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programa “Bolsa de familia” en Brasil contemple una prestación aproximada de U$S 30
mensuales mientras que la Asignación Universal por Hijo ronda los U$S100 dólares, o que
Argentina tenga la jubilación mínima más alta de América Latina y sin embargo Brasil invierta
3% más de su PBI en esa materia que la Argentina. En el entendimiento que algún dato
contendría errores, o que ciertas incoherencias podrían llevar a conclusiones equivocadas, se
consideró apropiado analizar la situación actual de la “inversión social en la Argentina” de
manera de despejar dudas. En otras palabras, determinar, con la mayor exactitud posible, qué
porcentaje del PBI Argentina destinó, durante el año 2014, al pago de las prestaciones de la
Seguridad Social y de Salud.
La inversión Social en la Argentina
Como primera aproximación, se plantea la idea de extrapolar el dato obtenido en el
grafico citado obrante en el informe de la OIT. Si bien las fechas no son coincidentes, al estar
los valores expresados en “porcentaje del PBI” y corresponder a años cercanos al 2014, de
existir una eventual desviación ésta no podría ser significativa. Por otro lado, cabe señalar que
el objeto es meramente comparativo.
En un análisis preliminar e intuitivo, y partiendo de la creencia que el dato
correspondiente a la República Argentina presentaba alguna distorsión, se imaginó que el
error podría estar vinculado a los datos correspondientes a la prestaciones de salud, habida
cuenta de la particularidad del sistema de salud que opera en el país: la República Argentina
es el único país que posee un régimen de Obras Sociales sindicales que brindan y administran
la cobertura de salud para los trabajadores activos formales y su grupo familiar; a su vez,
también en la Argentina existe una Obra Social específica abocada a la cobertura de salud de
jubilados y pensionados del sistema previsional como lo es el PAMI; complementariamente, el
sistema de salud contempla un esquema de libre opción y cambio de obra social por parte de
los beneficiarios, tanto activos como pasivos; por otro lado, la Argentina es un país federal y
por lo tanto las tres jurisdicciones – nacional, provincial y municipal – otorgan y administran
prestaciones de Salud Pública. En consecuencia, en el marco de la cobertura de salud, en la
Argentina co-‐existen seis efectores, a saber:
1.
El régimen de Obras Sociales
2.
La Salud Pública Nacional
3.
La Salud Pública Provincial
4.
La Salud Pública Municipal
5.
El PAMI, y
6.
Los seguros médicos privados
Además de estos efectores corresponde agregar el gasto privado en salud. Así, el
marco señalado es lo suficientemente complejo como para justificar la confusión o el error en
una adecuada captura de los datos involucrados, por lo que conviene identificar ahora de
donde surgen los guarismos concretos de este esquema de salud.
Los datos de la Salud Pública -‐ nacional, provincial y municipal -‐ surgen de los
presupuestos de sus respectivas jurisdicciones, por lo que su identificación y recolección es de
fácil obtención. Una situación similar ocurre con la cobertura brindada por el PAMI, donde
tanto gastos como ingresos surgen directamente del presupuesto nacional, el cual es
fácilmente identificable. El problema se origina cuando se requiere obtener información del
sistema de obras sociales y de los seguros médicos privados, ya que los mismos no figuran en
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