Revista Ambiente Siglo XXI. N° 13.Mayo 2008.pdf


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Volumen 1,



13.

Ambiente

Siglo

XXI

Página

Centros de origen y biodiversidad.
A lo largo del proceso de domesticación por los primeros agricultores, diversas especies han podido ser
adaptadas al ambiente agrícola (han sido domesticadas). Fue a principios del siglo pasado (1916) que
el botánico y genetista ruso Nikolai Vavilov se percató que la diversidad de cultivares de estas especies
agrícolas no se encontraba distribuida en forma uniforme a lo largo del planeta, pero si confinada a
centros de diversidad que fueron posteriormente denominados como centros Vavilov en su homenaje.
De hecho, esta diversidad se encuentra concentrada en las zonas tropicales y subtropicales de Asia,
África y América Latina. Esta diversidad local se debe en parte a que estos sitios son los centros evolutivos y originarios de estas especies, y a partir de los cuales los primeros agricultores locales domesticaron una gran diversidad de cultivares. De esta manera, en estos sitios se encuentran un gran número de cultivares de las especies domesticadas y además de especies silvestres emparentadas. Una característica importante de estas regiones es que presentan variadas topografías, tipos de suelo y climas y, más importante aún, tienden a estar rodeados de cadenas de montañas que constituyen formidables barreras geográficas. De esta forma, los centro Vavilov (o centros de orígen) representan un importante reservorio de biodiversidad de especies y de genes que permiten la adaptación a distintas
condiciones ambiéntales y que pueden ser explotado en forma sostenible para mejorar los cultivos de
los que depende la alimentación mundial.
Agricultura moderna y erosión genética.
La agricultura moderna ha impuesto una fuerte presión selectiva de ecotipos (subespecies, variedades,
razas) en la búsqueda de aquellos más productivos. De esta manera, a nivel mundial y a nivel local se
ha reducido el número de cultivares empleados para la producción alimentaria. Este fenómeno viene
observándose también en los centros de origen. La consecuencia directa de lo anteriormente mencionado es que, al reemplazar variedades locales por variedades o especies exóticas de alto rendimiento,
el desuso hace que se pierdan dichos cultivares. Este fenómeno representa uno de los principales
componentes de lo conocido como la erosión genética, que es la pérdida de variabilidad genética (alelos
o genes), así como de una forma más amplia, a la perdida de variedades o especies.
Se estima que a lo largo del siglo XX se ha perdido en el mundo alrededor del 75% de la diversidad
genética de las especies cultivadas. En la India en 1960 había aproximadamente 50 mil variedades de
arroz, en 1990 había 17mil variedades; pero hoy la mayoría de los agricultores sólo utilizan unas pocas docenas. De las variedades locales de maíz que se conocían en México en 1930, sólo queda actualmente 20 por ciento. En Corea del Sur de 57 cultivos, de los que se conocían más de 5 mil variedades
distintas, entre 1985 a 1993, desapareció 82% de las variedades. Otro triste ejemplo de ello es la reducción de las variedades de trigo cultivadas en China de 10.000 a 1.000 en menos de 50 años.

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