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Volumen 2,
Nº
14.
Ambiente
Siglo
XXI
Página 11
ECOLOGÍA Y TURISMO
¿Es compatible la conservación de la integridad del entorno ambiental
con los criterios empresariales que rigen el turismo?
Como ya es de
público
conociLicenciada en
miento, el turismo
Turismo
se ha convertido
las
últimas
Catalina Mazzaro en
décadas en uno de
los sectores de mayor crecimiento a
nivel mundial, situación que lo caracteriza como una de las industrias más
importantes para el desarrollo económico. Las constantes estadísticas y
cifras publicadas por la OMT y diferentes organismos permiten suponer que,
en un futuro inmediato, las perspectivas para el desarrollo del sector son
alentadoras (el turismo representa un
destacado % en el PBI de muchísimos
países a nivel mundial), a pesar de la
fuerte crisis que está atravesando nuestro país en
particular, lo cual merece un capítulo aparte que no
es el que nos ocupa en esta edición.
Sin embargo, los beneficios económicos generados
por la industria turística no han servido como detonador del desarrollo de las comunidades en el entorno de los polos turísticos. Esta problemática se debe, básicamente, a una falta de planificación, ya
que no ha existido una política integral de turismo,
lo que ha permitido la coexistencia de distintas realidades
en un mismo modelo de desarrollo. Es decir, a pesar de que
la industria turística genera
grandes beneficios económicos, no se han logrado alternativas económico-sociales en
las regiones turísticas, sino
más bien se han creado problemas ambientales y sociales,
como ser la contaminación y
destrucción del medio ambiente y la pérdida de la identidad
cultural, entre otros, propiciados por el crecimiento
desordenado alrededor de los centros turísticos.
El turismo de masas generó una oferta de servicios
destinados a satisfacer las necesidades de diversión
del viajero, promoviendo un sistema muy
“eficiente” (desde el punto de vista económico) que
se encargó de proporcionar alojamiento, souvenir,
comida rápida, transporte, excursiones, etc; el cual,
además de cumplir con las demandas de los viajeros, propició la creación de atractivos culturales
(muchas veces de dudoso origen) y el desarrollo desordenado de espacios turísticos, sin tener en cuenta
los costos irreversibles que dicho crecimiento implicaba.
Esta relación entre lo que el turista quiere y lo que
el operador piensa que el turista quiere, ha producido cambios en las comunidades receptoras del turismo, tanto a nivel social, económico como a nivel
ambiental. En mi opinión, el turismo masivo contribuye al deterioro de estas áreas
(no solo de los espacios protegidos, sino también de los destinos en general), ya que muchísimas veces la capacidad de
carga es superada, y por diversos motivos, entre ellos
“económicos”, no se toman medidas para limitar la cantidad
de visitantes, y algunas veces
se llegan a convertir en una
especie
de
“plaga”.
Sin embargo, como profesional
de la actividad turística, considero que tenemos una gran responsabilidad y debemos contribuir a que el “Turismo sustentable y respetuoso con el medio ambiente” no quede solo como
una frase, sino que se lleve a la práctica con mayor
é
n
f
a
s
i
s
.
Es fundamental en estos casos lograr una mayor
conciencia ecológica tanto entre visitantes y profesionales para que el turismo y la conservación vayan de la mano, y no sean dos términos eternamente antagónicos.
“Construyamos juntos una
nueva cultura del ambiente”
