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intérpretes de la Biblia coinciden en afirmar que los tipos femeninos que aparecen, sobre
todo, en el Viejo Testamento no son ningún ejemplo de heroicidad: la mayoría de las
mujeres bíblicas son mujeres anónimas - "madres de...", "hijas de..."-. Las esposas de los
patriarcas suelen ser mentirosas y una, además, cleptómana, lo que demuestra que las
virtudes cardinales raramente se encuentran en las clases oprimidas. En la Biblia no se
habla de las mujeres en calidad de seres humanos, sino de bienes. De nada sirve la
revolución moral de Jesús si no alcanza a las mujeres; mientras se enseñe el
sometimiento sólo hallaremos caos en el mundo de la moral. Tanto en el Nuevo como en
el Viejo Testamento, afirman las sufragistas, no se aprecia ninguna estima por el sexo
femenino. De hecho, en el Nuevo Testamento la situación de inferioridad de las mujeres
está expuesta más claramente por los apóstoles que por los profetas y los patriarcas. Se
debe poner en cuestión, por lo tanto, el precepto de obediencia a unos mandatos
religiosos estrictamente masculinos que colocan al sexo femenino en desventaja en todas
las situaciones de la vida.
Las autoras de La Biblia de la mujer, en consonancia con la psicología pragmatista
americana de W. James, abogan por un tipo de creencia que conduzca a la acción. El
objetivo de la creencia religiosa ha de ser el de ensalzar la voluntad y la responsabilidad
de los individuos y no su negación. El Pragmatismo, o la idea de que las creencias
siempre se manifiestan en alguna conducta más o menos exitosa, es una de las claves
para interpretar la Biblia. Creencia y acción aplicadas a pasajes o parábolas de la Biblia
cambian la interpretación tradicional y estereotipada por una imagen más viva y
comprometida con la realidad. Es el caso de la parábola de "las diez vírgenes" en Mateo
XXV. Canónicamente se ha asimilado esta parábola al juicio final, donde las vírgenes
necias son los pecadores y las vírgenes sabias, los santos. Esta interpretación, según
Elizabeth Cady, resulta bastante forzada porque en realidad hace referencia a cómo
deben vivir las mujeres sus creencias. Las vírgenes sabias son aquellas mujeres que no
desprecian sus talentos, capacidades y facultades, sino que los cultivan con éxito
pisándole los talones al varón en todos los terrenos del pensamiento. Las vírgenes necias
son las mujeres sin vida propia, que descuidan sus talentos y capacidades para ponerse
al servicio de otro, quedándose, pues, en la soledad de la ignorancia. Sin embargo, el
gran cortejo hacia el templo del conocimiento iniciado por las vírgenes sabías debía de
enfrentarse con la maldición bíblica a Eva por haber pretendido ésta, precisamente, el
conocimiento.
"Hacia tu marido irá tu deseo, y él te dominará"
El Génesis se ha convertido para la interpretación masculina y misógina en la sustancia
de la Biblia entera. En este libro quedan descritas para la tradición y la costumbre de toda
la historia del cristianismo la naturaleza del varón y la mujer. Los varones han sobado con
delectación y expuesto con voz tronante ciertos versículos del Libro para mostrar la
posición de subordinación de todo el universo femenino, desde las hembras de las
especies animales hasta las hembras de la especie humana. En vez de basarse en las
verdades bíblicas, los varones han hojeado las páginas de los textos sacros para buscar
ejemplos en los que apoyar el error y los abusos existentes en la sociedad. El Génesis, si
bien mito de creación, fue tomado literalmente como expresión de la Ley natural que rige
el universo. El valor permanente de Dios y su creación se halla muy por encima de los
derechos naturales de los individuos. El reconocimiento de la individualidad no puede
poner en quiebra este orden del mundo. En el siglo XIX se llegó a una gloriosa síntesis: el
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