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EN ESTOS TIEMPOS DE LA TIERRA Noviembre de 2015 PDF .pdf



Nombre del archivo original: EN ESTOS TIEMPOS DE LA TIERRA Noviembre de 2015 PDF.pdf
Título: 01 - 2015
Autor: PC

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“EN ESTOS TIEMPOS DE LA TIERRA”
Noviembre de 2015

Índice
Teresa de Lisieux [pag.2]
El Comendador de Los Ancianos [pag.36]
Hermano K [pag.73]
Anaël Arcángel [pag.87]
Un Amigo [pag.99]
No Eyes [pag.112]
Ram [pag.126]
María [pag.136]
Eriane [pag.151]
Erelim [pag.164]
Hermano K [pag.174]

1

TERESA de LISIEUX

Soy Teresa de Lisieux. Hermanas y hermanos de la Tierra, en esta Tierra,
permitid primero que os inunde con la gracia del Amor. Durante mi estancia en
esta Tierra, a una temprana edad, dije que ocuparía mi cielo en hacer el bien en
la Tierra; muchísimos humanos en esta Tierra pudieron comprobar mi Presencia
y mi ayuda. Hoy, en estos tiempos de la Tierra a los que entrasteis de lleno,
estaré más que nunca presente en vosotros y a vuestro lado a fin de justamente
ayudaros en estos tiempos de la Tierra.
Mi ayuda no está condicionada con nada que no sea vuestra Infancia y vuestra
humildad. Tan pronto como os dirijáis a mí, estéis donde estéis y seáis quienes
seáis, tan pronto como vuestra solicitud se encamine por la Vía de la Infancia,
por la Vía de la Pequeñez, responderé. Entonces lo anuncio solemnemente
porque éste es mi rol ahora, en estos tiempos de la Tierra, un rol que consiste
simplemente en ayudaros a reencontrar el camino de vuestro ser, el camino del
Cristo, el camino del Amor. Y – como tuve la oportunidad de decíroslo en
muchas ocasiones – solamente la humildad del niño, de aquél que tiene la fe más
firme y la confianza más firme en el Amor puede encontrarme y puede pedirme
lo necesario para transitar estos tiempos.

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Debido a mi ubicación en el seno de las Estrellas de María soy aquélla que más
puede ayudaros para ahondar más aún en la verdad del Amor y no quedar
afectados por estos tiempos de la Tierra porque - como lo veis en todas partes
alrededor vuestro, ya sea en el país donde estáis como en los demás países – lo
que aparece es el fin de un modo de funcionar donde el conjunto de las pasiones
que todavía existen en algunos hermanos y hermanas se agudizan, donde las
religiones también, las que condicionaron esta Tierra, se exacerban unas contra
otras. Es el tiempo, como sabéis, del Apocalipsis, de la Revelación. En estos
tiempos de la Tierra que vivís estamos más que nunca, mis hermanas Estrellas y
también los Ancianos, los Arcángeles y todas las formas de vida hasta ahora
invisibles, muy cerca de vosotros.
Entonces, por supuesto, son dos las maneras de ver las cosas. Ya sea que veáis
tan sólo lo que pasa por la pantalla de vuestra vida, es decir confusión y
desorganización, ya sea que aceptáis adentraros más y más en lo que sois para
encontrar el Amor, la consolación y también la Verdad. Entonces sean cuales
sean las circunstancias de vuestras vidas, sean cuales sean las circunstancias de
vuestro país o del lugar donde estáis, todo eso no es sino la puesta en
conformidad de la vida tal como está de momento en esta Tierra con la voluntad
de la Fuente y, sobre todo, con el estado crístico.
No estoy aquí para hablaros de todo lo que ha sido tratado acerca del cuerpo de
Êtreté, acerca de la Ascensión, sino que estoy muy cerca de vosotros para
ayudaros a reconectar aquella Infancia, a reencontrar aquella espontaneidad en la
confusión de este mundo volcándoos hacia vuestro ser verdadero, no para
apartaros de la ilusión de este mundo sino para daros a comprender y a
experimentar que el mayor recurso se encuentra en vuestro corazón y en la
Eternidad pues en adelante nada de lo efímero podrá permitiros aferraros a lo
que sea. Este mundo – en estos tiempos de la Tierra – se torna incierto,
inestable, cada día más inestable y curiosamente – quizás lo experimentéis ya –
cuanto más inestable se pone el mundo exterior, mucho más firme se pone
vuestro estado interior, hasta el punto de preguntaros a veces cómo hacéis para
permanecer en calma pese a las circunstancias de este mundo.
Todo se revela. La verdad de la Eternidad, la verdad del Cristo aflora ahora más
y más en la conciencia colectiva de la humanidad y eso, por supuesto, no es
aceptado del mismo modo según lo que ha sido llamado vuestro punto de vista,
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según vuestros lazos, vuestros apegos, vuestros intereses en el seno de vuestra
vida pero todos, en un grado u otro, podéis sentir la diferencia a veces sensible
entre lo que sucede en la pantalla colectiva del mundo y lo que sucede en el
silencio de vuestro ser interno.
El Comendador de los Ancianos os habló largamente del miedo o del Amor. Eso
va a convertirse en verdad y lo es ya en diversos lugares de esta Tierra, ya no
sólo a nivel individual, ya no sólo a nivel de ciertos grupos, sino a escala de
naciones enteras, de continentes enteros.
Cada parte de este mundo, cada pueblo de la Tierra vive también de manera
colectiva este Careo donde las creencias se encuentran confrontadas con la
realidad de la ilusión de este mundo. Bien lo veis alrededor vuestro y dentro
vuestro también a ratos. Algunos humanos en la Tierra, actualmente, se han
apartado de manera aparentemente definitiva de la Eternidad, de la Belleza, del
Amor y de la Infancia, mientras otros se adentran más y más en aquella
confianza inajenable y eterna de la verdad del Amor, de la verdad de la
Eternidad.
Obviamente eso puede a ratos ser duro y difícil llevándoos a pasar de un
extremo a otro. No lo veáis como un castigo por parte de la Luz sino más bien
como la revelación de quienes sois o de vuestra resistencia ante quienes sois.
Quienes edificaron su vida sobre las creencias y nada más, quienes edificaron su
vida sobre la codicia y nada más, sobre los placeres inmediatos, sobre la
satisfacción de los sentidos, están confrontados algunos de ellos a la realización
de esos deseos en el seno de lo efímero y otros están privados de la realización
de sus placeres o de sus deseos efímeros de este mundo.
Otros, por último, descubren territorios sin explorar donde la paz, el gozo, la
beatitud se manifiestan sean cuales sean las circunstancias de la confusión de
este mundo, incluso de vuestra vida. Todo eso tiene un solo propósito que es
preparar la última Gracia de María a fin de que – para muchos de vosotros que
no hayáis despertado todavía ante la Verdad – se produzca un choque saludable
llevándoos a relativizar lo de este mundo en relación con el cielo. Se trata de un
período de actualización del estatuto de la Tierra en su mecanismo que llamáis
“ascensional”.

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Cada cual se encuentra frente a ciertas situaciones exteriores pero - sean cuales
sean estas situaciones exteriores - ellas solamente están ahí para recordaros que
la solución está dentro vuestro a partir del momento en que reconectáis con la
humildad y la simplicidad, a partir del momento en que aceptáis no ser más que
polvo pasajero en esta Tierra, a partir del momento en que la Eternidad se
convierte en la finalidad de vuestra vida. Y aquella finalidad no está lejos ya que
está dentro vuestro.
No se trata pues de fe ciega sino más bien de una fe nueva, derivada de la
experimentación de ciertos estados contrarios dentro vuestro, con lo que se
explican las palabras del Comendador diciendo que – frente a cada situación –
solamente son dos las opciones: el miedo o el Amor. El camino del miedo os
conducirá siempre a manifestar vuestra posición en este mundo llevándoos a
perder de vista – como ocurre con muchos hermanos y hermanas – la esperanza,
la Eternidad, la Unidad.
Salta a la vista, sea cual sea el país donde estáis, que hay dos humanidades: una
relacionada con la Eternidad con plena conciencia o parcialmente inconsciente y
otra parte de la humanidad que está instalada en la ilusión del placer, sea cual
sea su expresión en este mundo, instalada en lo fútil, en lo agradable por cierto
pero que no dura jamás, por un lado y, por el otro, la imperiosa necesidad de
vivir el Amor despojado de todo dogma, de toda creencia, de toda proyección o
anticipación hacia cualquier futuro que sea.
En resumen, sea lo que sea lo que hayáis podido vivir hasta ahora, en cualquier
ámbito de vuestra vida, en cualquier ámbito de lo que llamáis « energía »,
« vibración », la vida os conduce siempre, mediante la gracia del Amor y de la
Luz, a iluminar de manera diferente la pantalla de vuestra conciencia. Y os
recuerdo que aquella iluminación no tiene sino un solo propósito: hacer que
viváis la gracia del Llamado de María sin resistencia y con toda confianza.
Así es la Vía de la Infancia, una confianza permanente. Sean cuales sean las
circunstancias, las alegrías, las vicisitudes, los sufrimientos incluso que padecéis
en el seno de vuestra vida, éstos pasan a ser relativos y se difuminan incluso tan
pronto como acogéis el Amor, mediante la gracia del Amor. En eso está mi
presencia hoy, consistiendo en ayudaros a interiorizaros más y más hasta
reuniros con Cristo, reuniros con la Verdad, aquélla que no está afectada con
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ninguna circunstancia de este mundo ni con ninguna condición de este mundo.
Este tiempo es para recordar. Este tiempo es para vivir la Verdad. Estos tiempos
de la Tierra son tiempos muy particulares como os ha sido anunciado por los
Ancianos, los Arcángeles, las demás Estrellas. Es el tiempo de la Ascensión de
la Tierra revelando todo lo que aún permanece oscuro en el mismo seno de la
pantalla colectiva del mundo.
Este enfoque de la Luz apunta por sí mismo a apartaros de los placeres efímeros
y a orientaros hacia lo esencial, un “esencial” que no depende de ninguna
relación, de ninguna circunstancia, de ninguna riqueza sino de vosotros mismos
únicamente a partir del momento cuando tenéis la humildad de permitir que
ocurra lo que ocurre en vuestro país, en vuestra región, en vuestra familia, en
vuestra vida y hasta en vuestro cuerpo. Como ha sido dicho, la Luz os quiere por
entero. No puede haber media tinta con la Luz. No puede haber vacilación. No
puede haber oposición de ninguna clase.
Eso os colocará – de no ser ya el caso – en un estado de oración perpetua donde
– hagáis lo que hagáis en vuestra vida – mantenéis el mismo gozo en el fondo
del corazón y no estáis afectados ya por ninguna circunstancia de la pantalla de
este mundo, así como de la pantalla de vuestro cuerpo. Ahí se encuentra lo que
llamo la verdadera vida o el verdadero gozo, que no depende de ninguna
circunstancia de este mundo, de ninguna satisfacción de este mundo, que nada
tiene que ver tampoco con vuestra historia o con vuestra progresión hacia la
Verdad.
La Verdad queda también en adelante bruta y desnuda, sin necesidad de ningún
artificio y es por eso que os exhorto a vosotros también a prescindir de todo
artificio, a no necesitar nada de lo que satisfaga los sentidos sin satisfacer el
Espíritu. No se trata de rechazar los sentidos sino más bien de trascenderlos
enfocándoos más y más hacia lo que acontece en vuestro Templo interior porque
ahí se encuentra a la vez la paciencia, la tolerancia y, sobre todo, la Libertad
porque ninguna libertad de este mundo – llámese logro material, financiero,
profesional, afectivo - puede colmar el vacío que puede subsistir todavía en
vuestro interior. Solamente el Amor lo puede y la persona es seguramente el
obstáculo más importante para lograr aquella plenitud del Amor manifestado.

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Muchos entre vosotros habéis desempeñado un rol como Ancladores y
Sembradores de Luz aceptando ser atravesados literalmente por la Luz. Algunos
se olvidaron de que eran ellos mismos Luz al mismo tiempo que vivían la Luz.
Hoy en día aquellos juegos terminaron. No hay ningún escape posible y todas
las circunstancias de vuestras vidas - en cualquier país, región o familia que sea
- no están sino para afirmaros y determinaros en la verdad del corazón. La
humildad y simplicidad son la clave porque en la humildad no puede haber
reivindicación alguna de la persona relativamente a cualquier ámbito que sea de
este mundo. Ya no estáis en tiempos de elegir. En estos tiempos de la Tierra por
los que estáis transitando os corresponde encarnar con pleno conocimiento de
causa lo que habéis descubierto o redescubierto vosotros mismos. No hay otra
certeza que aquélla de la Luz.
Durante este período y hasta el Llamado de María que puede ocurrir, como bien
sabéis, en cualquier momento, os corresponde vivir ya sea lo efímero, ya sea la
Eternidad, pero no podéis seguir alimentando uno y otro a la vez. Algunos entre
vosotros tienden ya a desaparecer más y más de la pantalla de este mundo y de
la pantalla de su persona. El llamado de la Luz se hace más y más intenso y
exigente. Otros siguen en busca de la Luz. Ahora bien, no hay nada más simple
hoy que encontrar lo que sois verdaderamente siempre que vuestra atención no
se mantenga fija en los placeres y satisfacciones de este mundo e intuya la
satisfacción de vuestra Eternidad.
Los hay que descubren desde ya una forma de realización pero también de
distancia entre lo que sucede en su vida efímera y su vida en Eternidad, en la
profundidad de su corazón. Cuanto más os adentráis en la profundidad de
quienes sois, mucho más resaltan el gozo y la paz en la pantalla de vuestra
persona y en primer plano de vuestra vida.
La Luz os exhorta a manteneros plenamente aquí y plenamente ahora,
plenamente en el instante presente pero despojados de todos los roles, de todas
las funciones, de todas las creencias, de todo lo ligado a las mismas condiciones
de lo efímero de este mundo.
La Vía de la Infancia, la Pequeña Vía como fue llamada tras mi deceso de este
mundo, es ciertamente la vía más directa y más rápida ahora y cada vez más
accesible por no requerir ascesis ni ejercicio ni esfuerzo alguno. Es simplemente
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el momento en que entregáis vuestro Espíritu a eso mucho más grande que
vosotros en el seno de este mundo, a la Luz de la Verdad, a la Luz-Cristo y os
abrís a Ella no sólo a través de la experiencia, no sólo a ratos, sino en las
circunstancias más insignificantes de vuestra vida.
En efecto, el gozo existe tanto en las tareas más ingratas como en las tareas que
os parecen más agradables. Es el momento cuando la realidad efímera se
confronta con la realidad eterna con más o menos gracia, con más o menos
evidencia. Es en aquellos momentos cuando mi presencia está con vosotros, ya
sea que percibáis mi vibración en vuestro Canal Marial o en vuestro corazón, ya
sea que no percibáis nada de mi Presencia en absoluto. Estaré sin embargo ahí
en cuanto vuestra solicitud y vuestra relación para conmigo se establezcan en
aquel reconocimiento de vuestra humildad y en la aceptación plena y entera de
la Pequeña Vía de la Infancia.
En efecto no hay necesidad alguna de conocer lo que sea. No necesitáis en aquel
nivel ni vuestros conocimientos referentes a lo experimentado con el cuerpo de
Êtreté ni tampoco ningún conocimiento llamado espiritual. Ahí sabréis que
habéis alcanzado el núcleo del ser, el núcleo de la Vida, aquello que algunos de
los Ancianos llamaron el Corazón del Corazón o el Centro del Centro. Es el
momento cuando la confianza es tal, en el mismo seno de la angustia o de la
desesperación más grande, que aquella confianza traspasa todas las capas
aislantes y os da acceso a la beatitud.
No hay ninguna necesidad para eso de elegir momentos de oración, de
alineamiento, de meditación, porque ese estado de Gracia reemplaza todos los
demás estados y colma todos los espacios, ya sean vacíos o llenos. Es el
momento realmente cuando la misma idea o el mismo sentido de ser una
persona limitada entre el nacimiento y la muerte queda sin peso y sin poder en
vosotros. Ahí empieza la verdadera libertad, ahí comienza la verdadera
autonomía, en la aceptación de ambas parcelas de la humanidad, en el respeto de
la libertad de cada uno y morando en una oración que no es una solicitud sino
que corresponde más bien al estado de ser.
Estar en paz con vosotros mismos os establecerá en paz con el mundo, sea cual
sea la confusión del mundo tal como podéis observarla los que estáis todavía
interesados en la pantalla exterior. Tan pronto como os volcáis por entero hacia
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vosotros mismos, tan pronto como sacrificáis vuestra persona, entonces lo
Sagrado llena vuestra vida, llena vuestro pecho y llena todo lo que es llamado la
conciencia porque es aquí donde se encuentra el verdadero apoyo y el verdadero
soporte de la Eternidad.
Eso requiere a la vez una concentración y una soltura en simultáneo. Una soltura
en relación con cualquier otro objetivo que no sea ser Uno con Él. Eso requiere
haber elegido la Eternidad ya en detrimento de todas las circunstancias efímeras
que sólo pasan entre la vida y la muerte. A través de mi ayuda os acompaño para
estabilizar el último Vuelco de la Tierra y de vuestra conciencia, para cruzar el
último Umbral. Entonces no solicito nada, ni oración ni súplica, sino
simplemente que seáis lo más naturales posible, dejando de jugar roles que no
sean éste de manteneros presentes ante vosotros mismos, ante la Pequeña Vía de
la Infancia.
Llegará un momento, bien lo sabéis, cuando todos sin excepciones, transitaréis
por ese momento, que lo queráis o no, que lo aceptéis o no. Entonces no hay
mejor momento que ahora para vivirlo ya. Volveros hacia vuestro interior,
apartaos de los placeres y acercaos al Gozo, aquel que no depende justamente de
ningún placer. Sentid insatisfacción con este mundo pero no huyáis de él pues es
en el seno de este mundo donde encontráis la Verdad.
No hay mejor preparación que aquélla que consiste en abandonar a la persona,
abandonar toda reivindicación, toda búsqueda, toda investigación y posarse ahí,
en la paz del corazón, en la beatitud absoluta del estado de Gracia que no
requiere nada que no sea ser realmente vosotros mismos, es decir no solamente
una persona que tiene tantos años, tal historia, tal problema o tal alegría sino
trascender todo eso para posarse en el Corazón del Corazón, ahí donde Cristo
está, ahí donde está lo que sois, más allá de toda apariencia, de todo velo y de
toda circunstancia de este mundo.
Vengo a pediros que me contactéis no como un fin o un propósito o como otra
experiencia más sino para profundizar más aún en vuestro interior. Todas las
circunstancias de vuestras vidas, así como de los países, de las naciones, de los
continentes apuntan a eso. Entonces, por supuesto, algunos hermanos y
hermanas se oponen a eso estallando en crisis de negación y de ira pero eso no
debe molestaros sino más bien obligaros a encarar la Verdad, no en relación con
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tal creencia, tal persona, esta vida ni este mundo, sino en relación con la Verdad
eterna, no para sustituirle tal creencia sino para vivir aquella Verdad
concretamente en el día a día, incluso diría en cada respiro.
En efecto, al estar en aquella profundidad, nada de vosotros puede venir a juzgar
lo que sea ni a quien sea. No podéis condenar a nadie porque - al vivir aquello –
comprobáis que cada circunstancia de vuestras vidas, de vuestros cercanos, de la
humanidad en su totalidad no hace sino manifestar lo que sois aquí mismo en lo
efímero.
Ha llegado la hora de rendir cuentas no como algo que pagar sino de rendir
cuentas de vuestras experiencias, de vuestras búsquedas incluso, de vuestras
adhesiones diversas y variadas en relación con vuestra propia vivencia o las
experiencias ajenas. Es un llamado silencioso pero portentoso de la misma Luz
para que os instaléis en Él, para Él y por Él. Entonces decidíos. ¿Vais a decidir
oír aquel llamado antes del Llamado de María? El llamado de vuestro corazón
que grita y pide manifestar la Verdad, manifestar el Amor. Como decía el
Comendador el llamado para poner el Amor delante, detrás, arriba, abajo, dentro
y fuera, no como un acto de voluntad sino real y concretamente como un acto de
rendición sin condiciones ante la verdad eterna del Amor y de la Gracia.
Quizás sepáis que, en mi corta vida, no manifesté exteriormente poder alguno.
Nada hice en mi vida para modificar el mundo, para cambiar el mundo. Por
cierto me hice cargo de algunas almas en mis oraciones. Solía elegir las almas
que me parecían más apartadas de la Luz, así como los asesinos y gente privada
de libertad a los que nunca vi y tampoco iba a ver en aquel tiempo pero estaba
con la certeza inquebrantable de que eso era también algo que formaba parte de
la Vía de la Infancia.
Aprender a orar, a ayudar, más allá de las circunstancias de este mundo, más allá
de las personas, en el silencio de la celda o del corazón, sin nada a esperar
porque en eso está el verdadero Don y ahí está la profundidad de la Eternidad.
No os planteéis siquiera la pregunta de la eficacia porque hacerse la pregunta es
dudar de la verdad de la Eternidad.
Vengo a invitaros a aquello que quizás hayáis vivido hace algunos años en los
procesos de comunión de la conciencia, de fusión, incluso de disolución de la
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conciencia pero en una octava diferente. Como bien sabéis, desde hace un año
habéis accedido a la co-creación consciente del Femenino Sagrado. Hoy en día
aparecen en la pantalla de vuestra vida y en la pantalla del mundo los resultados
tangibles de las exhortaciones de la Luz. Trátese de los conflictos, trátese de los
acontecimientos acaecidos en vuestra vida o en el mundo y que os parecen
exteriormente muy alejados de la Luz, en ellos se encuentra en realidad la más
grande de las Luces que no hace sino expresar su carencia y su sofocación.
Eso significa también que no conviene quedar con las apariencias ni con los
juicios. No conviene detenerse con lo que dicen los sentidos, las experiencias,
las costumbres. Renovarse en cada instante es caminar cada día un poco más la
Vía de la Infancia, confiar en la verdadera vida, confiar en vuestra eternidad y en
la Eternidad. Eso no requiere ningún conocimiento fuera de ser vosotros
mismos, reconoceros vosotros mismos a la vez como cosa efímera que no hace
sino pasar pero también como Eternidad presente en ese efímero.
La Vía de la Infancia requiere siempre más paciencia, más humildad, más
sonrisa. No la sonrisa de la satisfacción material sino la sonrisa de la satisfacción
del Espíritu recuperado. Tened presente que el testigo de aquella profundidad
aparece solamente en vuestra capacidad para manifestar el mismo genio, la
misma Presencia, hagáis lo que hagáis, sea cual sea la tarea que tengáis que
hacer, sean cuales sean las circunstancias.
Decir que sí a la Luz es aceptar no comprender siempre, no ser capaz de
explicarlo todo siempre, sino vivir en la profundidad del corazón. Es dar con
aquel punto que no hace sino esperaros para colmaros con sus gracias.
Entonces basta con que encendáis una vela, con que digáis mi nombre o
simplemente me evoquéis para yo acudir a vuestro lado a fin de colmaros con
las gracias de mi Presencia. Estas gracias no tienen que ver solamente con la
resolución de una enfermedad, de un problema o de una dificultad pues tened
presente que se trata sobre todo de encaminaros con más y más intensidad en la
Vía de la Infancia y de la Humildad porque pronto no podréis reivindicar el cielo
ni reivindicar lo que sea en este mundo. Será cada día más uno o el otro y eso de
manera exclusiva.

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La Vía de la Infancia requiere también que hagáis lo que os corresponde en esta
vida con el mismo genio y la misma gracia, que os entreguéis a Cristo, a la Luz,
en las cosas que no lográis sobrellevar. Fuera del Amor no hay solución. Fuera
de la fraternidad no hay salida. Fuera de la Eternidad no hay salida alguna en el
seno de lo efímero. Hacia esta toma conciencia y hacia esta toma de posición os
están conduciendo las circunstancias de este mundo, según los países y las
regiones, de un modo más o menos violento, más o menos evidente. Las
impulsiones de la Luz – sobre todo si os inclináis hacia mí – os aparecerán más
y más claramente, más y más lúcidamente.
La Vía de la Infancia sirve en especial para quienes de entre vosotros siguen con
dudas, siguen con preguntas acerca de su vivencia, de sus vibraciones, de su
conciencia porque más ignorantes seáis acerca de aquellas cosas complicadas
que quizás hayáis experimentado, más preparados estaréis para la Vía de la
Infancia. En efecto, a medida que aceptéis deshaceros de los conocimientos
parciales y de las vivencias experimentadas, entonces me iré acercando a
vosotros, aunque no lo notéis. Obviamente no estoy sola. El Arcángel Anaël, el
Arcángel Uriel, muchos Ancianos también estarán presentes al mismo tiempo y
los iréis identificando también no sólo como Presencias sino como formando
parte de vosotros mismos en el seno de la Eternidad.
Volver a ser como un niño significa también abandonar las ideas preconcebidas,
los juicos, las experiencias. Es encontrarse completamente desnudo y despojado
de todo lo que forma parte de lo efímero. Es aceptar el principio de la
Inteligencia de la Luz, de la Acción de Gracia y del estado de Gracia. Es
también no depender más de las circunstancias de este mundo. En efecto, los
tiempos de la batalla de todos contra todos han llegado. Eso fue llamado en la
Biblia la batalla entre Gog y Magog pero ¿qué importancia tiene eso para
quienes estén en la Vía de la Infancia? Lo sentís pero eso no os afecta de
ninguna manera.
Quienes se aferren a este mundo y a sus circunstancias de vida estarán
confrontados a la fatuidad de las ilusiones de este mundo donde todo depende de
circunstancias que van y vienen sin ninguna estabilidad ni perennidad. El Amor
y la Gracia nada tienen que ver con eso. El mundo de los sentidos, el mundo de
los placeres es un mundo que sólo dura un tiempo, como máximo el tiempo de
una vida. Entonces planteaos seriamente la pregunta y ved con lucidez lo que
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podéis definir como meta, como objetivo o como presencia incluso en este
mundo. Ved el lugar que os corresponde o dónde estáis amarrados.
La Luz y el Llamado de María no os permitirán seguir engañados por quien sea
o por lo que sea y menos aún por vosotros mismos, a través de las
gesticulaciones de la misma persona. Diría que la medida de vuestro gozo
interno es el reflejo de vuestra Vía de la Infancia. Una vez más, sean cuales sean
las circunstancias de vuestra vida, de vuestra edad, de vuestras limitaciones, de
vuestros gustos, de vuestras alegrías, comprobáis quizás desde ya que estáis no
insensibles sino cada vez más desapegados de lo que pueda ocurrir en el seno de
la conciencia efímera de este mundo. La Luz os quiere por completo. El
Llamado de María os quiere también íntegramente. Lo queráis o no, llegado el
momento transitaréis todos aquel umbral, bien lo sabéis pues eso os ha sido
explicado de mil maneras.
La Vía de la Infancia es también en cierto modo la vía de la inocencia, de la
inocencia recuperada, plenamente vivida y plenamente aceptada porque en
aquella profundidad hay una real despreocupación por las condiciones efímeras
de vuestra vida y de este mundo. Hay también la certeza inquebrantable de lo
que sois. Aceptad todo cuanto la vida os propone en el seno de lo efímero pero
no perdáis de vista la paz que mora en vuestro corazón y la plenitud de la
beatitud.
La beatitud ya no se encontrará más solamente y exclusivamente en las
oraciones, en las alineaciones, en las meditaciones, sino también en los
momentos más penosos de lo que tienen a vivir, a decir, a compartir o excluir
de vuestra vida.
Sois, se lo recuerdo, los niños de la Ley del Uno. Sois las Llamas Eternas del
Amor. Todo el resto sólo es accesorio y sólo pasa, y pasará cada vez más
rápidamente y de modo cada vez más ruidosamente. Pero recuerden que todos
los recursos están realmente y concretamente en vosotros. Estoy aquí para
mostrárselo, demostrárselo y asistirles en vivirlo.
El establecimiento en el seno de vuestra Morada de Eternidad se realiza en el
momento en el que habéis realizado vuestro último Transito. En ese momento,
no hay ya más posibilidad de mirada atrás, que esto sea para las leyes de la
personalidad, las leyes de la persona, las leyes sociales o incluso para las leyes
del alma. El Espíritu se revela finalmente y el Espíritu toma todo el lugar. No
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quedará más, en el momento de la Llamada de María, ningún intersticio entre
vosotros y la Luz, entre la Luz y la Luz que Sois.
Entonces sí, amen todas las circunstancias de este mundo cualesquiera que sean,
sin juzgarlas, sin categorizarlas. Esto os mostrará a vosotros mismos que sois la
Luz, que está en marcha incluso si como lo decía el Comendador hace años, los
chicos malos se desahogan. Déjenlos jugar a solas. No participen en este juego,
sean ustedes mismos, sean humildes, y sobre todo sean dulces. El Amor no os
pide nada más, que de dejar florecer el Amor. La Eternidad sólo os pide de ser
libres y de ser vosotros mismos.
Las circunstancias de la Tierra en estos tiempos os muestran también lo que
todavía puede resistir a la Luz. Qué sean las estructuras estatales, que sean las
estructuras de las religiones, ¿qué punto de vista defienden? ¿Dónde os situáis
vosotros mismos? ¿En la humildad, la sencillez del Amor o en la complejidad de
lo que es efímero? Así como os decía con razón el Comendador, no hay más
silla, no hay más nalgas, no hay nada más que vosotros mismos. Todo se
disuelve a vuestro ritmo, invitándoles a desaparecer, a vibrar, a arder, a estar en
Alegría sin razón alguna.
Entonces si no vivís esto, no hay nada que criticar, no hay nada que reprocharse,
hay solo una dificultad en verse realmente, sin miedo. El miedo es exactamente
la antítesis del Amor, que os conduce al Amor a pesar de las apariencias, porque
son los tiempos de la Tierra los que vivís. El tiempo de la Revelación, el tiempo
en que todo lo que es contrario y fútil a la Luz, debe borrarse delante de la
majestad y la grandeza de la Luz, la que sois. Porque la Luz se basta a sí misma
y el estado de Gracia os colma de gracia, y en el emplazamiento de vuestra
conciencia aquí mismo sobre este mundo, en el seno de esta Gracia, no hay más
deseo, no hay más falta, no hay más búsqueda, hay solo la evidencia y la
plenitud del instante en su Presencia y en vuestra Presencia.
Así, que me presento a vosotros mucho más que como la niña Teresa que fui,
mucho más que como la Estrella que llevo, sino más como vuestra pequeña
hermana que sólo quiere ver vuestros ojos brillar por Amor y vuestro Corazón
sonreír al Amor. Es esto lo que se debe reconocer porque no hay nada más sobre
que apoyarse y habrá cada vez menos cosas, en lo efímero. Veis bien el barullo
del mundo pero les pido de ver aún más la Paz de vuestro Corazón. Sois los que
deciden, en definitiva, en lo sucesivo, de estar sometido a este mundo o de ser
liberado de este mundo. No hay ningún obstáculo para la Gracia de la Luz, para
estableceros en la Gracia. Sois vuestro único obstáculo.
Vendré a vosotros, recuerden, en cualquier circunstancia que sea, desde el
instante en que, en la circunstancia precisa que vivís, ponéis el Amor y la
14

Humildad por delante, si abandonáis la necesidad de reaccionar, de oponerse, de
enfrentarse, a quienquiera o cualquier circunstancia que sea.
La Inteligencia de la Luz, como fue llamada, se hace cada vez más flagrante y
total. Y no olviden que incluso en las circunstancias que os parecen privadas de
esta Inteligencia y de este Amor, es justamente allí donde hay más, hay
simplemente heridas, creencias, adhesiones a lo efímero que impiden su plena
revelación. Vais a comprobar que en vuestras vidas surgirán acontecimientos
cada vez más inmediatos y a veces brutales. No vean allí ningún juicio, ninguna
culpa, sino más bien la obra de la Inteligencia de la Luz. Cada uno de entre
vosotros es probado para sí mismo en su capacidad a estar justamente en esta
profundidad del Amor o en la superficialidad de la persona.
Vayan en paz y amen. Vayan en paz porque la paz está en vosotros. Estará cada
vez menos en vuestras vidas, en la pantalla de vuestras vidas, porque los tiempos
del final están en plena actualización. No hay urgencia, no hay precipitación,
sino que hay más bien la dulzura de vosotros mismo frente a vosotros mismo.
Así se despliega también lo que fue evocado por mi hermana No Ojos sobre las
diferentes visiones. La visión etérica ya os permite de ver a los habitantes
invisibles que os rodean en este mundo pero también os da acceso, allí también,
a la humildad de la Infancia, el niño que vive algo y no tiene otra razón de
alegría que de vivirlo, sin proyección alguna, sin interpretación alguna. Sean
también, del mismo modo, nuevos y disponibles, en cualquier circunstancia de
vuestra vida, en cualquiera encuentro que sea, para manifestar esta humildad y
esta sencillez.
La Luz os invita también a despojarse de todo lo que no es verdadero y os invito
también a apartarse de las satisfacciones inmediatas, a no depender más de la
satisfacción de un deseo o de una actualización de un placer, sino directamente y
únicamente de vuestro Corazón y de su Presencia. Diría yo que es sobre todo en
las situaciones que pueden parecerle difíciles, incluso hasta contrarias a la Luz,
que se encuentra el potencial más grande de realización de la Luz, en vosotros
como alrededor vuestro. La Luz os pide en lo sucesivo, en cualquier
circunstancia que sea, de escoger entre la beatitud de vuestro Corazón
reencontrado y la confrontación de lo efímero. Tendréis siempre la elección y la
veréis cada vez más claramente, si aún no es el caso.
La Luz os pide simplemente de ser vosotros también el Camino, la Verdad y la
Vida, de llevar en alguna circunstancia de vuestra vida la sonrisa del Corazón, la
Paz del Corazón, cualesquiera que sean las reacciones a veces contrarias de
algunos entornos o cercanos que son hostiles hacia esto. Recuerden que sólo
manifiestan su propio miedo. ¿Entonces vais a reaccionar por el miedo al
miedo? ¿O por el Amor? Todos los juegos de la conciencia que se celebran hoy,
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para cada uno de vosotros, sólo tiene una vocación, la de iluminarles
literalmente desde el interior, de permitirles no estar más afectados, incluso por
vuestra propia muerte o por la misma defunción de la persona más querida,
porque es en las dificultades que el hombre encuentra más fácilmente las
capacidades de superación y de transformación. Entiendan bien esto y vívanlo
sobre todo.
La Vía de la Infancia, es también la vía de la confianza, no solamente de la fe,
no solamente de la confianza en vosotros, por supuesto, pero de la confianza
absoluta en la Luz, en el Amor, y en la Verdad. Recuerden que la Verdad no
depende de ninguna circunstancia de este mundo. Lo mismo ocurre con el
Amor, lo mismo ocurre con la Luz. Os vais a dar cuenta, cada vez más, de que la
Paz, el Amor, la Luz y la Verdad sólo dependen de vosotros mismos y no más
de las circunstancias exteriores de satisfacción de lo que sea. La Luz, en cierto
modo, os sugiere de superar el sentido y la idea de ser simplemente una persona.
Recuerden esto en alguna circunstancia que tengáis que atravesar en lo sucesivo.
Recuerden que cualquiera que sea el sufrimiento de la pérdida, de lo que sea de
este mundo, esto puede ser muy rápidamente colmado por la beatitud del
Corazón y por el estado de Gracia. Todavía hace falta que la acojan y la acepten,
hace falta que en vuestra Vía de la Infancia acepten de no comprender, de no
entender “los por haber y los por tener” de lo que se celebra sobre la pantalla de
vuestra conciencia o vuestras relaciones. Allí también se sitúa la Libertad. La
verdadera Libertad de dejar de entender las circunstancias de este mundo y
todavía menos toda justificación o explicación de lo que sea. Es un estado de Ser
natural cada vez más cercano a vosotros y cada vez más manifestable.
Recuerden también, para los de entre vosotros que tuvieron la posibilidad de
vivir los procesos vibratorios, el encendido de las Coronas, la activación de la
Onda del Éter – o de la Onda de Vida – que tuvieron pruebas incontestables de
la Obra de la Luz en este cuerpo y en vuestra conciencia. Pero también para los
que no vivieron ninguna experiencia, tal como las vibraciones, recuerden que la
Vía de la Infancia es la más directa y más segura porque no podéis estar
afectados por ningún conocimiento, por ninguna proyección, por ningún deseo.
La única certeza que queda es la certeza de la Luz. Entonces por supuesto se
trata también de una forma de renuncia. Esta renuncia no es una privación, sino
más bien, yo diría, una profesión de fe enviada a la Luz.
Entregarse a la Luz, es de aceptar de ser Luz y nada más que la Luz, y esto
nunca concernirá la idea que os hacéis de vosotros mismos, de vuestra vida o
vuestra historia, porque la Luz es independiente de toda historia y de toda
memoria. Lo que la vida les dé a vivir, a hacer, a emprender o a aguantar,
busquen siempre la beatitud, aquella de la profundidad de vuestro corazón, de
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vuestra Presencia, no para encontrar allí explicación, ni para encontrar alivio,
sino porque es la única Verdad que no puede ser alterada, mientras que todas las
verdades efímeras de este mundo, como lo veis, se desnaturalizan cada día un
poco más.
Veis los elementos de la naturaleza que se vuelven anárquicos, veis el
funcionamiento de los hombres que se vuelven también anárquicos. La
predación, la competición nunca estuvieron tan presentes en la historia de la
humanidad porque los medios modernos os dan la capacidad de crear lo que se
podría llamar redes de pensamientos o egregores y que inconscientemente, en el
momento en que lleváis vuestra atención y vuestra conciencia a la guerra,
entonces está la guerra en vosotros. Pero si vuestra mirada se lleva a la guerra
que está vosotros mismo previamente en paz y en la beatitud, la guerra no tiene
ningún efecto sobre vosotros, veréis allí únicamente la manifestación de la Luz
que se revela y que desenmascara todo lo que no es Eterno.
Recuerden que sois los niños de la Ley del Uno; recuerden, como fue repetido
muchas veces, que estáis sobre este mundo pero que no sois de este mundo. El
conjunto de este sistema Solar vive, diría yo, una modificación sin precedentes,
y vuestro Corazón también. Él se muestra, y se muestra para demostrarse a sí
mismo, os colma de Gracia y os llena de beatitud y alegría. Si este no es el caso,
no se juzguen, sino comprueben simplemente si el miedo está aún presente, sin
juicio alguno, sin culpa alguna, ni de vosotros ni de alguna circunstancia, ni de
alguien más. Estén conforme con ello y háganse “pequeños”, y yo estaré ahí.
Entonces en este momento la Gracia os podrá colmar más allá de toda apariencia
y de todo sufrimiento.
… Silencio…
Estaré ahí también en vuestros momentos de silencio, en vuestros momentos de
Presencia y en vuestros momentos de Ausencia, incluso si no tenéis nada que
pedirme, sino solo para la evidencia del Corazón y del Amor. Muchas de mis
hermanas Estrellas os dijeron tal vez la misma cosa respecto a la ayuda que os
podemos aportar. En lo que me concierne yo os propongo, como os decía, otra
octava, mucho más directa, mucho más inmediata y también mucho más eficaz
si puedo decir, no solamente sobre la resolución de este mundo, sino sobre la
instalación de vuestra Presencia o de vuestra Ausencia en la beatitud del
Corazón.
En la Vía de la Humildad y en la Vía de la Infancia – y quizás ya es el caso – les
será dado de escuchar el Coro de los Ángeles. Sé que el Coro de los Ángeles ya
se expresó entre vosotros pero la primera expresión del Coro de los Ángeles es
un sonido, un coro melódico que toma todos vuestros sentidos y os lleva hacia el
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éxtasis y hacia la Paz. Tal vez ya algunos de vosotros vivís esta Llamada de la
Luz por el sonido en diferentes momentos de vuestra jornada. Tenéis que
identificarlo y estaréis inmersos en él cuando este se produzca.
… Silencio…
Vengo también a decirles que en la Vía de la Infancia, el Amor se manifiesta
plenamente, no solamente para vosotros, no solamente para vuestros amigos,
vuestros hermanos y hermanas, sino también para aquellos que seríais tentados
en llamar todavía “enemigos”, y sobre todo por esos. Las circunstancias
desfavorables, cualesquiera que sean, os comprometen y os llevan a vivir y a
aceptar la humildad de la Infancia.
Recuerden que nunca será un esfuerzo, sino más bien un aligeramiento y algo de
facilidad. Pero para ello no se debe creer más solamente en el hecho que ser una
persona que vive su vida con sus penas y sus alegrías, sino de reconocer cada
vez más el núcleo de la inmortalidad de vuestra llama Eterna. Entonces por
supuesto, lo que ha sido llamado la Onda del Éter, las Coronas radiantes, el
Canal Marial, la Onda de Vida, os permitieron de afirmar en cierto modo vuestra
posición, tampoco sois nada de todo esto, incluso si esto os recorre.
Estáis, en el seno de vuestra vida todavía sobre este mundo, en la Eternidad que
se limitó y que fue limitada por las circunstancias de este mundo. Les incito a ir
más allá de toda historia, incluso la historia que vivieron ayer, incluso la historia
que vivieron a través de vuestras vibraciones, vuestras elevaciones de conciencia
si puedo decir. No de negar ni de rechazar incluso, como decía Bidi, sino más
bien de ir a lo esencial que está, en cierto modo, escondido detrás de todo esto.
Dejar aparecer la Gracia de la beatitud y del Amor es hoy algo extremadamente
fácil, únicamente la idea de vuestra persona les hace encontrar las cosas duras o
complicadas.
A la hora en que la Luz llama a todas vuestras Puertas y a todas vuestras
Estrellas, como al conjunto de vuestras conciencias parceladas y fragmentadas
de este mundo, es más fácil de entregarse a Él, ya que ya está Aquí, ya que la
Llamada de María y el conjunto de lo que es llamado la Confederación
Intergaláctica de los Mundos Libres viene a concluir la historia con vosotros.
… Silencio…
Sean humildes y generosos. Gasten el Corazón sin miramiento. Ofrezcan vuestro
Corazón a todas las circunstancias de vuestra vida, a todas vuestras relaciones,
no como algo manifestado y exuberante, sino más bien como un estado de ser
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interior, porque no serviría de nada tomar a un hermano o hermana en vuestros
brazos y después de emitir un pensamiento contrario a él. Sean humildes allí
también y Él os colmará de su Alegría que es la vuestra, yo os vendré a asistir
aún más. Haré llover realmente y concretamente sobre vosotros una lluvia de
rosas.
Además algunos de entre vosotros ya la sintieron y es diferente de la energía de
la vibración, si prefieren, que penetra por la cabeza, porque en este momento
crearé por nuestra Presencia común un chorro de Amor, de pétalos de rosas,
sobre vuestras cabezas y vuestros hombros. Es en ello que me reconocerán. No
necesitaremos de palabras, ni de explicaciones, pero yo estaré ahí para ayudaros
a instalar vuestra beatitud.
Las Llamadas de la Luz se hacen quizás cada vez más urgentes pero las
Llamadas de algunas de nuestras Presencias en vosotros se hacen también cada
vez más urgentes. Allí también no interpreten nada, no busquen nada cuando se
presente, sino vívanlo plenamente, y la beatitud y la Gracia estarán presentes en
cada instante.
… Silencio…
En el espacio de mis silencios les pido también, no solamente a vosotros que me
escucháis, sino a los que me leerán, de hacer una pausa en vuestra lectura, y en
estos silencios veréis que mi Presencia también estará allí. Haré realmente llover
una lluvia de rosas sobre vuestras cabezas. No podréis confundir esto con nada
más, porque es un chorro de Amor que os colmará y que vendrá real y
concretamente a abrir vuestro Corazón. Y esto os colmará, sin palabras, sin
justificaciones.
… Silencio…
En cierto modo hoy le es pedido, si puedo llamar esto así, como una petición, de
ser los Niños de la Gracia, no solamente los Niños de la Ley del Uno,
embajadores del Uno como Ancladores y Sembradores de la Luz durante estos
años pasados, sino de ser hoy más bien los Niños de la Gracia. Ahí reside
también el sentido de mi Presencia en vosotros. Todos los recursos están ahí.
Incluso diría yo, que más vale ser saciado de esta Energía y de esta Conciencia,
que de los manjares más delicados de esta Tierra. En cierto modo hoy no es más
el momento únicamente de recordaros - para aquellos que viven la Vibración –
vuestros orígenes estelares o vuestros linajes estelares, ni tampoco solamente de
entrar en contacto con los pueblos de la naturaleza, por si se produce para
vosotros, sino de descubriros como Niños de la Gracia. Porque como Niños de
la Gracia y viviendo el estado de Gracia, no hay más necesidad de referencias,
19

no hay más necesidad de confortarse respecto a lo que ya pasó en los aspectos
vibratorios.
… Silencio…
Y por otra parte, de vuestra capacidad de olvidar todo lo que es efímero en estos
momentos, comprobarán una amplitud más grande de la Gracia ella misma,
trayendo a vuestros ojos unas lágrimas, no lágrimas de emoción, sino lágrimas
de gratitud respeto a vuestra propia Verdad.
Así como pudo decir el Cristo, den un paso hacia mí y yo daré diez hacia
vosotros, porque realmente, en estos tiempos de la Tierra, se viven y se instalan
los tiempos de la Gracia. Sólo la mirada de la persona verá allí destrucción,
cataclismos, mientras que la Gracia vera allí el establecimiento del Reino de la
Luz, sobre una Tierra regenerada para los que morarán aquí, en una nueva
dimensión como decís.
… Silencio…
En este mismo momento, si respetáis los tiempos de silencios entre mis párrafos
de lectura o escuchándome, quizás percibáis el estímulo de esta lluvia de rosas
que vierto sobre vuestras cabezas y en vuestro corazón.
… Silencio…
El Arcángel Uriel a menudo os decía: « Escuchen y oigan ». Yo les digo en lo
sucesivo: « Sientan y vivan la Gracia como vuestra naturaleza original, viniendo
a barrer las objeciones de este mundo y las objeciones de lo efímero ».
… Silencio…
Tal es mi Presencia en vuestra Presencia. Porque en estos tiempos de la Tierra se
realizan los tiempos de la Gracia.
Allí está la revelación más importante, mucho más que los desórdenes de este
mundo que, os lo recuerdo, son inevitables, digan lo que digan aquellos que
todavía esperan la supervivencia de la persona y de este mundo tal como es, no
se engañen con lo que quiere la persona, sino sean cada vez más afinados con lo
que quiere la Gracia.
… Silencio…
Permítanme redoblar de Gracia... y de Amaros libremente y en la Libertad.
20

… Silencio…
Ahí se encuentra la alquimia, si puedo decir, del Coro de los Ángeles y del
Espíritu del Sol en vuestra Presencia.
… Silencio…
Todo lo que no es Gracia, todo lo que no es Amor y todo lo que no es Eternidad
va a desaparecer. A vosotros de saber si quieren vivir real y totalmente lo que
sois en verdad o si prefieren mantener los juegos, en el seno de la experiencia de
la conciencia. Sois libres, pero todos pasareis por la Gracia de la Llamada de
María.
… Silencio…
El Coro de los Ángeles y el Espíritu del Sol os dan a escuchar la sinfonía de los
Ángeles, la sinfonía de la Gracia que conduce a la beatitud Eterna.
Así, les vuelvo a bendecir en la Gracia y hago llover sobre vosotros una lluvia
de pétalos de rosas, de rosas del Amor, de la Belleza y de la Bondad, allí donde
no existe ninguna reivindicación personal ni ninguna búsqueda de placer, ni
ningún deseo puede estar presente.
… Silencio…
Vendré entonces a cantar en vosotros el Canto de la Libertad, de la vía directa
hacia el Amor. El Cristo había dicho: « Bienaventurados los simples de espíritu»
y « Nadie puede penetrar el Reino de los Cielos si no vuelve a ser antes como
un niño ». Todo lo que expresé hoy por mis palabras y por mi Presencia, en esta
primera parte de mi intervención, es sólo la ilustración y la manifestación de las
palabras del Cristo.
Os dijo también « Ámense los unos a los otros como os amo » y para amar como
Él, para hacerse como Él, para casarse con él y encontrar la Libertad total, no
hay otra alternativa.
Por supuesto, en mi corta encarnación yo necesitaba de un soporte: una estatua
de María, una imagen de Jesús. Hoy el soporte esta impreso en vosotros, en
vuestro Templo, porque las puertas se abrieron y porque esto corresponde, en
estos tiempos de la Tierra, a lo que está por vivirse. Y es ofrecido con la misma
intensidad, en el mismo don de la Gracia, a cada uno de vosotros.
21

… Silencio…
Y allí, en el silencio de mis palabras y el silencio de vuestra presencia, en el
silencio de vuestra lectura se despliega la beatitud de la Alegría que se alimenta
de sí misma de manera perpetua.
… Silencio…
Soy Teresa de Lisieux, también llamada Teresa del Niño Jesús. Rindo gracia a
vuestro recibimiento y concluyo así la primera parte de mi intervención, que por
supuesto seguirá dentro de unos momentos. Os abrazo a todos, aquí y en otras
partes. Les digo hasta dentro de unos instantes.
***
Soy Teresa. Hermanos y Hermanas, vamos a continuar con lo que tengo que
expresaros, con lo que tengo que vibrar y bendecir en vosotros. He intentado
completar durante mi primera intervención de este día lo que ya pude desvelaros
hace años referente a la Pequeña Vía. Vamos a tratar, en esta segunda parte, de
acercarnos a lo que a menudo ha sido llamado la Eternidad.
Permitidme en primer lugar depositar en vuestro corazón, de nuevo, una lluvia
de Gracia.
…Silencio …
Comenzaré a deciros lo siguiente: la Eternidad no es en ningún caso una
experiencia de la conciencia. El acceso, si puedo nombrarlo así, a la Eternidad,
corresponde a la instalación de la conciencia en el seno de la beatitud o, si
preferís, lo que mis hermanas orientales nombran la Morada de Paz Suprema o
Shantinilaya, porque es desde este preciso emplazamiento de la conciencia, en el
centro del Centro o en el corazón del Corazón, como fue dicho, que se
encuentran la beatitud y el éxtasis, así como la intasis.
La Eternidad vivida desde el mundo donde estáis encarnados puede traducirse
sólo con estos efectos, y estos efectos son ante todo el estado de Gracia, la
beatitud, la paz, la serenidad, y como lo dije, la Vía de la Infancia y de la
humildad. La Eternidad, podemos decirlo, no tiene nada que ver con el
despliegue de la conciencia en el seno de las diferentes dimensiones, de los
universos y los multiversos tal y como lo diría el Arcángel Anaël. La Eternidad
es el soporte de la manifestación de la conciencia sea donde sea en el seno de la
Creación.
22

La Eternidad es también el estado de inocencia que es de alguna manera la Vía
de la Infancia. La inocencia, es también reconocer vuestra ignorancia de todo lo
que no puede ser explicado por los sentidos, la razón o las emociones. La
Eternidad no es una percepción de la conciencia sino que es realmente un estado
de Gracia y de beatitud que sobreviene y se instala en estos tiempos en la Tierra,
y también para muchos de vosotros desde hace algún tiempo, dándoos a vivir
estos momentos de Gracia pero también estos momentos en que nada tiene
importancia exceptuando este mismísimo estado.
La inocencia, la infancia, la humildad, es lo que va a dirigiros y a llevaros a las
puertas de esta Eternidad y a vivir ya, en el mismo seno de este mundo, las
primicias, el sabor y también los efectos. Vivir la inocencia, es librarse de todo
pensamiento, de toda proyección en el futuro que sea.
La Eternidad no conoce el tiempo, por supuesto, y en este sentido, estando
sometidos al tiempo dentro de un cuerpo, concluís muy lógicamente que este
cuerpo no esta en nada concernido por la Eternidad, salvo por supuesto algunos
casos bien conocidos, en Oriente como en Occidente, de la incorruptibilidad de
la carne en el momento de la muerte. Pero esto concierne sólo a determinadas
almas que deben dar testimonio con su cuerpo, persistiendo más allá de la
muerte, como lo fue por ejemplo para la hermana Yvonne Aimée.
La inocencia es mucho más un momento en el que depositáis todas las armas y
no tenéis ya la necesidad de apropiaros de nada, de comprender nada o de que
algo sea « vuestro », si puedo decirlo así. Es el momento en que realizáis, como
persona, que la persona no ofrece ninguna esperanza de ningún modo, pues está
inscrita justamente en algo limitado llamado el nacimiento y la muerte. Por
supuesto que a menudo hablamos, en todas las tradiciones, en todas las
religiones, del alma y del Espíritu. Pero el alma tampoco es eterna, sólo dura un
tiempo. El alma, os ha sido explicado muchas veces, es un médium entre el
Espíritu y la persona, entre el Espíritu y el cuerpo.
La inocencia, no sólo es el momento en que vuestra alma se gira totalmente
hacia el Espíritu, sino que también es cuando ésta acepta su propia desaparición.
Es el momento en que nada de este mundo, nada del efímero puede alcanzaros,
engancharos, encadenaros a ninguna circunstancia de este efímero.
La inocencia, es también una de las puertas de la Libertad, porque a la inocencia
no le preocupa las comparaciones, los juicios, no se ocupa de posicionarse con
lo que sea. La inocencia es lo que os ha sido explicado y que habéis vivido con
respecto al instante presente, lo que fue nombrado en aquel momento el Aquí y
Ahora, HIC y NUNC del Arcángel Anaël.
23

En la historia de este mundo, da la impresión de que algo se desenvuelve más
allá de la simple vida humana, según su propia lógica. No hay nada de eso, ya
que no hay ninguna lógica en lo que es forzado, en lo que es limitado y en lo que
encierra.
La sed del Amor en vosotros debe crecer hasta volverse intolerable, no como un
deber, no como una obligación pero como la mismísima evidencia de la realidad
del Amor. Porque el Amor llama al Amor, pero refuerza también en un primer
momento la sed del Amor, haciéndoos reencontrar y revivir lo que ya pertenece
al pasado. Todos hemos pasados por ahí y os lo dije en mi intervención anterior,
los raros mecanismos o fenómenos que nombráis místicos, sólo se reprodujeron
dos veces en mi vida, ya de niña, pero fue suficiente para establecerme
firmemente en la Infancia, en la Pequeña Vía.
Del mismo modo, tal vez ya lo habéis vivido en el momento de la Llamada
individual de María, o lo viviréis de todos modos en el momento oportuno, que
está cerca ahora, la vía de la inocencia, la Vía de la Infancia, la humildad os
hacen descubrir la verdadera Libertad que es de no depender de nada del
efímero, exceptuando por supuesto las propias necesidades de este efímero, pero
os permiten no tener que apoyaros en lo efímero con el fin de encontrar ahí la
Eternidad.
Remite también al misterio de la fe, al misterio de la confianza en Él. Es mucho
más que una certeza y es mucho más que una experiencia que puede vivirse, es
un estado del Ser, diría, un estado del Ser que toma todo el espacio y todo el
tiempo de la ilusión de este mundo. La sed de Amor se vuelve inextinguible y no
podéis contemplar, desde ese momento, otra cosa que de vivir permanentemente
este Amor. En ese momento, vuestra alma ya no puede ser atraída hacia los
placeres y los deseos superficiales o temporales de este mundo. La sed de Amor
abre las compuertas de vuestro corazón, la sed de Amor os eleva transmutando
vuestro cuerpo y vuestra alma hacia esta Eternidad.
El encuentro entre lo Eterno y lo efímero se realiza, como lo dije, en el corazón
del Corazón, en el estado de Gracia o la Acción de Gracia de la beatitud, pero
una vez vivido, seréis marcados en cierto modo con fuego, si ya no es el caso,
tensándoos cada vez más hacia la resurrección de este Amor de manera
definitiva. Y no podéis hacerlo solos, aunque seáis vosotros los que paséis la
última puerta. Necesitáis, no de un modelo, hasta si ése fuese el Cristo, en todo
caso en Occidente, pero debéis de haber también, no como un ideal,
concientizado en el seno de vuestro cuerpo y de vuestra persona la esencia de
este Amor, no como un concepto aunque no lo hayáis vivido.
No es tampoco la mera experiencia de la vivencia del Amor, es mantenerse en la
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Gracia. Y mantenerse en la Gracia sólo es posible a partir del momento en que
habéis hecho el sacrificio de vuestra persona, donde habéis renunciado
realmente a comprender, donde habéis renunciado realmente a entender, sea cual
sea lo que os atraviesa, sea cual sea el conocimiento.
Sabéis muy bien, en todo caso en Occidente, numerosos teólogos como se dice,
han descrito y escrito sobre el Amor, pero describir y escribir sobre el Amor no
es vivir el Amor. Porque para vivir el Amor en su plenitud, en su totalidad y en
su verdad, la persona debe ser sacrificada, no acabando con su vida por
supuesto, pero con el sacrificio de todas las ideas que tenéis sobre el Amor y los
amores que habéis podido vivir, sea cual sea la relación.
Por supuesto, y el Arcángel Anaël insistió mucho sobre esta noción de relación
por ser uno de los principales vectores del encuentro del Amor, pero llegado el
momento, ahí también, hay que librarse de ello. Para esto, la Infancia, la
inocencia, la humildad y también la transparencia, son indispensables. No
guardar nada para sí, ofrecerlo todo a Él: vuestra vida, vuestros amores, vuestras
penas, vuestras alegrías, vuestras experiencias, porque será sólo cuando lo
hayáis devuelto todo, que todo os será devuelto.
Allí está la noción y el mismísimo sentido del sacrificio de la persona. No
guardar nada para sí, porque mientras no lo habéis dado todo, como decía mi
padre - mi padre biológico - no habéis dado nada. Y sin embargo podríais
distribuir vuestros bienes a todos los hambrientos que no sería suficiente,
siempre y cuando no os hayáis dado vosotros mismos a la Luz. Darse a la Luz es
también una parte integrante del sacrificio de la conciencia ella misma. Ahí se
encuentra lo que es llamado el Parabrahman, creo, pero también el Absoluto.
No os quedéis parados con los conceptos y las palabras sino vivid la
quintaesencia. Pero no podéis vivir nada de nada, aquí como en otra parte,
siempre y cuando estéis limitados por la concepción, la comprensión del amor
de este mundo. Sabéis pertinentemente que el amor, lo expresáis con vuestros
padres, vuestros hijos, vuestros allegados ante todo, pero el Amor de la Luz debe
volverse mucho más vasto y mucho más grande que todos estos amores. No
como una transformación del amor limitado y efímero en un amor eterno - lo
que no querría decir nada. A menudo se ha hablado del Amor como un estado
del Ser donde allí, el Amor no necesita manifestarse, porque es la manifestación
de vuestro Ser y no necesita nada de vuestra persona.
Es en este sentido que la representación, la imagen y la historia de Cristo, más
allá de toda consideración religiosa, es importante. Todo esto os fue explicado
ampliamente, los Hijos Ardientes del Sol, el Hijo del Sol, todas estas palabras
que han sido empleadas y que tal vez habéis vivido en diferentes estratos, debéis
25

de sobrepasarlo con el fin de vivir la plenitud.
La plenitud, la alegría, la beatitud no conocen falta alguna, ni falla alguna,
acordaos que nunca dependen de vuestra persona, tampoco de vuestros deseos.
El Abandono a la Luz - y el sacrificio de la persona - debe vivirse íntegramente
por el proceso descrito de manera muy justa por Ma Ananda Moyi con respecto
a la reversión del alma. La sed de Amor está ligada a la reversión del alma. Esta
sed de Amor es tal que se vuelve en cierto modo un fuego devorador y ardiente.
Así se realizan en vosotros las diferentes Llamadas de la Luz, pero responder a
ello no es todavía el sacrificio final de la persona. Es el momento en que
aceptáis conscientemente de morir a todo lo que no es verdadero, de morir a
todo lo que no dura. Por supuesto no es una muerte física sino una muerte - o un
sacrificio - real del alma. Es solamente a partir de este momento que la beatitud
del Espíritu será manifestada en cada aliento de vuestra vida en la superficie de
esta Tierra, y será también el garante de vuestra aptitud para atravesar la estasis
en esta beatitud que, os lo recuerdo, es la mismísima desaparición de esta última
conciencia que llamaba, en mi precedente intervención, esta Presencia última o
Shantinilaya.
La paradoja es que para realizarlo no podéis emprender nada, ni hacer nada. Se
trata, como lo dije, de una rendición total e incondicional a lo que os sobrepasa
como persona - y hasta como vida encarnada sobre este mundo. Y el ejemplo de
mi vida, muy corta sobre esta Tierra, lo ilustra perfectamente. Lejos de mi la
idea, en aquella época, de vivir lo que nombráis « energía », lo que nombráis «
vibración », lo que todavía nombráis hoy « supraconciencia » o « supramental »,
no tenía ningún conocimiento de ello. Simplemente mi sed de Amor era tal que
incluso el amor más perfecto tal como lo concebía entonces, como el expresado
por mis padres, no era comparable con la sed de Amor.
Esta sed de Amor debe consumar por completo todo lo que se opone al Amor.
Ahí intervienen los procesos de encuentro y de alquimia entre vuestro cuerpo
efímero y el cuerpo de Êtreté, traduciéndose en numerosas manifestaciones que
os han sido descritas y sobre las que no volveré. Estas manifestaciones son unos
marcadores y unos testigos de algo sucediéndose pero tampoco son la realidad.
Ahí también es en cierto modo un médium, un médium de manifestación a
través de las vibraciones, a través de lo que ha sido nombrado las Coronas
radiantes, pero todo esto también debe ser soltado y quemado por la sed de
Amor.
En ese momento, podréis observar concretamente sea cual sea vuestra edad,
sean cuales sean vuestras vidas, la palabra Amor, la palabra Luz está presente en
cada uno de vuestros pensamientos, en cada uno de vuestros actos, en cada una
26

de vuestras emociones, en cada una de vuestras relaciones. El Amor toma, como
lo dije, todo el espacio y todos los tiempos. Ahí, en ese momento, sabéis que
estáis de vuelta en vuestra Eternidad, independientemente de los marcadores que
especifiqué como la beatitud, la alegría y la paz.
Mi Presencia, que os es adquirida, pretende facilitarlo. De la misma manera que
el Arcángel Uriel ha acompañado vuestras diversas reversiones, me sitúo hoy como el Arcángel Uriel - en los últimos recursos a la Gracia, haciéndoos vivir la
Gracia de la última Reversión, del último Paso, donde el significado del
sacrificio se vuelve evidente. Pero acordaos que en ningún momento hay un
rechazo de la vida, tampoco de este mundo. Simplemente es visto como algo
que sólo pasa y que no dura.
Así, vosotros mismos podéis muy fácilmente averiguar que las alegrías como las
penas nunca pueden durar. Pueden tener una cierta duración pero nunca son
eternas, porque la vida en el seno de este mundo es una respiración, pero más
allá de esta respiración, de lo que pasa, de lo que muere y de lo que renace, un
poco como en cada primavera, cada año, cada vez hay una desaparición.
Sin embargo la Gracia - en el estado de Gracia - nunca puede desaparecer. Sólo
puede estar ahí, de manera cada vez más evidente y más permanente, sean
cuales sean, lo repito, vuestra edad, vuestros sufrimientos o vuestras alegrías. De
hecho, es el estado de Gracia que viene literalmente a quemar todo lo superfluo
con vuestro sacrificio y todo lo que no tiene que estorbaros más. Lo que sucede
en este momento es exactamente esto, durantes vuestros momentos personales e
individuales, y en muy breve a nivel colectivo.
Acordaos que el Amor no puede ser explicado, hasta diría, ni ser calificado,
porque en el momento en que calificáis el Amor, se vuelve limitado y
condicionado. Lo que no debe impediros expresarlo, manifestarlo y vivirlo con
vuestros hermanos, con vuestras hermanas, con vuestras familias, con todas las
relaciones que vivís, pero todavía no es el Amor. Al Amor verdadero, el que es
incondicionado, el que causa y desencadena el éxtasis por ejemplo, o la beatitud,
le da igual lo que le puede pasar a vuestra persona.
Lo que guardé de mi corta vida encarnada, es verdaderamente - más allá de las
dos experiencias místicas que viví - fueron sobre todo los momentos de mi
muerte donde estaba en una paz inconcebible como nunca me lo hubiese podido
imaginar, y en una beatitud tal que incluso se pudo ver sobre mi cara que llamáis
mortuoria. Es en este momento que realmente he sido liberada, y no antes.
Así, la muerte es efectivamente un nuevo nacimiento, pero es sobre todo una
liberación, y en estos tiempos de la Tierra, es un elemento extremadamente
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preciso con los acontecimientos de este mundo. Vivirlo corresponde a la
mismísima esencia del Amor. Es un Amor que no entiende de polaridad.
Acordaos que tampoco impide el amor personal, al contrario, lo magnifica. Pero
no hay ningún error y tampoco algún riesgo de equivocarse entre el amor
personal, por ejemplo expresado entre una madre y su hijo, no hay ninguna
relación posible y viable respecto a este Amor incondicionado. Y sin embargo
los dos pueden vivirse del mismo modo.
Acordaos también que este Amor abarca a todas las vidas y a todas las personas,
aunque no se vea. Es en este sentido que fue dicho de que no había que juzgar, y
que a la medida de cómo juzgáis seréis juzgados, porque el Amor no entiende de
juicio. No obstante el amor personal, a través de los juegos que existen entre
padres, hijos, en la pareja, entre hermanos y hermanas humanos, necesariamente
hay lo que nombráis, en el seno de la relación, una transacción. El Amor
incondicionado, aunque manifestándose en una relación - como podéis vivirlo
hoy en la naturaleza con los pueblos de la naturaleza, con nosotros también - no
es una finalidad ni un fin, sino sólo un medio de acercaros a este Amor, el más
ardiente que sea.
Es hacia este Amor que mi Presencia os llevará, con la condición por supuesto
que dejéis el sitio al Amor y sobre todo que no esperéis nada como beneficio o
como provecho para vuestra vida en este mundo. Entonces sí, en ese momento el
Amor os colmará, pero colmará ante todo lo que sois: vuestro corazón. Os hará
resilientes al sufrimiento de vuestro cuerpo, al sufrimiento de la pérdida sea cual
sea. Es allí donde podéis ver y saber donde estáis con vuestra relación al Amor,
y no con alguna persona o con algún amor personal.
Todo lo que sucede en estos tiempos en la Tierra, como vosotros lo sabéis, está
perfectamente orquestado y ordenado, si puedo decirlo así, por la Luz, en la más
grande de las libertades, pero alumbrando por supuesto lo que no es el Amor.
…Silencio …
Os dije también en mi anterior intervención que el Coro de los Ángeles se
manifestaba cada vez más. Se manifestará aún más ya que vendré para verter
sobre vosotros una lluvia de pétalos de rosa, dándoos a veces la impresión de
estar realmente apretados en este cuerpo, hasta crear, si se puede decir, un
sentimiento de sofoco dentro de uno mismo, pero sin ningún sufrimiento, y sin
ninguna pena. Así es la sed de Amor, así es el Amor incondicionado.
En ese momento estaréis llenos de un deseo ardiente, que no tiene nada que ver
con algún deseo humano, de reencontrar lo que sois en totalidad. Es en ese
momento que el alma es disuelta, sin ninguna posibilidad de vuelta atrás, ni
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ninguna vacilación o « vaivenes » como se refería el Comendador de los
Ancianos.
Cuando vuestro corazón explosiona de Amor, nada puede rivalizar con ello.
Todas las circunstancias de este mundo, todas las adversidades como todas las
alegrías de este mundo, son vistos en definitiva, sólo como medios para dejar
vivir el Corazón del Corazón y el Amor incondicionado.
No hay una ocasión o una circunstancia mejor que otra para vivir este Amor
incondicionado. Yendo por este camino si se puede decir - y viviendo este
camino - muy rápidamente, si no está hecho ya, comprobaréis por vosotros
mismos la primacía del Amor en cualquier circunstancia y en cualquier estado
de vuestra Presencia en el seno de este mundo.
El Amor que os consume os llena, y llenándoos os obliga a más humildad, y a la
Vía de la Infancia y a la Pequeña Vía, porque este Amor es tan vasto que ningún
cuerpo de este mundo ha podido contenerlo en totalidad, a la excepción por
supuesto de Cristo y de algunos después. Hoy, es posible para cada uno de
vosotros. Así es la Llamada de la Luz desde hace ya muchos años. Pero estos
tiempos que vivís ahora en la Tierra, están inscritos en el seno de una cierta
urgencia, una cierta urgencia en vivir el Amor que viene a derribar, diría yo,
todas las barreras y todos los obstáculos.
En la verdad del Amor incondicionado, no puede existir duda alguna, ni
interrogación, ni pregunta, porque como lo dije, el Amor lo llena todo y no deja
lugar para nada más - cuanto menos para la persona. En ese momento, vuestra
vida está realmente al servicio de la Luz. Nuestras hermanas orientales pueden
llamarlo la devoción, el Bhakti yoga.
Acordaos también que están los sonidos, los diferentes sonidos del alma, el
sonido del Espíritu, las diferentes octavas que traducen vuestra vuelta a la
Eternidad. La última octava es el Coro de los Ángeles, el que os colma de
éxtasis y os marca con fuego al rojo vivo, como lo dije, de esta sed de Amor que
podréis por supuesto manifestar alrededor vuestro en este mundo, sabiendo que
este Amor no es de este mundo y nunca lo será. Sólo podréis ser el testigo,
directo o indirecto, sólo podréis ser el vivo testimonio con vuestras palabras, con
vuestras sonrisas, con vuestras vibraciones. Pero este Amor incondicionado está
más allá del cuerpo de Êtreté, de Eternidad, es realmente lo que os constituye, y
lo que nos constituye a todos, sin excepción alguna.
La Vida es Amor, pero ¿quién puede decir que la vida en el seno de este mundo,
en estos tiempos de la Tierra es Amor? Basta, como lo decía, con mirar
alrededor vuestro para ver la confusión, para ver el fin de los sistemas, el fin de
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las organizaciones, el fin de las naciones, y el fin sobre todo de la vida limitada.
Sólo el que no conoce el Amor verdadero puede ser tentado con querer instaurar
y preparar un mundo mejor pero acordaos, nunca podemos edificar algo
verdadero cuando las fundaciones no son las justas.
El Amor incondicionado, el Amor de Cristo os vuelve pequeños a este mundo,
pero grandes en el otro, y no podéis ser grandes aquí y también en el otro. Es
uno u otro, y va a ser cada vez más evidente, por no decir más tajante.
Seré el testigo de vuestro estado de Gracia. Por este derramamiento llegando
sobre vuestra cabeza, viviréis el Amor marcándose en vuestra carne,
independientemente de toda persona, la vuestra como cualquier otra,
independientemente de toda circunstancia, sea feliz o desgraciada. No seréis más
afectados por esto. Seréis marcados con el hierro al rojo vivo del Fuego del
Amor. No seréis solamente los que hayan sido marcados en la frente o en el
corazón, no seréis solamente los que hayan sido liberados por la Onda de Vida,
sino que seréis realmente el Amor encarnado y encarnando, preparando la
Ascensión en su fase final. Es lo que sucede en estos tiempos en la Tierra, en el
momento en que lo habéis identificado, en el momento en que no os quedáis con
resistencia en la persona, con resistencia en las creencias, con resistencia en las
proyecciones o los miedos.
Lo que os digo y os explico ahora desde hace dos horas, corresponde a la
realidad de lo que tiene que vivirse desde ya, antes incluso de que las Trompetas
resuenen, y después incluso de lo que ha sido llamado la estasis. Sea cual sea
vuestro posicionamiento en el seno de este mundo, en el seno del universo
después de los Tres Días.
El Amor es también un canto, pero no son los cantos que conocéis en este
mundo, ni las notas de música que conocéis en este mundo, ni los tempos que
conocéis en este mundo. Es algo mucho más vasto y que no puede ser calificado
solamente por lo que es audible, sino que más bien por lo que es vivido e
impreso en la carne en ese momento.
El Coro de los Ángeles, mi bendición y mi lluvia de rosas sobre vosotros, es el
regalo del Amor al Amor. Veréis por vosotros mismos, en ese momento, que
realmente lo habéis dado todo, vuestras esperanzas, vuestros deseos, vuestras
creencias sean cuales sean. En ese momento ni os preocuparéis de los tiempos
que vive la Tierra, el Amor llenará verdaderamente todo el espacio y todos los
intersticios que pueden todavía existir.
Este Amor, para la persona, podría calificarlo de intolerable, porque os lleva a la
sed de Amor, como lo dije, inextinguible. En ese momento os volveréis, si no es
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el caso ya, podría decir, un « ser obsesivo del Amor », no a través de una
relación, no a través de una proyección hacia un ser amado, sino más bien como
la naturaleza de lo que sois. Y el Amor llama al Amor, cada vez más. En ese
momento, os sentiréis apretados, si puedo decirlo así, en este cuerpo y en esta
vida, pero aceptando también esta vida.
Ahí entraréis realmente al servicio y en la devoción al Amor, lo que las
hermanas orientales, como lo dije, han llamado el Bhakti yoga o yoga de la
devoción. No habrá ningún esfuerzo que realizar, ni nada en que pensar, porque
será vuestra naturaleza, digáis lo que digáis, neguéis lo que neguéis, aceptéis lo
que aceptéis. En cierto modo será independiente de vosotros, independiente de
vuestras creencias, independiente de vuestros miedos y de todos vuestros amores
personales, si puedo decirlo así.
La Llamada de María os llevará al éxtasis, esto ha sido llamado a menudo (de
una manera, diría yo, no muy correcta), « el rapto ». Fue descrito por San Juan
como el momento en que Cristo llama a todos los que han sido marcados en la
frente y en el corazón a que vengan para lavar sus vestiduras en la sangre del
cordero.
La estasis, como el estado de Gracia que se manifestará - y que ya se manifiesta
para vosotros - no dejará lugar a nada más. Es en este sentido que la conciencia
se apagará de este cuerpo durante tres días, no para vivir una experiencia
mística, o una experiencia vibratoria, o incluso de la conciencia, sino más bien
para, de nuevo, actualizar lo que la Fuente había llamado el Juramento y la
Promesa. Llega a vuestras puertas, no la puerta de la Tierra sino que a vuestra
puerta - en vosotros- de vuestro corazón.
El testigo, os lo dije, es el Coro de los Ángeles, los sonidos percibidos, el
quemazón del corazón que lleva a la desaparición de la persona, al contrario del
fuego del ego que refuerza la persona en un papel, en una función sea cual sea.
El Fuego del corazón, la llamada del Amor incondicionado no deja lugar a
ningún papel, ninguna función ni ningún juego en el seno de este mundo. Y es
sin embargo un momento muy ligero y muy denso al mismo tiempo. Denso por
el hecho de llevaros y de encantaros a vuestra existencia en el seno de este
mundo, para transportaros en las Moradas inefables del Espíritu donde canta el
Coro de los Ángeles permanentemente. Y más allá de esto, está el Silencio, el
silencio de la conciencia, el silencio de la persona, pero no sois vosotros los que
decidís como persona, es el Amor mismo que lo decide.
Ahora, para los que necesitan otras explicaciones referente a la Llamada de
María, referente al derramamiento de mis gracias, hay por supuesto lo que
nombráis los Triángulos elementales de la cabeza, lo que yo llamo « el
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Coronamiento », y sabéis que hay varias Coronas al nivel de la cabeza, además
de la Corona del corazón. Ser coronado de Amor, es el anillo que es puesto en
vuestra cabeza, el anillo de la Libertad y del Matrimonio con Cristo. No veáis
allí ninguna relación posible con un matrimonio humano, porque se trata más
bien de un Matrimonio Místico. Todo ha sido ya explicado, hace unos años, por
otras hermanas con respecto a lo que fue llamado las llamas gemelas.
Así, cuando mis gracias se derramen sobre vosotros, sentiréis algo más que los
Triángulos de la cabeza, algo más que las dos Coronas de la cabeza. Es un
estremecimiento que recorrerá vuestra cabeza, realmente como una lluvia, muy
fina, que se derrama sobre vosotros. Sabréis en ese momento que el éxtasis del
fin es inminente. Sabréis en ese momento, viviendo esta referencia y estos
procesos, que estáis por fin listos para el sacrificio de vuestra persona.
La sed de Amor se hará inextinguible de manera todavía más ardiente, si puedo
expresarme así. El Coro de los Ángeles os acompañara, olvidaréis entonces todo
lo que apreciabais cinco minutos antes. Ya no necesitaréis de ningún punto de
anclaje, ni de ningún punto de apoyo, ni nada más, sólo lo que acontecerá en ese
momento. Para los de entre vosotros que todavía no lo han experimentado,
comprobaréis por vosotros mismos la resolución de los miedos últimos, por el
Amor y no por vuestra comprensión.
…Silencio …
Ya algunos de vosotros desaparecen o, si no desaparecen, se sienten como « irse
» o desaparecer. Todo esto señala, en vuestra carne, la inminencia concreta de la
Llamada de María. El momento en que los cantos del cielo y de la Tierra unirán
sus sinfonías en la misma resonancia.
Si ya habéis oído el Coro de los Ángeles, incluso de manera fugaz, en el
momento que sea de vuestra vida, ya podéis estar seguros de que la Llamada de
María os encontrará totalmente disponible. Así que aprovechareis, en cierto
modo, para dejar de haceros preguntas, sobre alguna fecha, y sabréis
simplemente que es efectivamente ahora que todo ocurre. Y todo lo que ocurre,
en la superficie de este mundo como sobre la pantalla de vuestra conciencia, o
en la profundidad de vuestro corazón, sólo está allí para avivar el Fuego del
Amor, aunque todavía no sea el Amor incondicionado, aunque por supuesto
muchos elementos os han sido comunicados y han sido vividos, como por
ejemplo el Fuego del corazón o la Liberación de la Tierra por la Onda de Vida.
La Libertad, la Liberación, el retorno a la Eternidad se hace según, no una
programación, pero según unas etapas observables. Siempre os hemos
acompañado, los unos y los otros, a través de lo que se tenía que vivir, o lo que
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iba a ser vivido, con el fin de reforzar vuestra fe y en cierto modo de aclarar lo
que la persona necesitaba aclarar. Hoy, todo ello está en vías de ser totalmente
superado por la instalación de la Luz. El Comendador os habló de la instalación
de la Luz en ciertos lugares, allí donde se encuentran los pueblos elementales de
la Tierra, los pueblos de la naturaleza, en vosotros también, a través de vuestros
propios chacras, vuestros propios vórtices.
Acordaos que en las circunstancias actuales, cuanto más seáis simples, cuanto
más seáis humildes, más será evidente, y más ocurrirá sin error y sin problema.
…Silencio …
Así son los tiempos de la Tierra en este momento y el encuentro con vosotros
mismos ante todo. Más allá de toda forma, de todo lo que llamáis dimensión. Es
el encuentro con la Eternidad y la instalación en la Eternidad, sea cual sea de
hecho vuestro emplazamiento con respecto a vuestra asignación vibral.
En algún momento, de manera más o menos conjunta a la aparición de las
Trompetas de manera permanente, el estado de Gracia será tal que nada podrá
ser manejado en el seno de la vida efímera. Es particularmente evidente para
algunos de vosotros que ya desaparecéis muchas veces al día, o durante
circunstancias incongruentes. Allí también, son las primicias de la Llamada de
María. Es también el momento en que la Gracia llena tanto todo el espacio y
todos los tiempos de vuestra vida, y todo se hace acompañado por la Gracia, y
que a veces también nada puede hacerse, igualmente acompañado por la Gracia.
La Luz, siempre e incansablemente, os hace la misma pregunta, de manera cada
vez más exacerbada si puedo decirlo así. La Luz os pide, llamando a vuestra
puerta, si os habéis reconocido en la Luz, mucho más que en alguna historia o en
alguna persona. Es realmente un cambio de prioridades, pero no sois vosotros
quienes decidís.
…Silencio …
Os volveréis en ese momento, no como un niño, pero como un recién nacido,
porque seréis verdaderamente un re-nacido de nuevo.
…Silencio …
El Amor incondicionado, totalmente presente en vosotros, no deja lugar para
nada más, porque allí no hace falta más palabras, no hace falta, diría yo, de
ninguna conciencia, sea cual sea. Ahí también está el Juramento y la Promesa,
re-actualizado durante los Tres Días.
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…Silencio …
El Amor incondicionado instala por supuesto también el silencio, no solamente
el de las preguntas, sino el Silencio verdadero. Allí donde nada más es necesario,
sólo este Silencio y esta Gracia.
…Silencio …
Recibid esto. Una lluvia de bendiciones desciende sobre vosotros.
…Silencio …
Más.
…Silencio …
Y una vez más.
…Silencio …
Y una vez más.
…Silencio …
Cuando sintáis en vuestra vida la llamada, no de María pero de mi Gracia a
vuestra Gracia de este modo, guardad silencio y acójadme como os acojo.
…Silencio …
En este Silencio, en esta Paz y en este Amor, canta la verdad de la Eternidad.
Y allí, realizáis plenamente, liberados, establecidos en el Sí o no despiertos, la
primacía del Amor sobre las consideraciones de la persona.
…Silencio …
En el silencio de mis palabras se vive la plenitud, ahora, de la verdad del Amor.
…Silencio …
Mis palabras se van a acabar con el fin de dejaros en la verdad del Amor.
…Silencio …
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Quisiera, antes de dejaros, deciros unas palabras. Serán muy simples. Os diré lo
que dicta mi corazón: amad, amad por encima de todo. No simplemente un amor
que daríais u ofreceríais a Cristo, a vuestros allegados, al conjunto de los
hermanos y las hermanas humanos, sino ofreceos vosotros mismos al Amor. Sea
cual sea el sacrificio de la persona o el holocausto de la persona, nunca olvidéis
que dejando este mundo no os lleváis estrictamente nada con vosotros, por
supuesto que vuestro cuerpo no, ni vuestras afecciones, ni vuestra historia, os
lleváis solamente lo que sois, y la única riqueza eterna es vuestro corazón y lo
que está en vuestro corazón. No tiene nada que ver con vuestra vida, no tiene
nada que ver con las experiencias, fueran las más bellas que hayáis vivido, y
tampoco las más tristes.
Cuando el Amor se despliega totalmente, no puede haber nada más, ninguna
historia, ningún apego, ninguna pregunta como lo dije, y tampoco ninguna
suposición. La evidencia es tal que estáis realmente radiantes de éxtasis. No
controláis ya nada. Lo habéis dado todo a la Luz y la Luz tiene la primacía sobre
todo el resto.
Habrá cada vez menos, en estos tiempos de la Tierra que vivís, la posibilidad de
negociación o de vacilación.
…Silencio …
Hermanas mías y Hermanos míos, somos Uno. No es una profesión de fe sino
más bien, diría yo, la verdad Eterna del Amor, que está muy alejada, hay que
reconocerlo, de lo que se vive en la Tierra en este momento al nivel exterior y
que sin embargo representa el espacio de resolución de esta Tierra. Os toca
elegir. ¿Dónde os situáis? ¿Dónde estáis?
Permitidme con estas últimas palabras vivir juntos el don de la Gracia de mi
Presencia y de vuestra Presencia. Y nos quedaremos todos así juntos,
silenciosos. Hagámoslo ahora y hacedlo también leyéndome o escuchándome.
…Silencio …
Soy Teresa de Lisieux. Soy lo que sois. Soy Una. Sois el Amor.
…Silencio …
Adiós.

***
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EL COMENDADOR DE LOS ANCIANOS
O. M. Aïvanhov
Y bien, queridos amigos, estoy extremadamente contento de reencontrarles.
Permítanme en primer lugar de darles todas mis bendiciones y todo el Amor que
sois en el corazón de unos y otros y en el mío por supuesto.
... Silencio …
Voy a dirigirme a vosotros hoy como Comendador de los Ancianos y
representante, en cierto modo, del Consejo de los Ancianos para significarles,
diría yo, un cierto número de cosas y un cierto número de elementos respecto a
lo que se vive durante este periodo sobre la Tierra a nivel colectivo como a nivel
individual.
Entonces primero, un cierto número de cosas que pudieron por ustedes mismos,
así lo espero, comprobar. Hay por supuesto sobre esta tierra un cierto número de
elementos que se manifiestan en la actualidad, que esto sea en vuestros cielos,
que esto sea en vosotros y que esto sea también directamente sobre la Tierra, o
de las interacciones que se producen entre diferentes grupos humanos sobre este
planeta.

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Así como os lo dijo nuestra hermana Teresa ayer, regresasteis realmente a los
acontecimientos históricos de la historia de este mundo, traduciendo la entrada
de pleno, esta vez, en los mecanismos ascensionales. Hablé a finales de
septiembre, en todo caso en el período de finales de septiembre, de
manifestaciones diversas y variadas concerniendo al cielo, a la tierra, pero
también al interior de vuestro cuerpo.
En primer lugar, os dais cuenta para la mayoría de una facilidad más grande,
diría yo, a establecer relaciones, comuniones, a percibir y a vivir los encuentros
también con los pueblos de la naturaleza como entre vosotros, pero también para
algunos, comprueban que incluso cuando creen estar solos en alguna parte,
estáis cada vez menos solos. Hay una especie de concientización y de
percepción cada vez más lúcida y consciente, si puedo expresarme así,
correspondiente a las diferentes dimensiones y a las diferentes conciencias que
viven en estas dimensiones, también sobre el plano invisible de la Tierra, de los
pueblos de la naturaleza, pero también con todos los elementales, pero también
todo lo que puede... que os era invisible antes, que tiende a volverse visible, o en
todo caso perceptible.
Esto se deriva directamente de la fusión, como dije, de las diferentes
dimensiones en el seno mismo de la Tierra, a causa de la disolución de los
últimas capas aislantes que están presentes en vosotros pero también en vuestros
sentidos, como al nivel de vuestros chakras y también a nivel de la Tierra ella
misma. Esto puede dar lugar, si quieren, a numerosas interrogaciones. Entráis de
manera más directa, si puedo decir, en contacto también con nosotros (con el
simple hecho de pensar en ello), con las Estrellas, con los Arcángeles, o con los
pueblos de la naturaleza o los pueblos elementales.
Todo esto, si quieren, firma la irrupción de la Luz en vuestro mundo. Entonces
por supuesto, hay también aspectos, yo diría, un poco más ligados a la actividad
de los Elementos, de los Jinetes del Apocalipsis. Todo esto, lo veis a través de
los ciclones, a través de los seísmos, a través de las modificaciones a veces
importantes que llamáis del clima. Por supuesto, ya lo dije hace mucho tiempo,
que iba a haber un trastorno climático, es decir que en lugares que estaban sin
lluvia se iban a encontrar con inundaciones, lugares que eran considerados como
muy lluviosos que se vuelven secos, esta es la primera cosa.

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También comprobaron que los ciclones y los huracanes que nacen ahora están
mucho más consecuentes en cuanto a su tamaño, en cuanto a su amplitud, y en
cuanto a los vientos que se generan un poco por todas partes sobre el planeta.
Esto es el principio porque os había dicho también, hace mucho tiempo, que esta
acción elemental se iba también a conjugar y a mostrarles ahí mismo la
resonancia y la relación que existen entre los diferentes Elementos entre ellos,
de la misma manera que esto pasó en vosotros a través de la activación de los
Triángulos y de las diferentes funciones, si puedo decir, de vuestro cuerpo de
Êtreté, de las diferentes Puertas y de las diferentes Estrellas.
Todo esto os ajusta, como dije también, os sitúa precisamente en la atmósfera
interior y exterior que es para usted la más indispensable en función de allí
donde estáis precisamente, en función de vuestro lugar de vida, en función de
vuestras relaciones, de cualquiera dominio que sea. Y todo toma, como lo había
dicho también, de los aspectos cada vez más flagrantes y evidentes, es decir que
incluso para los que todavía están en la negativa de algunas cosas, que se niegan
a ver ciertas evidencias, entonces estas evidencias se van a presentar y
representarse, en la vida interior como en la vida exterior, de manera cada vez
más flagrante.
Veis también la disolución de la matriz. De esto también ya había hablado:
tenéis por ejemplo los procesos de Llamada de la Luz que volvían no
exclusivamente a unas horas precisas como en las alineaciones anteriores, o al
final de la tarde, pero que pueden tomarles, diría yo, en cualquier momento, o lo
que estabais haciendo cinco minutos antes. Y os estáis dando cuenta
efectivamente de que no pueden más, y lo podrán cada vez menos, apoyarse en
todo lo que es conocido. Todas las reglas de la sociedad, todas las reglas de vida
y la fisiología misma de vuestro sueño, de vuestra alimentación, vuestros
comportamientos, se vuelven diferentes.
Entonces por supuesto, según la etapa en la que estáis en vuestro Choc
individual, la traducción va a ser diferente. Si estáis en la negación, por supuesto
estaréis menos afectados de manera general que si estáis en la ira, por ejemplo.
La ira llama la ira, y la negación llama la negación. Hay hermanos y hermanas
que juegan a las avestruces, si puedo decir, respecto a lo que se celebra, no sólo
a nivel planetario - sino que no estáis necesariamente al tanto, si esto no se
produce donde vivís - pero también interiormente. Las sugerencias de la Luz no son solamente las Llamadas- las órdenes de la Luz os imponen, si puedo
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decir, unos reajustes, unos re-alineamientos respecto a la Inteligencia de la Luz,
en cierto modo cada vez más violentos, cada vez más abruptos y cada vez más
fuertes.
Por supuesto, esto se acompaña de lo que habíamos llamado unas anomalías en
la matriz, como por ejemplo sonidos que aparecen, así, de improvisto, más allá
de las Presencias, vuestras herramientas tecnológicas que se estropean, que
cambian de hora, que muestran algo que no han pedido, trozos de música que se
echan a desencadenarse sólos, objetos que comienzan a moverse. Todo esto
traduce la enorme presión de la Inteligencia de la Luz a nivel de todas las
costumbres de vuestros comportamientos.
Por supuesto, comprobáis que todo lo que habíamos dicho también desde hace
años, que os llevaron, si siguieron hasta aquí, hasta este punto preciso, hoy
comienza a no ser más válido. Si tomo otro ejemplo, por ejemplo el principio de
la refutación de Bidi, si tomo el ejemplo de lo que se llamó el punto de vista del
observador, todo esto se hace en cierto modo irrisorio, y esto ¿en qué acaba?
Tan pronto que estáis en la aceptación, no en la negociación, ni en la negativa, ni
en la ira, esto va a traducirse así - esto ya lo dije - como una capacidad más
grande a desaparecer a voluntad, cuando lo deciden, pero cuando es la Luz quien
lo decide, ella no os pide más vuestra opinión.
Entonces por supuesto, más allá del observador, tienen también la impresión de
vivir las cosas mucho más intensas, a todos los niveles de la conciencia y de los
cuerpos sutiles, concerniendo a todos los acontecimientos de vuestra vida. Hay
una especie de hipersensibilidad, que no es emocional, sino una
hipersensibilidad de la conciencia ella misma, que puede parecer en algunos
casos, cómo decir, ser demasiado reactiva. Pero no es ninguna reacción ligada a
la acción-reacción, es realmente la instalación de la Gracia, es decir que la Luz,
independientemente de nuestras Presencias y nuestros contactos, os da a ver y a
vivir unos elementos que a veces son totalmente diferentes que de costumbre,
en todo caso de vuestras costumbres. Hablé de la fisiología, hablé de los sueños,
hablé de las condiciones exteriores de vuestras vidas. Hay reajustes cada vez
más rápidos que son tantos signos, si puedo decir, de que algo se está celebrando
y que modifica las reglas mismas de la vida en el seno de este mundo.
Todos los residuos de las líneas de predación ligadas a los chicos malos, por
ejemplo, están desmoronándose unos detrás de otros. Esto concierne ahora no

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solamente a las líneas de predación, a las diferentes redes telúricas del encierro
de la Tierra, sino sobre todo también... y también a la conciencia ella misma que
se encuentra a veces en situaciones totalmente inhabituales.
Cualquiera que sea el ejemplo, os habíais adherido, hasta ahora, a tal tipo de
alimento o a tal funcionamiento en vuestra vida y veis que esto no funciona más,
que ocurre de otro modo. Es igual para todo lo que es cíclico, la alimentación, el
sueño, los convenios sociales, los convenios de relación entre humanos, que esto
sea a través de las palabras, que a veces no encontráis, que la memoria os falla
cada vez más cuando hay una sugerencia de la Luz y que os resistís porque
tenéis algo que acabar, o algo diferente que hacer.
La Luz, ella también ahora no titubea más, es sí o es no, esto pasa, o esto se
rompe. Pero si esto se rompe, nunca es violento, es algo que está hecho para
mostrarles lo que hay a ver y a cambiar, puedo decir, no solamente de punto de
vista, sino simplemente de postura en el desarrollo mismo de vuestra vida
ordinaria, cualesquiera que sean los aspectos maravillosos de encontrar Elfos,
Dragones, Hadas, o entidades elementales.
Todo esto se celebra al mismo tiempo. Tenéis a veces la impresión o bien de ser
una concha vacía, o bien de ser una concha a punto de explotar, sobre el plano
vibral, según el plan de la conciencia. Todo esto no crea oscilaciones y
desestabilizaciones, sino al contrario os permite de afinar, yo diría, el Corazón
del Corazón, de afinar la manifestación del Amor y de la verdadera vida aquí
mismo, ahí donde estáis, independientemente de todas vuestras experiencias
anteriores. Hay también - es en este sentido que decidimos con los Ancianos en
nuestro último Consejo, de entregarles a través de las Estrellas, a través de
nosotros, a través de Anaël, algunos elementos que son en cierto modo, unas
referencias en lo que se celebra actualmente.
Percibís también a veces un cierto desinterés para los conocimientos, incluso
espirituales. Necesitáis, como decía Teresa, cada vez más sencillez, es decir de
cada vez menos serviros de lo que os servíais antes, que sea del mental, que sean
las proyecciones en el futuro, que sea la necesidad de resolver tal problemática o
tal sufrimiento de vuestro pasado. Todo, desde el instante en que no os resistís
más, en el momento en que recibís en totalidad la Luz, las cosas se modifican
ellas mismas. Es la Inteligencia de la Luz, es también lo que hemos llamado el
estado de Gracia y este estado de Gracia, en general, dura como podéis

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comprobarlo unos lapsos de tiempo en este mundo que son cada vez más largos
y cada vez más vastos también, dándoos finalmente una forma tal vez de
dificultad en hacer las cosas ordinarias tales como las hacían antes. Pero
también, a la inversa, os podéis resistir y necesitar al contrario, de tratar de
calmaros como persona manteniendo unas actitudes, unos rituales, unos
comportamientos que forman parte de vuestras costumbres y de vuestra rutina, y
que en cierto modo os dan unas referencias.
Pero, como dijimos y repetimos, comprobáis hoy la pérdida de todas vuestras
referencias. Sobre lo que antes os podíais apoyar - en vosotros, en vuestros
comportamientos, en vuestro mental, en vuestro modo de presentaros, de entrar
en relación - está modificándose de modo consecuente. Y os recuerdo que esto
concierne tanto a la fisiología de vuestro cuerpo como a la fisiología de vuestras
emociones, a la fisiología del mental él mismo. Cosas que os parecían
importantes se hacen superfluas, incluso embarazosas. Cosas que os parecían
insignificantes toman una importancia extrema, y esto puede arrastrar a veces
efectivamente unas desestabilizaciones temporales pero en todo caso que están
únicamente ligadas a unas resistencias, pero mucho más que a las resistencias
ahora, a simplemente unas costumbres y unas rutinas.
Entrasteis ahora, lo dijimos, en la plena acción de la co-creación consciente.
Además, descubrís que si os ponéis a pensar, entre comillas, “negativamente”,
que sería por ejemplo para verificar si cerrasteis el gas antes de marchar de
vuestra casa, entonces os vais a reír, porque todo esto ahora os pasa por encima
de la cabeza.
Y cosas que antes os parecían insignificantes, se van a encontrar sobre el
escenario. Por ejemplo en lugar de tomar un café rápido como hacían, vais a
crear una especie de decorado, con una taza más bonita, con una presentación
diferente de vuestros alimentos. Los gustos y las costumbres se transforman.
Todo esto por supuesto, está ligado a la co-creación consciente y a las
modificaciones que esto induce en el seno mismo de este mundo y que os dan
acceso a cierta forma de libertad y de autonomía, incluso en el seno de este
mundo.
Las cosas que resisten no son necesariamente hoy las cosas más cuajadas ligadas
a sus heridas o a los miedos, es simplemente el aprendizaje, aquí mismo, de la
libertad. La libertad no solamente de pensar sino también de crear vuestra

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realidad diaria a veces de modo diferente, que sea la presentación de una
comida, de un plato, que esto sean gustos musicales, que esto sean la necesidad
de silencio, que esto incluso sean vuestras actividades profesionales, tienen la
impresión de ver las cosas de otro modo, y de reaccionar o de actuar, o de ser
pro-activo, de manera diferente. Todo esto, es el Amor que se instala y que se
manifiesta en el seno de este mundo.
Hace varios meses dije que las partículas adamantinas se precipitaban, se
acuerdan, allí donde hay pueblos elementales, sobre los vórtices, sobre vuestros
chakras y las Puertas a nivel del cuerpo, independientemente incluso de las
estructuras vibrales. Y todo esto, por supuesto, modifica el conjunto de lo que
vivís, sin incluso hablar de otras dimensiones. Y esto es vivido de dos modos. O
bien respecto a esto, hay una sorpresa, o bien os resistís y estáis en la negación
de todo lo que os parece nuevo, o bien vais en el sentido de menor resistencia, es
decir de la fluidez de la Unidad, que os va a dar a vivir las cosas cada vez más
fácilmente, si puedo decir. Además, comprueban también que ahora les es muy
difícil de mantener, diría, pensamientos en bucle. Ya no están más las bicicletas,
pero algunos de entre vosotros habían guardado unos pensamientos recurrentes
que se manifestaban, que eran en cierto modo unos medios de protección y de
protegerse de diferentes fobias o de diferentes elementos ligados a veces
también a unas heridas.
Hoy comprobáis que a veces olvidáis las palabras, olvidáis los objetos, y luego
os expresáis y después de os preguntáis incluso sobre lo que expresaron. Porque
allí, lo que se expresa ahora, y cada vez más, no es más la cabeza, es el Corazón.
Que lo percibáis o no, que esto os parezca lejos de alcanzar, es sin embargo la
verdad que vivís en todos los actos de vuestra vida y en todas vuestras
ocupaciones, diría, fuesen las más ordinarias y repetitivas. Entonces las cosas se
transforman. Hay también ahora una forma de apaciguamiento, para la mayoría
de entre vosotros, o a veces una especie de apaciguamiento que la persona puede
traducir como una especie de fatalismo en el que se preguntan «¿para qué?».
Donde entonces, vuestro nivel de confianza en la Luz, está tal como
comprendieron y ven que no servía para nada de proyectar lo que sea en
cualquier futuro que sea. Esto no os impide, por supuesto, de tomar decisiones
cualesquiera que sean, pero en cuanto la decisión es tomada o que llevasteis
vuestra atención y vuestra intención en un elemento de vuestra vida, entonces
las cosas se ponen en su sitio sin que tengáis que volver allá, sin que tengáis que
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realmente ocuparos de ello. Y los fallos de la matriz, como os decía, se hacen
cada vez más visibles en el interior mismo de vuestro funcionamiento ¿verdad?
Vais a olvidar los nombres, vais a cambiar los apellidos, vais a olvidar que ya
habían visto tal película o leído tal libro, y que sin embargo habían leído la
semana precedente.
Todas las referencias espacio-temporales tan indispensables en el seno de este
mundo encerrado están volando en pedazos. En cierto modo os volvéis de algún
modo ya, no más correlacionados al tiempo que pasa y al espacio que esta
alrededor vuestro, penetráis nuevos espacios, penetráis, yo diría, una ultratemporalidad, no viajando en otras dimensiones sino directamente allí donde
estáis sobre la Tierra. Hay espacios de resolución en todos los dominios, gente
que no se veían más que se ven, gente que estuvieron enfadados que se
reconcilian, otros que estaban reconciliados que se enfadan de nuevo.
Hay una noción de rapidez que puede daros a veces la impresión exactamente
inversa, porque el tiempo se diluye, se contrae y se dilata sucesivamente, un
poco como una especie de respiración que está ligada directamente a la
aceleración gravitacional del núcleo de la Tierra y a la liberación de la corteza
terrestre, la modificación de todo lo que está ligado al espacio-tiempo al nivel de
la Tierra. El clima, por ejemplo, hablé de ello, los volcanes, pero también en
vosotros. Vais a comenzar a sentir una estructuración diferente, si puedo decirlo
así, de los circuitos del cuerpo de Êtreté en vosotros. Habíamos hablado hace
unos meses de lo que ocurría al nivel de los Triángulos elementales, al nivel del
reconocimiento de los linajes en vosotros como en los hermanos y hermanas a
quienes veis.
Y muchos de vosotros ya no estáis más interesados realmente por ello. No es un
desinterés, es una evolución hacia la sencillez y la famosa Vía de la Infancia que
os permite acoger todo lo que se presenta ante vosotros, sin ningún juicio hacia
lo que se presenta ante vosotros. Cuando tomé el ejemplo del ladrillo que
recibíais en la cabeza, llegáis a trascender la causalidad y a trascender la
interrogación de lo que está sucediendo. Otros, en cambio, van a tratar de buscar
más preguntas, y se dan cuenta que ya no hay más preguntas en el interior,
aunque busquen bien. Ahí está la co-creación consciente, ahí está la vivencia del
Instante Presente y de la Última Presencia, ya no en el interior sino
manifestándose en las circunstancias de vuestras vidas y en cada circunstancia.

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Podéis por ejemplo comprobar que cambiáis cosas en casa, que cambiáis cosas
dentro de vosotros pero también en vuestras relaciones, es decir que llegáis a
entenderos más allá de las palabras. Las palabras no tienen ya la misma
importancia que antes, porque captáis, diría yo, cada vez más con el corazón. Y
el corazón no necesita que intervenga la cabeza porque en este momento seguís,
ya no como dije hace más de un año, la respuesta del corazón, ya no tenéis que
preguntaros sobre la respuesta del corazón, para los que perciben las
vibraciones. Las respuestas os llegan solas y están directamente correlacionadas,
ya no a vuestras emociones, a vuestros pensamientos, a vuestra mente, sino
directamente a vuestra Presencia.
Esto puede daros la impresión a veces de que la comprensión de las palabras se
os escapa, que la comprensión de las situaciones se os escapa, y es así que
aprendéis a entregaros cada vez más a la Luz. Y así como fue dicho, os permite
depositar las armas de la resistencia mental, de la resistencia emocional, y os
permite instalar, ya no solamente en vuestras Puertas, ya no solamente en
vuestras Coronas radiantes, ya no solamente en vuestros chacras o en vuestros
nuevos chacras, sino en el conjunto de vuestro cuerpo físico, como si vuestras
células se volviesen realmente vivas y que pudieseis captar lo que os pide el
cuerpo.
Por ejemplo si volvemos a hablar de la alimentación (porque a muchos les
intriga), vais a daros cuenta que antes teníais cuidado tal vez con lo que comíais
con arreglo a informaciones científicas, o bien radiestésicas, o bien en función
también de ciertas lecturas que os decían « no hay que comer tal cosa o tal otra
». Ahora, ya no es así, es el mismísimo cuerpo que contesta, y tenéis los medios
de averiguar si este cuerpo que está volviéndose luminoso os dice la verdad. Por
ejemplo, habéis decidido de sentaros a la mesa para comer tal cosa y de repente
estáis atraídos por otra cosa. O bien resistís, o bien obedecéis.
Así que antes os habría dicho que eran los diablillos quienes venían a susurraros
de comer unos productos que no eran buenos, la gula, los pecados de la gula.
Hoy, nada de eso, es la inteligencia de vuestras células, de vuestra conciencia,
que dispara a todo lo que es efímero, es decir, al nivel de las estructuras sutiles,
las emociones, la mente, las creencias y hasta las causalidades, y desembocáis
en la espontaneidad. ¿Y qué hace todo esto? Os vuelve cada vez más disponibles
para vivir el instante presente.

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Veis también que os cuesta cada vez más proyectaros, tener proyectos, hacer
suposiciones. Aunque vuestra mente dé vueltas todavía un poco, os es cada vez
más difícil hacerla girar, diría yo, como antes. Es como si… lo había dicho,
había unas bicicletas, os hemos quitado los pedales, la silla, el manillar, la
bicicleta, y ahora directamente os quitamos la mente. Pero no somos nosotros.
Cuando dije « os quitamos », es la Luz que lo hace. Y empezáis de una manera
más que concreta a funcionar aquí mismo con el corazón - aunque no lo sintáis sin preguntaros a cerca del bien y del mal. Hacéis algo, no pensáis en saber el
porque lo hacéis, ya no os hace falta ni causalidad, ni reacciones.
Esto es la co-creación consciente, que se realiza independientemente de vuestra
voluntad, si puedo decirlo así, independientemente incluso de vuestras
costumbres y de lo que es para vosotros, diría yo, rodado, acostumbrado,
rutinario y completamente banal. Y esto, si lo percibís, y vais a percibirlo cada
vez más, es una gran gracia, es por ello que lo llamamos el estado de Gracia. El
estado de Gracia, no es solamente vivir unos estados vibratorios descabellados,
es también vivir su vida diaria con la misma claridad, la misma precisión, y ver,
saliendo del observador que lo trae todo hacia él, que podéis dejar la vida
desplegarse sin el más mínimo esfuerzo. Y la vida, en ese momento, va a daros
unos regalos cada vez más agradables.
Pero si resistís, recibiréis cada vez más unos golpes en la cabeza, pero que no
son unos golpes negativos, si puedo decirlo así, son llamadas de atención de la
Luz. Porque acordaos que en el momento de la Llamada de María, sólo quedará
el instante presente. El mundo ya no existirá más, vuestras relaciones sean las
que sean no existirán más, vuestras historias personales y colectivas no existirán
más. Así que ya no podréis apoyaros más sobre nada conocido. Y el mejor
aprendizaje, realizado por la Inteligencia de la Luz, es de daros la posibilidad de
acceder a esta espontaneidad de la co-creación que no se estorba con ningún
perjuicio, que no se estorba con ninguna experiencia pasada, que no se estorba
con ninguna suposición de algún efecto o de algún resultado.
Esto es estar plenamente aquí y ahora, estar plenamente presente a la Luz,
porque cuando estáis presentes a la Luz, entonces la persona ya no está. Y eso es
la verdadera vida en la Luz en el seno de los mundos que no están divididos,
encerrados o separados, incluso en 3D unificada. Puedo decir que allí, la 5a
dimensión se encarna y que vosotros, o la mayoría de vosotros lo estáis
viviendo, ya vivís en la 3D unificada, por supuesto. Es un adelanto, y es el
mismísimo despliegue del proceso de vuestra Ascensión individual y colectiva.
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Así que por supuesto, los que están aferrados a sus costumbres, a sus posesiones,
están un poco confundidos, porque se les está quitando todo. Es la Revelación,
es el Apocalipsis que enseña todo lo que fue ocultado, no solamente las otras
dimensiones sino también en el despliegue de vuestra conciencia en este mundo.
Se refiere tanto a los individuos, como a los grupos familiares, como a los
grupos espirituales, a los grupos regionales, a las naciones, a los Estados, a los
continentes. Y todo esto se vive, esta vez, con más o menos intensidad pero de
manera sincrónica en toda la Tierra.
Preguntad a vuestros hermanos y a vuestras hermanas, aunque no estén en
vuestra vibración como decís, en vuestra evolución de transformación, pues
ellos también se dan cuenta de que las cosas no pasan como antes, como de
costumbre. Ninguna costumbre puede ser mantenida. Esto es permanecer en el
instante presente y ser virgen de todo deseo, y « soltarlo » con respecto a su
historia, a su persona y a su propia mente.
Así que todo esto está destinado a favorecer, por supuesto, la instalación de la
estasis de los famosos Tres Días, y sospecháis bien que ahora todo esto está
inminentemente cercano. Os recuerdo que había hablado por primera vez este
año sobre algunas fechas, por supuesto. Las fechas eran unas fechas tope, no del
final de los tiempos o del final de este modo de vida, pero verdaderamente de las
transformaciones que no podrán ser ignoradas por nadie sobre la Tierra. Incluso
los que son como avestruces, que metieron su cabeza en el agujero para no ver,
se estremecerán. Es parte de la toma de conciencia que es previa, si queréis, al
Juramento y a la Promesa, y a la estasis de los Tres Días, y al espacio resolutorio
que se abrirá después, los 132 días, ¿no?
Esto es. Todo ello, a diferentes niveles lo podéis comprobar. No podéis decir que
mantenéis la misma rutina, las mismas costumbres, que las que teníais hace unos
meses. Espero que de esto os deis cuenta. Esto es la primera cosa. La Llamada
de la Luz se vuelve cada vez más apremiante, para aquellos que perciben las
vibraciones, directamente por la vibración misma que se vuelve – ¿cómo
decirlo? – cada vez más invasora, o nuestras Presencias incluso. Tan pronto
como tenéis la idea de pensar en uno de nosotros, estamos en vosotros,
instantáneamente, tal y como os lo habíamos dicho. Antes, no lo percibíais,
ahora lo percibís, en medio de vuestro pecho o en el Canal Marial.
Y va a convertirse en algo totalmente natural, y reemplazáis una rutina ligada al
encierro, por unos descubrimientos de lo que es natural y que no se estorba con
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reglas, con precauciones, con advertencias de vuestra mente, de vuestras
emociones. Estáis redescubriendo, que lo percibáis o no, la alegría inefable de
estar vivo, de estar en la verdadera vida, sean cuales sean los últimos
sobresaltos, diría yo, de las estructuras arcaicas del encierro presentes al nivel de
lo que queda de los sistemas de control de la mente humana.
Todo esto va a ser a partir de mañana, ya que sabéis que estamos en el Día de
todos los santos - y vais a daros cuenta que una vez liberadas las fuerzas que
calificaría de fuerzas espirituales del Día de todos los santos, que están
disfrazadas desde hace muchos años por lo que los Estadounidenses llaman
Halloween, donde se festeja a los diablos y no a los santos, ¿ no es así ? - una
vez pasada esta fase, vais a comprobar que la Luz está cada vez más presente,
incluso en vuestra vida diaria, a través de unos regalos, a través de unas
resoluciones en las cuales no habríais podido ni pensar.
Hay unas evidencias que se instalan y se manifiestan ante vosotros, dándoos
verdaderamente a vivir todavía más Gracia, en el momento en que estéis atentos
y en el mismo instante, diría yo, en que dejéis de jugar al observador con
vosotros mismos, o de jugar al juego de la refutación o con cualquier otro
objetivo, diría yo, relacionado con la Ascensión o el fin de los tiempos - porque
es el fin de los tiempos. Pero ya no necesitáis - aunque seáis curiosos e
interesados por el exterior - no os hace falta ya todas estas señales, todas estas
evidencias que os permitían cuadrar vuestra vivencia. Estáis directamente en la
verdadera vida, si puedo decirlo así, estáis pues realmente para muchos de
vosotros, cada vez más fácilmente, aquí mismo, en la 5D pero también en la 3D
unificada.
Y allí esto señala verdaderamente un cambio radical que va a hacerse cada vez
más importante en el marco de vuestras vidas, en el marco de vuestro interior,
donde todo va a volar en pedazos, dejando sólo el Amor al desnudo - y el Amor
al desnudo es la Vida. El Amor incondicionado del que hablaba Teresa ayer es
exactamente lo que se produce en el momento en que os percatáis de que no
podéis tener el culo entre dos sillas. Porque, como dije y repito, ya no hay más
sillas, y no hay más culos tampoco. Así que ¿dónde queréis sentaros? No queda
nada para sentarse, sólo hay que dejar fluir la Vida e ir, diría yo, en la dirección
de menor resistencia, sin incluso jugar al observador y sin incluso buscar, como
decía el año pasado, la respuesta del corazón, en cuanto a un alimento, a un
encuentro, o a cualquier cosa. La respuesta aparece instantáneamente incluso

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antes de que haya una pregunta. Eso es la inteligencia del corazón, que no tiene
nada que ver con la inteligencia de la cabeza.
Y es esta forma de espontaneidad que va a liberar, diría yo, vuestros últimos
engramas, sean cuales sean estos engramas, que estén ligados al cuidado de un
lugar de vida, que sea con el hecho de educar a unos hijos. Vais a entrar cada vez
más en la espontaneidad. ¿Y qué es lo que va a pasar cuando entráis en la
espontaneidad? Es lo que os decía todavía ayer Teresa, es la Pequeña Vía, es la
Vía de la Infancia. Y todo va a hacerse en la misma Gracia. Incluso las cosas que
hacíais a regañadientes antes, se van a hacer con evidencia y facilidad, sin
pensar en ello, sin emociones, porque es la Inteligencia de la Luz que os lo hace
hacer, si puedo decirlo así. De hecho, es vuestro Corazón Ascensional que libera
allí, en vosotros, ya no las fuerzas de predación, pero las últimas costumbres, los
últimos condicionamientos ligados a los diablillos que pueden todavía estar
presentes.
Todo lo que antes os parecía ordenado, habitual, como comer a tal hora, hacer tal
cosa a tal hora, pronto no tendrá ningún sentido. Vais a observar que por
ejemplo, vais a poder no comer nada, no es porque hacéis un régimen, sino
porque ninguna comida puede entrar en el estomago, y de repente a las 3 de la
madrugada, decidiréis comeros algo. O bien, de manera incongruente, os
levantáis por la mañana y pasáis todo el día en el mismo sitio sin hacer nada. No
es pereza, es lo que la Inteligencia de la Luz os pide.
Así que, cuanto más obedecéis a lo que sois en verdad, más la persona con sus
costumbres, con sus historias, va a desaparecer. Pues desaparecéis, ya no
solamente desapareciendo a este mundo, sino que es el mundo mismo que
desaparece cuando estáis presentes. No oís nada más, estáis tomados por el Coro
de los Ángeles, estáis tomados por una Presencia que está ahí y que os hace
vibrar el corazón. Y empezáis a daros cuenta que es esencial y que es fútil. Y os
dais cuenta que muchas cosas en vuestras vidas eran extremadamente fútiles, y
se hace sólo.
No sois vosotros quienes decidís con vuestra voluntad, con vuestra iluminación
o vuestra necesidad de conformaros con algo que fuera justo, ya que es la Luz
que lo hace en vuestro lugar. Así que esto simplifica la vida, simplifica también
las relaciones, ¿no?, y simplifica también el establecimiento de la Luz mucho
más allá de las Puertas, en todas vuestras células como dije, y en todos vuestros

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cuerpos sutiles. Pues los cuerpos sutiles, el cuerpo emocional, el cuerpo mental,
los chacras bajos, ya no reaccionan como antes.
Vais a comprobar que os volvéis cada vez más sensibles, pero no sensibles
emocionalmente, sino sensibles con todo vuestro entorno y con todo lo que
ocurre en vosotros. No solamente la vibración pero también la posición de una
pierna, la posición donde la vida, la respiración, que se producen en vuestros
órganos… vais a percibir unos órganos que no percibíais antes. No en forma de
dolores, no en forma de disfunciones, sino que vais a daros cuenta de que todo
está vivo dentro de vosotros, absolutamente todo. Y es un aspecto de la
penetración de la Luz, ya no solamente por las Coronas, ya no solamente por la
Onda de Vida o por los Triángulos del corazón o el Triángulo del bazo, el
Triángulo de la energía radiante vital, sino que esto concierne absolutamente
todo.
Vais también a observar unos contactos mucho más fáciles en la naturaleza.
Podéis entrar en contacto con una abeja, con una mariposa, con cualquier cosa,
pero no lo hacéis para llevar a cabo una experiencia, no lo hacéis para probaros
que sois capaces de hacerlo, ocurre espontáneamente. Y cuanto más ocurre, más
entráis en total confianza con la acción de la Luz y con vuestra propia cocreación consciente. Es lo que está sucediendo ahora, con efectivamente a veces
como cuando estáis confrontados con gente que todavía están, diría yo,
estancados en sus costumbres y en su pasado, vais a ver que hay unos espacios
de resolución que os van a permitir, allí también, no recaer en la justificación, en
la explicación, en las necesidades de demostrar, en las necesidades de probar,
porque la evidencia de la Luz será tal que será la Luz misma la que actúa.
Vosotros, sólo tenéis que dejar pasar, en cierto modo, lo que sois en Eternidad,
aquí mismo en la superficie de este mundo.
Así que, como lo decía, es el mundo que desaparece, no sois vosotros. Antes,
desaparecíais del mundo en el Absoluto, en el Parabrahman, en la meditación, os
ibais. Pero allí, tal vez todavía os vais, pero sois capaces de iros y al mismo
tiempo estar completamente presentes en lo que hacéis. E incluso antes os decía,
por ejemplo si había una Llamada de la Luz en el momento en el que estabais al
volante, teníais dificultad para mantener vuestra vigilancia al conducir. Vais a
poder daros cuenta ahora que sea cual sea el grado de desaparición, sea cual sea
vuestra desaparición, o sea cual sea la desaparición del mundo, conseguís sin
embargo llevar a cabo lo que estabais haciendo, siempre y cuando lo que lleváis

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