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ambición. No se deja tentar por lo que pretendidamente gusta a las mujeres (joyas,
vestidos, lujos.), sino por la promesa del conocimiento.
"DECIDIMOS: Que es deber de las mujeres de este país asegurarse el sagrado
derecho al voto."
Las feministas, así pues, orientaron sus vindicaciones hacia la legislación secular que
ordenaba la fusión del hombre y la mujer en "un sólo ser" que, por supuesto, era el del
varón. Muy poco después, en 1860, una ley en el Estado de Nueva York daba a las
mujeres el derecho a cobrar sus propias rentas, heredar las propiedades del marido y
entablar acciones judiciales. Sin embargo, y a las alturas de los sesenta, aún no se puede
hablar de un feminismo organizado en América. Este se consolidaría a partir de otra
constatación dolorosa: la experiencia de la guerra y las esperanzas que suscitó. Las
feministas apoyaron de modo activo la Unión. Pero su recompensa fue que en 1866, el
partido Republicano, con el cual se habían identificado, al presentar la Catorce Enmienda
a la Constitución negaba explícitamente el voto a las mujeres e insistía en conceder el
derecho al voto a los esclavos varones liberados. Ni los republicanos accedieron a las
demandas de las sufragistas, ni el movimiento antiesclavista las quiso apoyar en sus
vindicaciones, ya que temía poner en peligro la enmienda.
Stanton y Susan B. Anthony llegaron al convencimiento de que la lucha por los derechos
de la mujer dependía de las mujeres solas y de su capacidad para asociarse. El objetivo
era conseguir el mismo rango de importancia política que las asociaciones masculinas
tenían en los Estados Unidos. Como Tocqueville había puesto de manifiesto, "los
partidarios de una misma opinión pueden reunirse en colegios electorales y nombrar
mandatarios que les representen en una asamblea central". Una asociación que contara
con suficientes partidarios comprometidos y que consiguiera focos de acción en puntos
importantes del país tenía el poder no de hacer una ley, pero sí el de atacar la existente y
formular de antemano la que debía existir. El Objetivo de Stanton y Anthony era lograr tal
capacidad de interferencia.
En 1868 ellas y sus seguidoras fundaron la "Asociación Nacional pro sufragio de la mujer"
(National Woman Suffrage Association NWSA). Para conseguir sus vindicaciones se
centraron en la petición de voto: sólo la participación de las mujeres en la vida política
podía asegurar una total igualdad con el varón. Estaban abiertas a todo problema social y
laboral que pudiese afectar a la vida de las mujeres y en este sentido eran totalmente
receptivas a los problemas de las mujeres obreras. Susan Anthony tenía como objetivo
prioritario el cambio de mentalidad de las mujeres y atajar los abusos en la explotación
económica de las mujeres. Estaba segura de que por medio del voto se podría controlar
las condiciones de las mujeres en todos los aspectos de la vida: " Con frecuencia se dice
que "es el capital, no el voto, lo que regula el trabajo". De acuerdo con que el capital
controla el trabajo de la mujer, pero no hay nadie que admita, ni por un momento, que el
capital domina absolutamente el trabajo y los salarios de los hombres libres y
emancipados de esta república. Y es a fin de elevar a millones de obreras a una posición
con igual poder sobre su situación laboral que la que tienen los hombres, por lo que se las
debería emancipar".
Los planteamientos de Stanton y Anthony, anticlericales, individualistas e interclasistas
resultaron excesivos para otras feministas. Lucy Stone lideró una escisión en el año 1869.
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