevarían al
concepto psicosomático de identidad y antítesis.
La excitación procedente de las zonas erógenas de la totalidad del organismo, alcanza su punto
culminante en la concentración de los genitales y se extingue otra vez hacia su punto de partida.
Son como las olas que golpean la superficie de las rocas en la orilla del mar, que las empuja otra
vez esparciéndolas sobre otras áreas. Es comprensible que en el coitus interruptus, la prevención
de las olas de excitación en las zonas erógenas deba producir tensiones displacenteras que
conducirán finalmente a los síntomas neurasténicos y a las neurosis de ansiedad.
La importancia que Reich atribuyó a la sexualidad en la psicogénesis de las neurosis le
conducirá, apoyándose en su experiencia en el recién creado dispensario psicoanalítico de
Viena en el que vio a cientos de pacientes, al concepto de potencia orgásmica. Aparece el
esbozo en un artículo importante sobre «El coito y los dos sexos» («Der Koitus und die
Geschlechter»).
El tema de controversia dentro de la Sociedad psicoanalítica era la noción poco clara de
sexualidad «normal», no patológica. Era evidente, y las historias clínicas lo demostraban, que
un hombre que sufría de impotencia o una mujer de frigidez, su sexualidad estaba, diríamos,
perturbada; sin embargo, muchos psicoanalistas eran de la opinión de que algunos
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