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Material Taller de lengua guaraní (Prof. Sonia Emmert) .pdf



Nombre del archivo original: Material Taller de lengua guaraní (Prof. Sonia Emmert).pdf
Autor: Alumno

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III JORNADAS DE LITERATURA REGIONAL
TALLER DE LENGUA GUARANÍ: VOCES GRÁFICAS GUARANÍES EN LA LITERATURA CORRENTINA
PROFESORA: EMMERT SONIA L.

La polifonía en la lírica regional, un acercamiento a las huellas lingüísticas del idioma guaraní.
“Ese yo que se acerca al texto es ya, el mismo, una pluralidad de otros textos, de códigos infinitos,
o más exactamente, perdidos (cuyo origen se ha perdido) Autor y lector se disuelven en la
pluralidad de textos y al mismo tiempo se confunden porque el autor es siempre y en primera
instancia un lector-lector de otros textos, lector de sí mismo.” ( Teoría de la Crítica de Silvia N. Barei)

Dice Franklin Rúveda en “Regreso a Corrientes”
“...Este libro parte desde un sentimiento íntimo e inmediato, hasta la apreciación lírica de la tierra
nativa. Llega a ser pues, un regreso a las fuentes regionales del sentir por el camino de una
vibración personal, un reencuentro con elementos primarios del paisaje correntino, con su tipo
humano, voces, mitos y costumbres, emociones y recuerdos. Elementos éstos aparentemente
inferiores, que representan empero posibilidades de una literatura regional trascendente para el
futuro arte argentino y cuya valoración, acaso algún día nos pesará haber descuidado...” (de la 1°
edición – 1952)
TEXTO: Ñemanduá por Franklin Rúveda
ÑEMANDUÁ
Estás lejana y presente
en las memorias queridas,
en los recuerdos grabados,
en las ausencias vividas,
Corrientes de los adioses
y la congoja sin nombre,
Corrientes, claro sentido
y hallazgo ansiado del hombre.

Nada mejor que tu lengua
para evocar y nombrarte;
nada mejor su ternura
para sentir y llamarte
con viejo acento aprendido,
con nueva voz de distancia,
Corrientes de mis leyendas,
Corrientes la de mi infancia.

No sé qué vagos resabios
ni qué nostalgia encendida
me envuelven cuando te nombro
Corrientes de mi partida;
ni qué añoranzas de besos,
me van llamando sin voces,
Corrientes de mis regresos.

Te llevo como al mirarte
distanciada desde el río;
amové, te vas quedando,
agüivé, adentro mío.

Si te busco alrededor,
¡qué lejana roñandú!,
pero que cerca te encuentros
si en cambio añejhendú.
Porque tu río, tu cielo,
están lejos, amoité,
pero tu nombre aquí dentro
lo llevé agüieté.

TEXTO: Las viejas mañanas correntinas por Franklin Rúveda
LAS VIEJAS MAÑANAS CORRENTINAS
Corrientes se despereza
en la lánguida mañana.
Un sol dorado y meloso
cae tibio por las casas,
para extenderse hasta el fondo
de las calles onduladas.
La luz decora reflejos
en la enrejada ventana
y en los vivos amarillos
de las antiguas fachadas.
Sobre la acera de sombra,
zaguanes frescos y en calma.
Al plic – plic del caballito
picando en el pavimento,
erguido sobre los bastos,
tirado atrás el sombrero
de la alita levantada,
-flojo hacia el hombro el
pañuelo-,
el lecherito se acerca
trotando desde muy lejos.
Una mano en la cintura,
muy serio el rostro trigueño,
solo mira a su costado
para decir un requiebro.
Tras él, se llegan las voces
del pregonar chacarero
que entrando por los caminos
se vuelcan con ritmo lento,
para dejar en las calles
la voz antigua del suelo.
Viene llegando despacio
a los portales abiertos
la voz de la maletera
cantándole en el acento:
-Ba-taa-tas y man-di-o-cas!-.
Mujer morena del pueblo
que monta con sus maletas
un cabayú flacuchento,
para traer desde leguas
aquella que va ofreciendo:
-Choclos, yetï, man-di-o-cas,
zapallo, gallina y huevos!...

Por las angostas veredas,
como una señal convenida
se responden desde lejos
pregoneras correntinas:
-Naranjas!... ¡La naranjera!...
Pomelo, limón y lima!Se oye cálida en el aire
la cadencia guaraní:
-Llevo mamón para dulce,
llevo también agua-í.
Tengo lima puru-áPasa humilde una guainita
con una cesta en el brazo
y su fresca vocecilla
frutos variados pregona
con tonada cantarina:
-Tengo mucho guaviyú,
mbocayá, guayabas lindas
y coquitos de San Juan!...
¿No quiere comprar, mi niña?-.
También llama en los zaguanes
el pregonar suburbano,
y en los patios con jazmines
resuena como invitando:
-Che ama: checharronera!
Lindo el chicharrón trenzado!-.
Y allá, desde calle arriba,
como flotándole el tacho
sobre la erguida cabeza,
llega con rítmico paso
la vieja mazamorrera
arrebozada en su manto:
-¡Mazamorrera, marchanta!
Trae patrona tu plato!Desde el canasto que cubre
con lienzo recién lavado
sale un aroma caliente
que se va desparramando
al pasar la chipacera:
-Chipá recién horneado.
Rico chipá de almidón,
bien hechito y bien barato!...-

Ante el umbral de otra puerta
de pronto se anuncia a gritos
la oferta del pasajero:
-Cardenales y pilinchos,
pacaá jha chiricó,
teru-teru y boyeritos!-.
El sol calienta sus oros,
fulgiendo en los tonos vivos
de las batas y polleras.

TEXTOS: Sapucai y El picaflor muerto por Franklin Rúveda
SAPUCAI

EL PICAFLOR MUERTO

Grito largo, inconfundible...
A veces, reto y soberbia;
a veces paz y alborozo.
Alarido de la tierra
que sube desde su entraña
y en la sangre forcejea.
Voz total del correntino:
pendón, resabio y herencia.

Aquí yo lo maté, cuando era niño
que por la casa, su honda disparaba.
Ya pasaron los años desde entonces
y he regresado al patio en que jugaba.

Aliento entre la picada
si el cachapé ya se queda...
y son triunfal del esfuerzo
cuando el pantano supera,
Pregón de sostén y alarde,
gozo domando la bestia.
Cerril llamada de amor,
que por el monte resuena
ubicando una llegada
o el pajonal de la espera...
Arabesco gutural
al chamamé y su cadencia
y aplauso ingenuo y rendido
al mozo que zapatea.
Provocación insolente
invitando a la pendencia
cuando la caña se inflama
en adios o borracheras...
Pura adhesión al caudillo
que va explotando miserias...
Voz de atavismo y de clima
que desahoga latencias,
rudo y bárbaro incentivo
que enardece y que libera...
la sangre así sacudida,
corre mejor por las venas.

¡Cómo guarda la casa sus recuerdos!
Aquí donde cayó, tan mal herido,
vuelvo a sentirme en angustiosa culpa
y al niño oigo gimiendo entristecido.
Y un monte tierno, digo nuevamente,
aquél con que llorara su agonía:
¡Oh mainumbï, de mi crueldad primera...
tu muerte triste, duele todavía!

Dice Girala Yampey en Miscelania. Rumores en el arcón de mis vivencias.
“Soy un aprendiz de la tizona, frustrado en encuentros imaginarios, aunque sigo soñando con
empuñar una espada ganadora y, en supuestas lides, continuar lanzando mandobles hasta
desterrar la imagen de la capitulación aterradora. Desde luego, sin bregas solamente soñadas.
Como quien marcha con las tripas doloridas ante una dura batalla, estoy listo para la tarea. La
acepté, convencido de ser buena y de utilidad.” (Editorial Moglia Corrientes Argentina, 2010)
TEXTO: Sueño aborigen por Girala Yampey
SUEÑO ABORIGEN
A veces sueño que recobro tus favores

en frutos del guaviju,

y que me acuno en tu cálido regazo,

y percibo el sigilo del jaguareté

con las pujanzas que brillan

acechando entre las maciegas

en los vuelos de jakavere

de filosas hojas, y me urge

o con el brillo multicolor de las aves.

beber tu leche en copas de maizales.

No me quedo en lejanía,

Así, con dulce embriaguez, te camino

bulle en mi sangre tu pulso

y me engolfo en el vigor reverdecido

y mi corazón reverdece de júbilo

de tu acunar nunca olvidado.

al estímulo tibio de tu aliento tibio.

Con esas visiones voy en busca de tu ombligo,

Entonces, me encrespo en algo nuevo,

quiero encontrar aquellos tajy florecidos,

Empecinada espiga de avatiky,

con los signos de tus cántaros de arcilla.

pugno por abrirme en Jeguaka dorado,

Hacia allá marcho con ufana confianza,

me empelecho en tus albardones,

enamorado teju, palpando cicatrices,

y soy carpincho con olor a esteros,

y pongo mis oídos sobre tu pecho

y penetro en las lagunas, enajenado

para escuchar tu generoso lenguaje,

por las garzas y los juncales,

desde las sombras fabulosas del timbó

y miro al goloso colibrí libando

hasta el samu`ũ de orquídeas violetas.

el dulce néctar de tus flores

Creo ahora, merecer tu cálido regazo,

desde tiernos ojos de un guasuvira.

poncho y mortaja de voces y huesos,

Canturrean mis emociones,

y persigo sin fatigarme, tu cálida envoltura

como encandilados zorzales,

para hacerme tu dueño verdadero

y ensayo nuevos silbos,

y que tú seas mi dueña verdadera.

al contemplar tu rostro embellecido
por tatuajes de lagartos y tucanes.
Saboreo tu azucarada piel,

Dice Francisco Madariaga en La balsa mariposa:
“Si me encuentro es en un sollozo viajando”
TEXTO: Escritorio criollo y niño ahogado por Francisco Madariaga
ESCRITORIO CRIOLLO Y NIÑO AHOGADO
1
¡Poncho criollo!...
Viejo Narciso,
¿Por qué me entregaste a Corrientes?
Al color de los mogotes de
palmerales,
al espeso palmar,
al palmeral aire,
al agua levantándolo al palmar,
al huevo de ñandú en el palmeral,
al potro yaguané al borde del
palmar,
al novillo enredado en el bajofondo del
palmeral,
al ciego de la arpa y el mandolín
que oyó un vuelo en el palmar
y tocó una sinfonía amarilla de frutas
del palmeral.
¡Olor a tigre y a zorzal,
olor a lazo que se tira,
-de a caballosobre yegual!
¿Para qué me entregaste a
Corrientes,
gaucho de transparencia
liberal?
¿Me entiendes,
Cuando cantan los cabellos de oro de tu
ahogado Miguelito,
en la laguna secreta del cantar?
BIBLIOGRAFÍA
TEXTOS: Ñemanduá; Las viejas mañanas correntinas; Sapucai y El picaflor muerto por Franklin
Rúveda (1981) Regreso a Corrientes. 3º edición. Argentina, Corrientes. Págs.11-12; 21 a 24; 63-64; 14.
TEXTO: Sueño aborigen por Girala Yampey (1992) Rumores de la selva. Ediciones Talller Ko`ẽju.
Colección Mainumby. Corrientes Argentina. Páginas 29 y 30.
TEXTO: Escritorio criollo y niño ahogado por Francisco Madariaga (1982) La balsa mariposa.
Ediciones “Colección Poestas Correntinos”. Corrientes Argentina. Tomo II. Páginas 131 a 133

GLOSARIO:
TEXTO ÑEMANDUA
Ñemanduá – (ñemandua): evocación
Amové – (amove): más allá
Agüivé – (aguive): más cerca
Roñandú – (roñandu): te siento
Añejhendú – (añehendu): me oigo
Amoité – (amoite): muy allá
Agüieté – (muy cerca): muy cerca
TEXTO LAS VIEJAS MAÑANAS CORRENTINAS
Chacarero: por extensión: rústico
Maletera: vendedora con maletas, alforjas en su cabalgadura
Mandioca: tallo subterráneo, alimento
Cabayú – (variedad denominada yopará): caballo
Yetï – (Jety): batata
Mamón: papaya
Agua-í: fruto
Puru-á – (puru'ã): ombligo
guainita: chiquilina
guaviyú – (guaviju): fruto
mbocayá – (mbokaja): coco pequeño
guayaba: fruto
Chipá – (chipa): torta de almidón
Pacaá jha chiricó – (paka'a ha chiriko): dos aves acuáticas
Teru – teru: tero
TEXTO SAPUKÁI
Cachapé – (kachape): carro de cuatro ruedas, (carro transportador de troncos)
TEXTO EL PICAFLOR MUERTO
Mainumbï – (mainumby): picaflor
TEXTO SUEÑO ABORIGEN
Jakavere: especie de ave
Avatiky: choclo, maíz tierno
Jeguaka: adorno, joya, alhaja
Guasuvíra: ciervo
Guaviju: fruto
Jaguareté - (jaguarete): Jaguar grande
Tajy: lapacho
Teju: lagarto, iguana
Samu'ũ: árbol, Palo Borracho
TEXTO ESCRITORIO CRIOLLO Y NIÑO AHOGADO
Ñandú – (ñandu): avestruz
Yaguané – (jaguane): zorrino, mofeta
Canoa – (kanóa): bote


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